Manuel Valero
Tiene que haber en la ficha que acredite el pedigrí de izquierdismo, una casilla de obligado cumplimiento en la que se refleje la animadversión a la Iglesia Católica, de modo que sea de todo punto inseparable ser anticlerical y buen izquierdista. Las exenciones fiscales a la odiada Iglesia Católica-uno no se imagina pagando la contribución a la Catedral de Santiago con lo que genera para la ciudad-están en línea con otras entidades o edificios singulares, entre ellos, la misma sede de la honestísima SGAE o la sede misma de los partidos que como todo el mundo sabe no tienen ánimo de lucro. Pues que pague la Iglesia por inmuebles que no destina al culto, que no le faltarán 20 eurejos de los millones de seguidores que por lo visto tiene. Pague la Iglesia y todos al César... que luego el César hará de su capa un izquierdista sayo. O ciento.




















