07/03/2017 · 18:43

Félix Pillet, catedrático de Geografía Humana

La necesaria planificación de Ciudad Real capital

Al tener  conocimiento por la prensa local y los restantes medios de comunicación del anuncio de los trabajos para la elaboración de un Plan Estratégico para Ciudad Real, y dado el interés que siempre hemos mostrado por esta ciudad, nos disponemos a analizar la situación pasada y actual sobre la necesaria y correcta planificación, esperando no caiga el Ayuntamiento en errores anteriores.

Ciudad Real capital cuenta con más de 74.000 habitantes de población residente y unos 15.000 habitantes de población vinculada, es decir, que estudian y trabajan en el municipio sin residir en él, lo que la convierte en una pequeña capital de unos noventa mil habitantes reales. Junto a Toledo, capital de la Comunidad Autónoma,  son las que contabilizan un mayor porcentaje de población vinculada, lo que demuestra la pujanza de ambas.

Como la mayor parte de los municipios de más de 30.000 habitantes de Castilla-La Mancha que siguen sin haber aprobado su Plan de Ordenación Municipal (POM), la ciudad viene realizando modificaciones a su viejo Plan General de Ordenación Urbana  (PGOU) de 1997, lo que indica el fracaso de la Ley de Ordenación del Territorio y la Actividad Urbanística (LOTAU) de 1998, y no sólo en la escala municipal, por no entrar ahora en las restantes escalas. Motivo por el cual, el Gobierno de la región está trabajando en la elaboración de una nueva legislación que afecte a la Ordenación del Territorio, del Paisaje y de la Actividad Urbanística.

Desde los primeros años del presente siglo se realizaron intentos por llevar a cabo en Ciudad Real una Planificación Urbanística y una Planificación Estratégica, por separado:

En 2004, el Ayuntamiento anunciaba un Plan Estratégico: Ciudad Real 2015 donde se declaraba la necesidad de actuar en esta “ciudad de las oportunidades”, lo malo era que los principios, por ser tan genéricos, podían ser válidos para muchas ciudades españolas: “Ciudad de calidad, integrada y conectada; Ciudad atractiva; Ciudad del conocimiento y la innovación; y Ciudad de las personas”.

En 2009 se presentó el proyecto de Plan de Ordenación Municipal (POM), en plena crisis inmobiliaria, lo único que quedaba claro del mismo  era la necesidad de construir miles de viviendas para los próximos años o décadas: 43.000 viviendas nuevas (documento de inicio) y 66.800 viviendas nuevas (avance) al tiempo que se hacía una proyección de 184.000 habitantes para las próximas décadas, todo ello nos volvía a recordar los “92.000 habitantes” que se proyectaban en el primer Plan General de Ordenación Urbana (1963) para una década después. Es decir, seguir mintiendo con falsas proyecciones demográficas, para apoyar la especulación y el auge de la vivienda vacía. Otro aspecto que merece ser destacado de dicho proyecto de POM era que pretendía dar el salto de ciudad concentrada a ciudad dispersa, con el único objetivo de llevar población al supuesto Reino de Don Quijote, alejándose así de la sostenibilidad urbana. Para facilitar la dispersión, se proponía traer el tranvía a la ciudad, al tiempo que se anunciaba  el desplazamiento de la estación del AVE al norte de la Puerta de Toledo…

Al estar puesta en cuestión la actual LOTAU, debido a su fracaso, tal vez no fuera hoy el momento más adecuado para llevar a cabo un nuevo POM, por lo que se podría comenzar a trabajar en una Planificación Estratégica que tenga como fin último la Planificación Urbanística o Municipal futura, de esta forma estaremos conjugando ambas planificaciones.  

Posiblemente lo más idóneo sería hacernos una serie de preguntas, que ayuden a definir el modelo de ciudad que perseguimos. Nuestra idea de ciudad pasaría por olvidarnos de proyecciones de viviendas-población, erróneas o falsas, para justificar necesidades de financiación municipal. Hagamos una buena ciudad que nos reporte beneficios en lugar de calles y urbanizaciones con viviendas vacías compradas y vendidas a precios especulativos, pues aunque ahora estamos viviendo la postcrisis, da la sensación que se esperan los tiempos de bonanza para volver a repetir los mismos errores anteriores. A título de ejemplo, las preguntas que se podría hacer a los ciudadanos de Ciudad Real, ampliando con otras, una vez escuchado el sentir de los distintos agentes y usuarios de la ciudad, serían las siguientes:  
 

¿Ciudad intercomunicada?

Hasta la llegada del AVE en 1992 y durante los últimos años de la Autovía A-43, que debe terminar de comunicar la Comunidad Valenciana con Extremadura, la ciudad había estado alejada de las principales vías de comunicación. Sin duda, el primer motor de la ciudad ha sido el AVE, un ejemplo de ciudad como es Barcelona lo ha metido dentro de la malla urbana, no entraremos aquí en la locura de quererlo desplazar en el futuro  Plan de Ordenación Municipal al norte de la ciudad. El AVE debe estar donde está, e instalar cerca la estación de autobuses para así generar un buen intercambiador que permita a los que llegan a la capital poderse desplazar por la provincia, comunicando el intercambiador con el posible aeropuerto... Es fundamental para todo el proceso, que la segunda ronda se concluya ya, para enlazarla con las autovías, al tiempo que se debería ir trazando mentalmente una tercera ronda. ¿Es viable el tranvía que proponía el POM? Antes que apoyarse en nuevas urbanizaciones periurbanas, se deben tener en cuenta los municipios colindantes (Miguelturra, Poblete…). No parece lógico que a Miguelturra no se pueda llegar andando, por la barrera que han levantado las nuevas infraestructuras.

¿Ciudad universitaria?

La Universidad ha sido el segundo motor de la ciudad, se ha beneficiado para su buen desarrollo del primer motor (AVE). De 50 universidades públicas, nuestra universidad regional con 32 años de existencia, en investigación, faceta fundamental, se encuentra entre las 18 primeras, esto es lógicamente un éxito; sin olvidar, que como la mayor parte vienen perdiendo número de alumnos en gran parte de sus grados, debido a la crisis y a la escasez de becas. Muchas capitales de la región querrían tener el Rectorado, pero esta circunstancia ha recaído en nuestra ciudad. No entendemos que se sigan construyendo edificios sin planificar el campus, por muy buenos que sean, pues un campus no es un conjunto de edificios. Haber saltado detrás de la vía, sin antes planificar el espacio entre la ronda y el AVE responde a dos aspectos: desidia o revalorizar nuevo suelo. ¿Si no hay percepción de campus, puede haber percepción de ciudad universitaria? ¿Es que no ofrece beneficios a la ciudad contar con uno de los campus mejores de la región y con el Rectorado? No cabe duda que ha faltado mayor conexión entre el Ayuntamiento, el Gobierno regional y el Rectorado, parece que esta situación está empezando a cambiar, según las noticias aparecidas en los medios de comunicación.

¿Ciudad para vivir?

Esta circunstancia socioeconómica y medioambiental se puede medir con distintas variables, por todos conocidas. Nos estamos refiriendo a una ciudad de población pequeña y compacta de más de  90.000 habitantes reales (residente y vinculada). Con diferencia de otros núcleos, el desarrollo urbanístico ha sido alrededor del núcleo originario, en mancha de aceite, aunque el proyecto de POM pretendiera llevar ciudad hacia el Reino de Don Quijote (y el Aeropuerto); es decir, de lo compacto a lo disperso, por eso se proponía el tranvía… El problema histórico de la ciudad fue el agua, se resolvió, las calles de la ciudad se poblaron de árboles, una de las transformaciones más confortables que hemos vivido, que se unen a los espacios verdes y zonas ajardinadas.

¿Ciudad central en su territorio?

En el Policentrismo del que venimos hablando, que tiene por objeto lograr la cohesión territorial, Ciudad Real no puede ser planificada pensando sólo en su municipio, ni en los circundantes. Los planificadores deben saber que esta capital atrae población vinculada que permite hablar de un Área Funcional Urbana (FUA), que engloba unos 43 municipios, donde destacan unos por su mayor crecimiento y proximidad a la capital y otros por su mayor población como Daimiel y Manzanares.  Es decir, Ciudad Real es capital de una provincia, pero también es centro de un Área Funcional Urbana, lo que no puede ser un municipio que se mira a sí mismo, olvidando lo que le rodea, pues forma parte de ella, como lo demuestra la población vinculada que viene todos los días a estudiar y a trabajar de los municipios próximos, unos a menos distancia y otros a más distancia.

De lo dicho se desprende la necesidad de conectar la planificación sólida del POM con la planificación líquida del Plan Estratégico, a partir de realidades y no vaguedades, dando como resultado una planificación estratégica y urbanística o municipal conjunta que persiga una ciudad  habitable, universitaria e intercomunicada y sostenible, entre otros aspectos de interés social.


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