Se trata de un cliente que busca un vehículo urbano y válido para el día a día, pero que quiere algo fuera de lo habitual. Y es precisamente en el apartado de la estética, dónde el Urban Cruiser ofrece ese elemento diferenciador. Exteriormente, lo que más llama la atención es su cuerpo “musculado” a través de los diversos revestimientos .
A simple vista, la altura respecto al suelo es mayor que la de muchos utilitarios que circulan por nuestras carreteras, lo que le confiere un aspecto más robusto y desenfadado, potenciado por su silueta con forma de “cubo”, una línea de cintura muy elevada, los marcados pasos de ruedas y el prominente frontal. En general, el diseño de todos los elementos y la distribución de los diversos mandos y botones ponen de manifiesto esa búsqueda por dar un toque de sencillez y “carácter urbanita” a todo el interior. El ajuste de todas las piezas es más que correcto. Abundan los plásticos duros aunque todos tienen buena apariencia y no son desagradables al tacto.
Como peculiaridades, además de la voluminosa consola central, sorprende la distribución del cuadro de instrumentos, dividido en tres parcelas bien diferenciadas. La esfera central, curiosamente, aúna al mismo tiempo el cuentarrevoluciones y el velocímetro.
Muy fácil de conducir
Al volante, el Urban Cruiser se muestra fácil de conducir y da una sensación de control grande en carretera; es difícil que aparezcan inquietantes balanceos o que se produzcan acusados desplazamientos laterales. En este sentido, muestra mejor estabilidad y equilibrio con una suspensión prácticamente igual de cómoda pero mucho más firme.
En ciudad se mueve con soltura y es fácil maniobrar con él, aunque la visibilidad en algunas zonas tiene algunas pequeñas lagunas. Por su parte, tanto la dirección como los frenos dejan una muy buena impresión.
Un maletero que tiene una capacidad de 314 litros, 749 con los asientos reclinados (la superficie de carga que queda no es completamente plana).
El puesto de conducción es satisfactorio. En la parte trasera pueden ubicarse dos adultos sin mayores problemas, si bien personas de más de 1’80 puede que lleguen a rozar el techo. El espacio para las piernas es suficiente.
Dos mecánicas muy silenciosas
El Urban Cruiser se comercializa con dos motores; un diésel 1.4 D-4D de 90 CV (el único que opcionalmente puede ir ligado también a la tracción total) y un gasolina 1.33 VVT-i de 101, el de nuestra unidad de pruebas. Ambos están asociados a un cambio manual de 6 velocidades y sólo el de gasolina incorpora un dispositivo de arranque y parada automáticos del motor Start/Stop (muy “suave”, por cierto).
Según las cifras homologadas, con esta motorización nuestro protagonista alcanza una velocidad máxima de 175 Km/h, realiza la maniobra del 0 a 100 en 12,5 segundos y tiene un consumo medio homologado de 5,5 litros. En nuestra prueba la media fue 0,9 litros superior.
Pese a que esta mecánica es agradable de utilizar, se muestra muy silenciosa (apenas se perciben vibraciones como en otros motores similares) y mueve con soltura al vehículo, en ningún momento da la sensación de empuje de lo que se espera de un motor con su potencia. Al menos en el Urban Cruiser (también se monta en otros modelos como el Yaris o el Auris) le falta sensación de fuerza en bajos y es necesario llevarlo muy alto de vueltas para notar una aceleración medianamente intensa.
















