A pesar de los adhesivos que distorsionan su imagen, se puede observar que el futuro modelo tendrá un enorme parecido con su hermano mayor el X5, parecido que se transforma en una copia a escala dentro del habitáculo.
El X3 fue pionero en este segmento de todoterrenos compactos y su gran éxito de ventas ha llevado a las principales marcas rivales de BMW a lanzar en los últimos años productos en esa línea, en vista de la demanda creciente de este tipo de automóviles.
Con este panorama de fuerte competencia, el X3 había perdido su hegemonía y empezaba a estar algo anticuado frente a los recién llegados. Ahora la remodelación es completa y apenas queda nada del modelo que todavía se mantiene a la venta. Para empezar, su plataforma es nueva y utiliza muchos componentes tanto de la Serie 3 como de la Serie 5.
El pequeño SUV de BMW, que de momento seguirá utilizando la tracción 4x4 en todas sus versiones, es mayor en todas las cotas: crece 8 centímetros de largo, 3 cm de ancho y 1,2 cm en altura; gana 1,5 cm de distancia entre ejes y ambos ejes aumentan 9 cm para dar más aplomo al comportamiento del coche.
Además, el maletero incrementa 70 litros su volumen de carga, hasta los 550, y las plazas traseras también se benefician de un espacio superior, sobre todo en el hueco disponible para las piernas que ahora es 2,3 centímetros más amplio. Incluso mejora la accesibilidad para los pasajeros de atrás gracias a un túnel de transmisión menos abultado y a un suelo más bajo que facilita la entrada y salida. Esas dimensiones mayores han sido aprovechadas igualmente para conseguir mejoras en el terreno de la seguridad, fundamentalmente en lo que respecta a la protección de peatones, pues ahora hay una distancia mayor entre el capó y el motor, así como el resto de elementos mecánicos que lo rodean.
Además, la suspensión trasera está compuesta por cinco brazos y, al igual que la delantera, procede de la Serie 3.
















