Ciudad Real atrapada en la sequía (otra vez)

Belén Rodríguez Ciudad Real
Dos niños en los Baños del Emperador de Peralvillo, al descubierto por la sequía en el cauce del Guadiana, que normalmente los cubre / A.R.

Dos niños en los Baños del Emperador de Peralvillo, al descubierto por la sequía en el cauce del Guadiana, que normalmente los cubre / A.R.

Castilla-La Mancha, Murcia y La Rioja cierran 2017 como las comunidades con menos agua embalsada según el ‘Sequiómetro’ de la iniciativa ciudadana SOS Sequía

Sólo han pasado siete años desde aquella Nochebuena de 2009 en la que el anticiclón de las Azores, escudo de borrascas de la Península Ibérica, decidió alejarse y permitir que comenzara el diluvio escalonado que siguió hasta bien entrada la primavera de 2010 y cinco desde que el Guadiana reabriera sus míticos “Ojos” (ocurrió en un paraje de Daimiel, próximo al Molino de Zuacorta), y volvemos a lo de siempre: la sequía. Sequía en los ochenta, sequía en los noventa, sequía en los ‘dosmiles’. Pantanos vacíos, parajes naturales desérticos, tensión agrícola y declaraciones grandilocuentes de políticos de una España seca que sigue sosteniendo el desarrollo agrícola de otras zonas más ricas y favorecidas por el clima, pero privadas de esa cosa cada vez más rara: la lluvia.

Tampoco en La Mancha (‘la seca’ ya para los árabes del siglo VIII) andamos escasos de agricultura insostenible. Por mucha indignación que nos provoque el trasvase Tajo-Segura, por muy esforzados que sean nuestros agricultores, por mucha agua subterránea en nuestro suelo,  no pueden seguir proliferando cultivos propios de la cornisa cantábrica ni permitir que se riegue sin restricciones  (o sólo autoimpuestas) como si no hubiera un mañana en los años previos al año que probablemente sea declarado el más seco y árido desde que existen registros en España (este 2017).

Sin agua embalsada para regar en la próxima campaña

Y es ahora, con los pantanos de todo el país en uno de sus peores momentos en más de veinte años, ya sin agua para regar en la próxima campaña agrícola y muy malas perspectivas incluso para el abastecimiento humano, cuando empieza a arreciar la guerra de declaraciones y reproches; los regantes contra la administración por permitir en unas comunidades lo que en otras no es posible, los ecologistas insistiendo en el uso insostenible que hacemos del agua y arremetiendo también contra la administración, y los gobiernos regional y central (más bien los partidos que los dirigen) repartiéndose mamporros sobre quién tiene la culpa.

En medio, ciudadanos atónicos –y con nuestra parte de responsabilidad- asistiendo al cíclico ‘déjà vu’ convencidos de que, como en la educación, el problema de la sequía y de la falta de agua en España no es coyuntural sino estructural, y que el debate partidista y regionalista está sobrando desde hace años. Ya no es cuestión de trasvase sí trasvase no: es que no hay agua así que habrá que revisar qué es y qué no es prioritario, y ajustar el agua disponible a esas necesidades, independientemente de los derechos que alegue cada cual.

¿De verdad que no hemos aprendido nada de la ‘pertinaz sequía’, azote peninsular también en el franquismo? Y sobre todo nosotros los ciudadanos, ¿tiene que venir la administración a recordarnos que el agua es un bien cada vez más escaso y preciado para que no abramos el grifo o el motor de regar con tanta alegría?, ¿nos tienen que subir la tarifa para que comprendamos que estamos manejando una materia prima tan valiosa como el oro?, ¿hemos aprendido algo de estos ciclos?

Por no ser tan catastrofista me gustaría pensar que sí, pero poquito y mencionar algunas mejorías.  Resulta reconfortante saber que importantes inversiones como las que se han hecho en los últimos doce años en la comarca de Ciudad Real, dependiente casi en exclusiva del agua de los pantanos de la Torre de Abraham y Gasset, permiten mantener el abastecimiento humano sin restricciones al menos un año más. También que resista el parque nacional de las Tablas de Daimiel, en cuyo entorno se ha llevado a cabo una política de compra de derechos de uso del agua, fincas y modernización de regadíos importante. Es verdad que está bajo mínimos, pero mejor que en las circunstancias que se vivieron en el año 95 o en el verano de 2009 (incendio de turberas).

Datos recogidos por la web sossequia.com

Datos recogidos por la web sossequia.com

Sequía histórica y sequiómetro

En paralelo y según datos oficiales los usos del agua en España no han variado: 80% la agricultura, 20% la industria y el 10% restante el abastecimiento humano, prioridad si la sequía que se avecina es una especie de Armagedón (fin del mundo) como prevén los expertos que hablan ya de “una sequía histórica” “que tiene apellidos: #CambioClimático”. El ‘tuit’ es del 14 de diciembre del divulgador ambiental José Luis Gallego que ha creado este año junto al climatólogo Javier Martín-Vide, catedrático de Geografía Física de la Universidad de Barcelona la plataforma ciudadana por el agua denominada SOS Sequía (www.sossequia.com) y lanzado su primer ‘Sequiómetro’, una herramienta periódica que incluye los datos sobre la gravedad de la falta de agua en toda España, con 16 provincias en situación de emergencia.

La intención de este ‘Sequiómetro’ del que Lanzadigital.com ha tenido conocimiento a través de la agencia Europa Press es ofrecer cada quince días datos de varias fuentes oficiales y busca insistir en la grave situación de sequía que padece España. El primer boletín refleja que en la actualidad 16 provincias tienen áreas en situación de emergencia y que la reserva hidráulica no llega ni al 37 por ciento de su capacidad total.

Murcia y Castilla-La Mancha las que tienen menos agua embalsada

Por comunidades autónomas señala que Murcia, Castilla-La Mancha y la Rioja son las tres con menos agua embalsada y destaca que en octubre apenas ha llovido un tercio respecto al mismo mes de periodo de referencia 1981-2010.

El Sequiómetro incluye la situación de las distintas provincias según estén en emergencia, en alerta, en prealerta o en situación normal; la situación de la reserva hídrica en el momento actual así como la media de los últimos diez años y el estado de los embalses por comunidades autónomas. También incorpora el mapa de sequía de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), que en este caso refleja que en octubre llovió un 33 por ciento de lo normal, es decir que faltó el 67 por ciento de la precipitación habitual.

Mientras, el Gobierno se dispone a revisar el Pacto Nacional del Agua, sobre el que ya se han pronunicado en contra las organizaciones ambientales, “su planteamiento está lejos de atacar los problemas de sobrexplotación y mal estado de las masas de agua, de falta de ahorro y de ausencia de aprobación de caudales ambientales”, aseguran Ecologistas en Acción de Castilla-La Mancha.

…Y nosotros preocupados por Calatuña.