24/04/2011 · 21:22

El motín se originó al negarse un controlador a prolongar su jornada

J. Y. / J. M. I.
Ciudad Real

El amotinamiento de los 95 pasajeros de un vuelo que unía París y Ciudad Real operado por Vueling y que fue derivado a Barcelona este sábado, se debió a la negativa de la compañía a viajar hasta la capital ciudarrealeña porque el Aeropuerto Central no contaba con los servicios de control aéreo.
Según explicó el director del aeródromo, Escolástico González, el controlador que realizaba su actividad en este complejo aeroportuario decidió no prolongar su jornada laboral “porque dijo que su convenio no le permitía hacer horas extras”, aunque el contrato que mantiene el Central con AENA prevé -de manera optativa- alargar el horario laboral previsto en casos “de aviones en vuelo o programados”.
De esta manera, Vueling optó por derivar el vuelo a Barcelona porque, si hubiera llegado a Ciudad Real, la aeronave tendría que haber pernoctado en esta ciudad y a la compañía “le descuadraba su actividad”.
Los hechos se iniciaron cuando el avión partió con más de media hora de retraso del aeropuerto parisino Charles de Gaulle (sobre las 19,45 en vez a las 19,10 horas) para llegar a Ciudad Real unas dos horas después.
Según varios pasajeros consultados por este diario, en pleno vuelo el pasaje fue advertido de que Vueling iba a desviar a Barcelona la aeronave porque “estaba cerrado el aeropuerto de Ciudad Real y no podía volver a Barcelona en otro vuelo con 97 pasajeros”.
Rubén Ballester, uno de los afectados, indicó que tras llegar a la capital catalana sobre las 21,30 el cerca del centenar de pasajeros decidió no bajar del avión hasta “que no nos garantizaran una salida”. Asimismo, denunció “el trato por parte del personal de la compañía”, sobre todo del comandante “que fue un maleducado y un impresentable”.
En este sentido, Carlos Espinosa, otro de los miembros del pasaje, comentó en su foro de Twitter que “una de las cosas que más rabia nos ha dado es el desprecio con el que el comandante nos quería despachar con mentiras y menosprecio”.
Al final, tras más de tres horas de amotinamiento y con la ayuda de miembros de la Guardia Civil y del jefe de seguridad del aeropuerto de El Prat, los pasajeros consiguieron que al filo de la 1,30 horas la compañía habilitara un vuelo hasta Madrid, desde donde fueron trasladados a Ciudad Real en autobuses. Así, los viajeros, entre los que se encontraban niños y personas mayores provenientes de la provincia de Ciudad Real y de otras como Toledo o Jaén, llegaron a su destino a las 6,30 de la madrugada de ayer, nueve horas más tarde del horario previsto.
“La compañía no decía nada, pero los agentes nos ayudaron y nos apoyaban en que defendiéramos nuestros derechos”, relató Ballester a Lanza.
Otra de las pasajeras, Patricia Cezón, confirmó esta versión en declaraciones a Europa Press, y dijo que, aunque no hubo una gran tensión, "la negativa de los viajeros a dejar el avión, hizo que la compañía requiriera de la presencia de la Guardia Civil, que en ningún momento hizo gestos de desalojo".
Por su parte, las 97 personas que iban a viajar a Barcelona fueron fletadas en dos autobuses hasta Madrid alrededor de las 11,30 de la noche, desde donde fueron ubicados en otros vuelos hasta Barcelona.

Reclamaciones
De otro lado, Cezón anunció que el pasaje planteará una reclamación a Vueling, que gestiona la ruta Ciudad Real-París dos veces en semana en vuelos de ida y vuelta. Al parecer, una de las posibilidades que se estudiará en los próximos días será la de llevar a cabo alguna reclamación como consumidores para que, al menos, "se les pueda devolver el dinero del pasaje a los cerca de 100 ocupantes del avión".


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