Corazón, corazón
 
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22/05/2012 - 11:35

Miguel Ángel Martínez

Hace tiempo que quería comentarles una de mis tareas como Vicepresidente del Parlamento Europeo: me refiero a las relaciones entre la Eurocámara y los Parlamentos Nacionales de los 27 Estados comunitarios. También me apetece compartir con lectoras y lectores algunas reflexiones sobre tres procesos electorales significativos aunque de diferente alcance: las Presidenciales francesas, las Legislativas de Grecia y las regionales en los Estados alemanes de Schleswig-Holstein y de Renania del Norte-Westfalia. Cerraré esta eurocrónica con algo que justifica su título,

 

El proceso de construcción europea siempre destacó su identidad democrática identificándola con la participación parlamentaria en toda su actividad. Pero sólo en 1979, el Parlamento Europeo pasó a elegirse por sufragio universal directo. El proceso de articulación continental seguiría avanzando y, en los sucesivos Tratados, hasta el vigente de Lisboa, pudo medirse el progreso democrático por el incremento de competencias que iba conquistando la Eurocámara. El mayor salto se ha producido con el último Tratado por el que el Parlamento Europeo aumenta su poder de decisión de un treinta a más de un setenta por ciento de los temas. Ese poder lo comparte con el Consejo Europeo que agrupa a los Gobiernos de los Estados miembros. Pero en poco más de cinco décadas se ha pasado de que el Consejo tuviese el monopolio de las decisiones, a que comparta más de los dos tercios con la Eurocámara. Esto nos ha hecho buscar una más estrecha interacción entre el Parlamento Europeo y los Parlamentos de los 27 Estados miembros, correspondiéndome esta tarea en nombre de la Eurocámara. 

Todo esto ha adquirido más importancia porque el Tratado de Lisboa instituye esta cooperación, en lo que se refiere al seguimiento parlamentario de la política europea exterior, de seguridad y de defensa. Tratando de dar forma a esta actuación hemos estado atascados durante más de un año. El desencuentro entre Parlamentos Nacionales y Parlamento Europeo, felizmente parece por fin haberse superado. La mayoría de los Parlamentos Nacionales defendían una estructura con 28 delegaciones iguales mientras que el Parlamento Europeo exigía un mecanismo en el que se reconociera la diferente naturaleza y responsabilidad de la Eurocámara. Por fin, y para sacar la cosa del atolladero, acaban de reunirse en Varsovia los Presidentes de todos los Parlamentos de los Estados miembros de la Unión Europea y el de la Eurocámara. Allí me encontré con Jesús Posadas y Pío García Escudero, ya que por un incidente familiar del Presidente Martin Schulz me tocó encabezar la delegación del Parlamento Europeo en dicha Conferencia. Resumiendo: se produjo el casi milagro del acuerdo por el que se reconoce que el Parlamento Europeo tenga una representación que triplique la de cada Parlamento Nacional, y además se acepta que la Eurocámara participe en la preparación y organización de cada reunión. Aún no me explico cómo pudimos convencer a tantos Presidentes, muchos de ellos renuentes al iniciarse el encuentro. El caso es que logramos despejar la situación, reconociéndoseme un notable protagonismo en el éxito de la gestión. 

El siguiente paso es articular la cooperación interparlamentaria para la gobernanza económica, y para ello la estructura aprobada en Varsovia nos servirá como referencia. Piénsese que, con el nuevo Tratado, Bruselas va a conocer los anteproyectos de los Presupuestos nacionales antes que los Parlamentos que deberán aprobarlos... Es decir, que a nosotros nos corresponderá impedir desde el ámbito parlamentario que "el control previo comunitario" sea sólo cosa de la Comisión Europea.

 

Elecciones a tres bandas

Se impone comentar las elecciones que han llevado a François Hollande a la Presidencia de Francia. Como siempre, procuraré no repetir lo que hemos conocido por nuestros medios de comunicación tratando de aportar alguna reflexión personal o novedosa desde mi atalaya en el Parlamento Europeo. Pero además de Francia también habrá que dedicar alguna apostilla a otros dos comicios: los de Grecia y los de dos importantes Länder de Alemania. 

Sobre la elección de François Hollande, pocas veces se habían seguido con tanto interés y habían despertado tanta esperanza unas elecciones fuera de su propio país, en Europa. Para mí, eso ya deja fuera de discusión la importancia de lo que estaba en juego; como pone en evidencia que, en una situación de gran incertidumbre en todo el continente, los valores y las propuestas del socialismo democrático son capaces de generar frente a la crisis esperanza y movilización en nuestras sociedades. Hollande ha hecho sencillamente suyos los planteamientos que desde hace años venimos proclamando en el Partido Socialista Europeo y en el Grupo Socialista de la Eurocámara. Años, digo, llevamos denunciando la falacia de que no hubiera alternativa a la opción neoliberal de la austeridad sin matices... Años, propugnando soluciones distintas que, debo reconocer, nuestros representantes cuando estaban en el Gobierno ignoraban o asumían con escasa convicción. Gobernando, como sucedió en España, nos empeñamos en defender como se pudo el progreso conquistado, que no era poca cosa. Pero ni aquí ni en otros lugares, ni desde el Gobierno ni desde la oposición se ofrecieron vías de salida creíbles y claramente diferenciadas de las propugnadas desde la derecha. Esa es la gran diferencia y la gran novedad de Hollande, como lo viene siendo el planteamiento de Rubalcaba, quien, ya desde antes del 20N, había hecho suya la denuncia de la obsesión por la austeridad que ha venido imponiéndose desde la derecha que encabeza Angela Merkel.

Cierto que hay que refrendar con hechos lo que decimos, o sea que, sin ignorar la austeridad, la gran prioridad es el crecimiento de la economía y, además, un crecimiento dirigido a la creación de empleo. Como es prioritario, precisamente para asegurar ese crecimiento, mantener el Estado del bienestar, en vez de desmantelarlo como amenaza ser el caso en España. En realidad, no sólo es que van a cambiar las cosas en Europa: es que ya están cambiando. En el mundillo comunitario ya se habla bastante más de crecimiento que de austeridad; la socialdemocracia europea ha recuperado confianza, energía y conciencia de la eficacia de nuestras alternativas. Hollande, además, tiene que mantener el tipo para ratificar su victoria con otra cuando en junio se produzcan las elecciones generales en su país. Al mismo tiempo comprobamos cómo en Alemania la CDU de la Sra. Merkel no para de retroceder. En las elecciones de Schleswig-Holstein y sobre todo en las de Renania del Norte-Westfalia ha sufrido notabilísimos descalabros que llevarán a los socialdemócratas a formar Gobierno en ambas Comunidades Autónomas, siendo la segunda la más poblada del país; todo parece anunciar el relevo en la Cancillería berlinesa para los comicios generales dentro de unos meses. 

En cuanto a las elecciones griegas, el resultado ha sido el anunciado y no aclara nada. El Parlamento, más fragmentado que nunca, arroja una doble división: por un lado la que separa izquierda y derecha -138 frente a 162 escaños- por el otro la que, rompiendo las lindes ideológicas divide a la Cámara entre proeuropeos y contrarios a los acuerdos de rescate con la Unión -149 frente a 151 escaños-. No parece que quede otra salida que repetir las elecciones, pero nada garantiza un resultado sensiblemente distinto dentro de 2 meses. Salvo que cambie a mejor en clave de crecimiento el aire que se vaya respirando en Europa.

 

El corazón tiene prioridad

Empalmando con el título de esta eurocrónica les contaré que tras un par de semanas todavía más cargadas que de costumbre, mi corazón me ha llamado al orden. Ha sido algo fuerte, pero sobre todo muy repentino e inesperado. El caso es que escribo esta comunicación desde el hospital a la espera de que dentro de unas horas me intervengan, como suele decirse "a corazón abierto". El cirujano ha resumido el caso diciendo: "no se debe dramatizar pero tampoco puede banalizarse el que a uno le hurguen con un bisturí en el corazón". Seguro que todo irá bien cuando este artículo llegue a sus manos y, también seguro de que volveremos a encontrarnos dentro de 15 días. Es buen momento, sin embargo, para dar las gracias a tantas y a tantos por tanto. Gracias también a Lanza por su hospitalidad de años y años. No creo que la operación me haga más pequeño el corazón. Pero si tal fuera el caso tocaría apretarse para seguir cabiendo todos.

 

Última hora

Operación realizada con éxito. Tras cuatro días vagando por las nubes, hemos aterrizado y me dicen que habiendo salido todo bien. Sin embargo, me quedan entre 6 y 8 semanas para volver a aprender a respirar, a caminar, a correr, y a vivir en definitiva. Una cicatriz de la nuez al ombligo me recuerda en todo caso que tengo "partío" no sólo el corazón sino también el esternón, que tarda más en soldar.

 

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Comentarios (3)enviar comentario enviar comentario
3 | Laura Espinar 27/05/2012 21:26
Espero que tu recuperación siga adelante, despacito y con paso firme. Cuenta con que tus lectores, tus amigos, tus paisanos... te esperan y te deseamos que recuperes la salud cuanto antes. En tanto en cuanto recibe un abrazo con sabor a primavera de La Mancha.
Laura
2 | Javier Soria 23/05/2012 15:33
Espero y deseo tu pronta recuperación. Te necesitamos mucho. Un abrazo
1 | Alfonso 22/05/2012 22:31
Espero te recupera cuanto antes. Poder agradecerte personalmente que, también te has preocupado de mi salud, un fuerte abrazo
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