15/08/2013 · 18:13

La naturaleza es sabia

La naturaleza es sabia

La naturaleza es sabia y el hombre es un ser a su servicio. La tecnología es una de las demostraciones industriales que los seres humanos hemos implementado en el planeta para el desarrollo de las comunicaciones y el bienestar del cuerpo.

Pero el espíritu también tiene su alimento en el aire limpio y en el respeto al entorno, el cual se ha ido construyendo a base de años y ríos de savia y fluidos.

En la actualidad, por la acción humana (mejor dicho la mala planificación del espacio público) se han venido produciendo en la capital caídas de grandes ramas de los brazos de sabios árboles que están ‘desaviados’. Al parecer,  también está ocurriendo en otras ciudades.

Los expertos apuntan a la falta de respiración y de expansión de sus raíces en unas vías subterráneas atrapadas en el hormigón. “… parece mentira que nos hayamos olvidado totalmente que el árbol no sólo vive del suelo para arriba, sino también del suelo para abajo”, aseguró hace unos días una bióloga en una entrevista a Lanza.

Plataneros, arbustos y olmos (me viene a la mente esos oportunos versos de a ‘un olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido,…’) son los más instalados en la ciudad, pero se plantan ‘contra natura’. ¿Cómo puede ser así cuando el ciclo de la vida nos da todos los días lecciones ante acciones temerarias de los humanos?

Dicen que hay quien cruza el bosque y sólo ve leña para el fuego. ¿Es por la poda por lo que se quedan débiles y enfermos? ¿Cómo se les devuelve el vigor?

En otro ámbito, estos días también hemos conocido los efectos perversos de la yesca, un hongo enérgico que ataca a los tejidos de conducción de la vid, su savia, y por tanto deja a las cepas secas y con la madera podrida.

Y como en los seres humanos puede atacarse con tratamientos químicos, que como una buena quimioterapia resulta muy tóxica para la flora del entorno y para las personas que la manipulan.

Ahora, la madre de los caldos manchegos no está tan pletórica de salud como nos decían tras una buena temporada de lluvias y sol radiante en el verano.

Estas ‘patologías’ vegetales invitan a reflexionar sobre la necesidad de respetar (los agricultores de verdad son sabios en ello) todas las etapas del ciclo de la vida, la diversidad y el medio ambiente. Desde la preparación del terreno, hasta el cultivo y plantación, pasando por el crecimiento, el ahijado, desarrollo y maduración han de hacerse en complicidad con la naturaleza y con los tiempos que marca el curso vital de los seres vivos.


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