No es ningún secreto que el largamente esperado rediseño del Sharan ha despertado más pasiones de las que cabría esperar en un modelo de sus características. Los hay que piensan que Volkswagen se ha limitado a crear un insulso cajón con ruedas, mientras que otros valorando positivamente la claridad de sus trazos. Pienses lo que pienses, la verdad es que que el fabricante ha renovado su veterano monovolumen.Apuntalado sobre una nueva plataforma, el Sharan 2010 se adhiere al lenguaje de diseño introducido por el Scirocco y adaptado posteriormente por el Golf Mk6 al resto de la familia Volkswagen. Esto se traduce en una carrocería sencilla, desprovista de artificios estéticos, netamente alemana. Casi Bauhaus.
Importante dosis de carácter
El único rasgo que destaca por encima del resto son los diodos LED opcionales (vienen con los faros bi-xenón), que aportan una importante dosis de carácter. Se trata de un rediseño francamente acertado, aunque es cierto que corre el riesgo de envejecer más rápidamente que otros, por lo que hay que esperar que VW tenga un ciclo comercial más ajustado, con futuras innovaciones.
Patentemente sobrio, pero también elegante
En lo tocante al interior, el habitáculo no se desvía de las últimas tendencias de Volkswagen. Resulta patentemente sobrio, pero también elegante en su ausencia de elementos visualmente superfluos. Lo más llamativo son las inserciones decorativas utilizadas para separar las partes superior e inferior del tablero, fabricadas con una mezcla de plásticos blandos y duros, siempre de excelente calidad y ajuste. La parte trasera se permite el lujo de dejar una tercera fila de asientos perfectamente utilizables por ocupantes adultos (de verdad). Es prácticamente un microbús de lujo, y no tardará en dejarse ver en los aeropuertos y estaciones de toda Europa.












