19/03/2017 · 21:23

Los narcisos silvestres de Ciudad Real, objeto de un estudio de protección de especies

Investigadores del área de Botánica de la Facultad de Ciencias Ambientales y Bioquímica de Toledo visitaron recientemente una población de narcisos silvestres (Narcissus fernandesii) en la pedanía calzadeña de Las Hortezuelas para inventariarlo y evaluar su estado de conservación. Esta planta forma parte del listado de especies raras o amenazadas que son objeto de estudio del Atlas y Libro Rojo de la flora vascular amenazada (AFA), que cada año actualiza el Ministerio de Medio Ambiente en todo el territorio español. Según los investigadores, en Ciudad Real también están observando otras familias protegidas por la legislación española y europea, como jaramago de Cavanilles (Sisymbrium cavanillesianum), Festuca elegans, Centaurea citricolor, y tres plantas acuáticas de interés como son Lythrum flexuosum, y los helechos Marsilea batardae y Marsilea strigosa. Se localizan en “tierras incultas” (que no están cultivadas) de Santa Cruz de Mudela y Moral de Calatrava, entre otros puntos de la provincia.

J. Y.
Ciudad Real

El trabajo de campo realizado por el equipo de la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) en Ciudad Real hace un par de semanas fue encargado por la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas (Sebicop), concesionaria de esta parte del proyecto.
En concreto, delimitaron las fronteras de dicha población de narcisos, al norte Sierra Morena, y contabilizaron sus individuos, para así poder determinar las consecuencias que tendrán “los impactos” que sufre este tipo de planta autóctona en el territorio.

“Son especies muy conocidas que están amenazadas y perjudicadas por el urbanismo, o por la actividad intensiva de la agricultura o la ganadería”, explicó Jesús Rojo Úbeda, uno de los docente de la UCLM que participó en la cata. En el caso de los narcisos, en zona de pastoreo activo, “sería más compatible” la superviviencia de los narcisos “con una actividad extensiva”.

Los profesores del equipo, encabezado por Rosa Pérez y Federico Fernández, y que está formado por Guillermo Crespo, Gonzalo Hernández y el propio Rojo, centraron su análisis en verificar la densidad de ejemplares de Narcissus fernandesiis en el núcleo de dicha pedanía, localizada en Sierra Madrona, una de las zonas de la provincia objeto de la red científica diseminada entre distintas regiones.
Según Rojo, el Departamento universtario en el que él mismo desarrolla otras investigaciones, centra una de sus actividades a cartografiar e inventariar hábitats ambientales de flora y vegetación con protección especial, por encargo de administraciones como la Consejería de Medio Ambiente o ayuntamientos, o por encargo de otras organizaciones profesionales, como es el caso de la Sociedad Española de Biología de la Conservación de Plantas.

80 familias

Juan Carlos Moreno, presidente de esta entidad científica señaló que dentro del proyecto bienal del Ministerio de Medio Ambiente realizan estudios técnicos y peritan los sistemas de conservación de 80 familias de flora silvestre dispuestas en varias comunidades, al haber sido los concesionarios del concurso público para la obtención de los datos en campo.

El proyecto, informó este profesor de Botánica de la Universidad Autónoma, forma parte de la evaluación de la Directiva Hábitats, que persigue proteger los tipos de hábitat naturales y las poblaciones de las especies silvestres (exceptuando las aves) de la Unión Europea.

En concreto, el acuerdo que suscribieron con la Plataforma de Contratación del Sector Público -Tragsatec- comenzó su desarrollo en 2016 cuando, según el también coordinador del seguimiento del proyecto, examinaron la mitad de las especies, mientras que en este 2017 finalizarán el reconocimiento de la otras 40.

Precisamente, han empezado con las que florecen en un ciclo más temprano, como es caso del tipo de narciso de Ciudad Real, cuyas muestras de observación “se han realizado en base a los protocolos de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)”.

Sebicop lleva desde el año 2000 colaborando en distintos proyectos de seguimiento demográfico y estado de conservación de plantas, con unas aportaciones colectivas que formaron parte del Libro Rojo de la flora vascular amenazada y que recogen el grado de amenaza de 400 especies, a través de la metodología científica internacional.

Precisamente, las actuales catas en poblaciones autóctonas conforman las adendas que se van sumando a dicho manual, y en las mismas se fijan las medidas de conservación, en función del grado de amenaza de actividades como el pastoreo, y por la presión de especies invasoras y de predadores.

Las conclusiones se publicarán a finales de año, adelantó Moreno, con datos técnicos “de gran valor” que pondrán en la pista a los gestores (públicos o privados) sobre las prioridades de conservación de estas plantas y sus clasificaciones biológicas.


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