24/05/2013 · 11:46

Miguel A. Rodríguez, senador por Castilla-La Mancha

Sobre la nueva Ley de Educación

Desde hace algún tiempo, venimos oyendo a la izquierda en general, y al PSOE en particular, criticar desaforadamente la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa, en adelante LOMCE.  Se trata de un tema de importancia capital porque incide directamente en la educación de las futuras generaciones, en la educación de nuestros hijos. 

Pero no debería extrañarnos esa oposición frontal si tenemos en cuenta que uno de los “logros” de Pérez Rubalcaba en el servicio a la Nación es la famosa LOGSE. 

Corría el año 1990 cuando, siendo ministro de Educación, Javier Solana y secretario general de Educación, Alfredo Pérez Rubalcaba; vio la luz la nefasta Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo de España, por lo que, de alguna manera, todo el sistema educativo posterior está hecho a imagen y semejanza del señor Rubalcaba con los resultados por todos conocidos. 

Se trata de un sistema en el que no prima el esfuerzo ni la calidad, que está cosechando unas altísimas tasas de fracaso escolar y de abandono del sistema educativo y que posee unas debilidades que se constatan con criterios objetivos y avalados por estudios e informes nacionales e internacionales. Según el Ministerio, la reforma tiene el compromiso con una educación de calidad como soporte de la igualdad y de la justicia social y no me cabe duda de la educación es el motor que impulsa el bienestar de un país. El nivel educativo de los ciudadanos determina su capacidad de competir con éxito ante los desafíos laborales y mejorar el nivel de los ciudadanos en el ámbito educativo supone abrirles las puertas a mejores puestos de trabajo y de mayor cualificación. 

Entonces, ¿qué hay en esa Ley para que despierte tanta antipatía entre la izquierda? Quizá lo que no le gusta es que garantiza el derecho a la educación de nuestros niños y jóvenes y que asegura y afianza la permanencia del alumno en su itinerario formativo dotándole de las herramientas suficientes para su formación a lo largo de la vida y su pleno desarrollo personal y profesional, independientemente de cuales sean sus talentos, capacidades y expectativas. O quizá lo que les molesta es que la LOMCE garantice unos estándares de aprendizaje comunes mínimos a través de evaluaciones externas de ámbito nacional. Porque no me dirán que es normal que un niño de Ciudad Real sepa dónde nace el río Guadiana y no sepa dónde nace el Duero, porque no es de su comunidad autónoma. 

Otro asunto polémico es el de las lenguas cooficiales, que se sustancia otorgándoles un tratamiento análogo a la lengua castellana con la misma importancia y en paridad, concediendo a la Administración Educativa la responsabilidad de garantizar el derecho de los alumnos a recibir las enseñanzas en castellano- lengua oficial del Estado- y en las demás lenguas cooficiales, en sus respectivos territorios. 

En cuanto a la enseñanza de la religión, hay que aclarar que sigue siendo opcional pero que pasa a contar para la nota final, de forma que, los que la elijan, tendrán que examinarse. Se trata de una cuestión totalmente lógica, como también es lógico que quién opte por la otra asignatura alternativa a la religión, también se examine. 

Por lo tanto, calidad y esfuerzo son las líneas básicas de una reforma que marcará un antes y un después en la forma de entender  la educación en España, educación  largos años lastrada por unas leyes ideologizadas que han cosechado porcentajes altísimos de fracaso.


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Comentarios (1)

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  • 1)Lorenzo Madrid Delgado 24/05/2013 22:21 22:21

    Sr. D.Miguel Angel Rodriguez, senador por Castilla-La Mancha: La reforma educativa planteada por el PP y conocida por la LOMCE es una vieja aspiración del profesorado veterano y experto que veníamos reclamando desde hacía tiempo a nuestras autoridades educativas, (véase comentario publicado en LANZA DIGITAL , el 21-09-12 por el que subscribe, lógicamente en los términos académicos, no en lo concerniente a recortes, sin "ton ni son" que están aplicando. ¿Y por qué decimos esto? Porque nos estábamos percatando desde hacía tiempo que los grupos de alumnos, aún siendo aleatorios a la hora de constituirse, se dividían en tercios; es decir: había un tercio con unos resultados excelentes; otro tercio con resultados mediocres y un último tercio con resultados muy poco satisfactorios. Este mismo análisis se venía repitiendo en la ESO, dando lugar a que ese último tercio fuera el más representativo del abandono escolar. Las razones ya las explico en el citado comentario. Con esto, quiero decirle que no han descubierto América. Es algo que ya sabíamos y que lo han venido demostrando los continuos informes PISA. Céntrense más en el tema educativo y menos en los recortes. La sociedad educativa se lo agradecerá.

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