Deseos para 2018

Casimiro Pastor Millán Ciudad Real

«El pueblo pasa hambre porque sus superiores consumen en exceso sobre lo que recaudan». Lao Tse (604-470 a.C.).

El comienzo de un nuevo año suele ser el momento de desear la mejora de aquello que pensamos que debe mejorarse. Pongamos algunos ejemplos:

El último Consejo de Ministros de 2017 volvió a subir las pensiones un 0,25%, por quinta vez en la era Rajoy. O sea, 2€ al mes para las más bajas. Hay que recordar que esas mismas pensiones subieron un 27% en los 8 años que gobernó Zapatero, quien dejó 67.000 millones en la llamada Bolsa de las Pensiones, bolsa que ahora está casi agotada. Cuidado con la pérdida de poder adquisitivo de los pensionistas, pues se trata de un problema social de primer orden.

En cuanto a la subida de salarios, los mismos organismos internacionales, a los que el gobierno de España obedeció sin rechistar cuando exigían recortes, le han pedido ahora que los suban. Con ello se consiguen dos buenos propósitos: que haya más actividad económica y una mayor recaudación de la Seguridad Social para pagar las pensiones. En la reunión de Rajoy con los agentes sociales del pasado diciembre, firmaron una subida del salario mínimo si se cumplían dos condiciones: un crecimiento del 2,5% y la creación de 450.000 empleos. Condiciones que tanto organismos internacionales como el propio Banco de España sitúan más abajo; es decir, hecha la foto habrá que ver si la subida del SMI se produce.

En lo referente a la Constitución, Rajoy se comprometió con Sánchez al establecimiento de comisiones mixtas para estudiar una reforma constitucional. El propósito de dicha reforma no es otro que el de una puesta al día de la Carta Magna, pues está siendo una clamorosa demanda, sobre todo en lo concerniente al territorio. Quizá este aspecto no sirva para conformar a los separatistas (cuyo número ha aumentado de manera alarmante en los últimos tiempos), pero sí para establecer un marco en el que todos estemos más cómodos, incluidos sectores de los que ahora votarían irse.

Por otra parte, la violencia de género es un problema transversal que afecta a varios ministerios, cuyas raíces son profundas, y que está incrustada en todos los estratos sociales. Es obvio que arranca de la educación y que se debe abordar de manera simultánea en toda la sociedad. La dotación presupuestaria es de donde se parte, pues sin ella cualquier ley queda huera, para establecer frenos que impidan la sangría contra las mujeres, como por desgracia viene sucediendo un año tras otro. A ver qué nos depara el que ahora comienza.

La creación de empleo, la devolución del rescate bancario, la solución a la «cuestión catalana», el freno a la corrupción y al fraude, la independencia real y efectiva entre los poderes del Estado, la reducción de la brecha salarial, la reducción de la pobreza, la solución al problema de la vivienda, la solución a la pobreza energética, la acogida de refugiados… y perder ese par de kilos que se nos pegó en las pasadas celebraciones, también forma parte de los deseos para este 2018. Feliz Año Nuevo.

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