08/01/2017 · 12:25

Eugenio Arce Lérida

'Laudatio a La Mancha'

        El Grupo Literario “Guadiana” publicó, el 29 de octubre pasado, junto con el número 54 de la Revista Literaria “Manxa”, un libro de poesía de la escritora de Argamasilla de Alba, Pilar Serrano de Menchén. Este libro, titulado “Laudatio a La Mancha”, creo que ha pasado algo desapercibido y debido a su calidad, yo quisiera –como se dice ahora- poner en valor. Pilar Serrano tiene un extenso currículum literario y cultural, el cual me complace citarlo para quien no lo conozca y, también, porque los dones –o la luz- no se han de esconder “bajo un celemín”, que dice el Evangelio. Esta poeta argamasillera, además de Técnico Superior en Derecho Tributario, es Consejera de Número del Instituto de Estudios Manchegos. Preside la Asociación “Los Académicos de La Argamasilla”; es directora del Grupo de Teatro “Tiquitoc”, de dicha localidad; fue nombrada “Hija Predilecta de Argamasilla de Alba”, en el año 2007; además, es reputada cervantista, pues pertenece a la Asociación Internacional de Cervantistas y es miembro del Grupo Literario “Guadiana” desde 1978.

        El libro “Laudatio a La Mancha” es, como su nombre indica, una alabanza poética a la tierra que la vio nacer. Se puede homenajear a la pequeña patria de muy distintas maneras: los hay que trabajan, diariamente, de una forma constante y decidida, sin muchas alharacas mediáticas, por conseguir que esta tierra nuestra salga de la postración y el abandono en el que ha vivido durante siglos. Estas personas son muy necesarias, pero es que Pilar, además de todo lo anteriormente mencionado, hace esas tareas desde su decidido empeño diario por enaltecer a La Mancha de una forma artística, ya sea con sus escritos, ya con sus iniciativas culturales y su implicación en todo lo que signifique desarrollo y bienestar para esta tierra, ejemplo de esto es formar parte, como Secretaria, de la Asociación para el Desarrollo Rural del Alto Guadiana Mancha, que aglutina a quince municipios de la provincia de Ciudad Real.

        El libro que comentamos consta de once extensos poemas, precedidos de un proemio en el cual la autora explica la intencionalidad del libro. Pilar, dominadora del arte poético, nos regala sonetos de bellísima factura (la mayoría del libro), junto a otras estrofas compuestas de versos alejandrinos e, incluso, el verso libre tiene la musicalidad exigida en el buen hacer poético. La mayoría de los poemas fueron premiados en importantes certámenes literarios que la autora no cita, creo yo que en signo de humildad, pero, a tenor de lo leído, se puede deducir, como ejemplo, el Certamen Internacional de Poesía que, anualmente, convoca la Orden Literaria “Francisco de Quevedo”, de Villanueva de los Infantes, con su poema: “Versos laudatorios a Francisco de Quevedo y Villegas”. Hay otros poemas con otras temáticas, pero siempre destacando lo que a La Mancha embellece.

        Para construir sus versos, Pilar bebe de distintas fuentes. Igual tiene en su mente la poesía de poetas de nuestra provincia, como ejemplo: Vicente Cano, Pascual Antonio Beño o Santiago Romero de Ávila, como la de los clásicos griegos Píndaro, Jenófanes o el poeta romano Virgilio. Todo lo pasa por el tamiz de su sensibilidad y, por eso, le salen versos espléndidos como los que a continuación pongo de diversos poemas. “En los suspiros de tu voz sencilla/ el Quijote te nombra, enamorado,/ en éxtasis de luz, la Argamasilla”/. (Poema dedicado a Argamasilla de Alba). “Mayor altura no brilló en su arcilla, / que el buen Dios lo premió, dando su clave/ para que no doblase la rodilla”/. (De los sonetos dedicados a Francisco de Quevedo). “Si la fe fuera un cirio, María del Amor, te trajera rubí en mis manantiales”. (Poema dedicado a la Virgen de Peñarroya). “Altos valles te fulgen/ para que la luz recojas/. Nómada viertes las aguas en torrentes/ y tu vestido adornas”. (De los poemas dedicados a las Lagunas de Ruidera). “Si pudiera saber engalanarte, / tal vez mis ramas fueran tan hermosas/ que vinieras debajo a cobijarte”. (Del poema dedicado a La Mancha). Quiero terminar comentando el poema “Epílogo”, que pone fin al libro. Es una especie de ideario poético de la autora (lo que se conoce como “poética”). Algunos de sus versos dicen: “Con pasos de esperanza me construyo/. Señal y orografía que marca un calendario/ alzado entre los días con verbos de mi sombra,/ con teas encendidas por astillas de mi árbol”. Como vemos, versos magníficos que no dejan indiferente a quien los lee, pues hacen reflexionar sobre las diferentes facetas de esta poliédrica tierra a la que llaman, y llamamos, La Mancha; facetas que refulgen y esplenden cuando sobre ese prisma telúrico incide la luz de la poesía.


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