Un hueco para “el gordo” por favor

Aurelio Romero Serrano
Han pasado tantas cosas en este mes de noviembre que hemos dejado atrás… Van ha ocurrir tantas cosas este de mes de diciembre que acabamos de comenzar… /

Han pasado tantas cosas en este mes de noviembre que hemos dejado atrás… Van ha ocurrir tantas cosas este de mes de diciembre que acabamos de comenzar… /

Mi mayor preocupación en estos momentos es que ni siquiera el  premio gordo de Navidad, el de la Lotería Nacional, tenga su derecho habitual a ser esperado, memorizado, celebrado. (...) En el último mes, la actualidad, eso que llama nuestra atención, se ha sobrepasado a si misma cada hora. Imposible hilvanar un análisis de todo lo que dicen que pasa, de lo que nos cuentan, el análisis de ese ruido extremo

 

Mi mayor preocupación en estos momentos es que ni siquiera el  premio gordo de Navidad, el de la Lotería Nacional, tenga su derecho habitual a ser esperado, memorizado, celebrado. Han pasado tantas cosas en este mes de noviembre que hemos dejado atrás… Van a ocurrir tantas cosas este de mes de diciembre que acabamos de comenzar…

La gravedad de una crisis ya no se mide por sus consecu+encias, sino por el ruido, ese del que huían los poetas para poder pensar metiéndose en una tina de agua durante cuatro días o noches, cuando el ruido era sólo lo que acontecía y se temían o esperaban los ecos, la trascendencia de todo ello. El ruido que nos envuelve hoy dia ya no tiene consecuencias, no son perceptibles ni imaginables en el mismo momento del estruendo o el susurro. No nos damos, no nos dan tiempo a pensar en qué va a suceder después de las noticias. Son tantas las opiniones, los argumentos a partir de esas noticias, tan extenso el relato construido sólo con palabras, que la realidad se construye sobre postes de hielo, de frágil cristal o de arena tal vez. Esta sociedad sobrevive ya sobre la espuma de las olas, como los hábiles surfistas que llegan casi sin aliento al regazo de las playas.

En el último mes -sin hablar ya de los hechos del 1 de octubre, ni los de la primera semana de septiembre en el Parlamento de Catalunya- la actualidad, eso que llama nuestra atención, se ha sobrepasado a si misma cada hora. Imposible hilvanar un análisis de todo lo que dicen que pasa, de lo que nos cuentan, el análisis de ese ruido extremo. Imposible también saber qué nos está sucediendo realmente, a flor de piel como sociedad, como ciudadanos.

Como a Moisés en el Sinaí, la llama de la zarza aturde la conciencia y la atención y, cuando queramos bajar al valle de la realidad, nos encontraremos con que el becerro de oro se ha hecho dueño de todo el valle.

 

Una pequeña ventana

En los últimos días, cuando Catalunya se había convertido ya en una secuencia de encarcelados, recursos judiciales, desmentidos, arrepentimientos, sometimientos y verdades tan inconsistentes como la verdad misma, algunos medios de Comunicación han intentado hacer una pequeña ventana para recordarnos que España no nace ni acaba en Puigdemont, que el Gobierno de Rajoy no lo ha creado Ezquerra Republicana y que esa criatura llamada Rufián no es el ministro de Cultura del gobierno español. Han querido refrescarnos la memoria sobre el apellido del presidente del gobierno, M. Rajoy, que es un registrador y que su ministro de Interior es el hombre al que se le escapó Puigdemont o vaya usted a saber, porque ya hace muchos años que nos enteramos de que ETA mató a Carrero Blanco y algunos lo sabían.

En un programa de estos de mayor audiencia y mayor ruido debaten las dos máximas candidatas en las próximas elecciones autonómicas que el Gobierno español ha impuesto en Catalunya para “recuperar las instituciones democráticas”. Sólo algún telediario comentaba de soslayo que el fondo de las pensiones está vacío, pero no da tiempo a pensar si ese “saldo 0” nos abocará a nuevo sistema de pago o ahorro, o directamente a la declaración de quiebra, sin riesgo de ser rescatados como los bancos.

Las cestas de navidad han sido sustituidas por un décimo compartido

Las agencias de publicidad y los responsables de comunicación saben lo que cuesta llamar la atención de los españoles en cada sorteo de la Lotería Nacional en sábado y cómo caen los ingresos de vez en cuando. Pero saben también que el Gordo de Navidad no necesita calvo ninguno para hacerse un hueco en la mente, en la mesa del transistor, en la calle de los puntos de venta, incluso en los bares; hasta las cestas de navidad de los sorteos han sido sustituidas por un décimo compartido; cuando toca da más premio y ocupa menos lugar en los mostradores. Lo que no habían previsto las agencias ni los loteros es que el espectáculo del 22 de diciembre próximo será otro muy distinto. Que a la sala del sorteo llegarán los disfraces con cara de resaca electoral. Que el día antes, el 21, España se habrá llenado de ruido acumulado durante todo lo que nos queda de mes, con todo el ruido que venimos amontonando desde hace dos meses y los bombazos que explotarán en cada mesa electoral como un puñetazo en cada mejilla de esa sociedad que se ha partido en dos.

Ciudadanos y Esquerra Republicana de Catalunya podrán, pueden salir victoriosas de esas votaciones, como apuntan las encuestas de este país superpuesto. Hasta ese jueves 21 faltan varias semanas sobre las que seguiremos patinando a impulsos del ruido que nos aturde. Ante esta amenaza, estaría bien que el gobierno de M. Rajoy siga así, que deje pasar el tiempo sin ser gobierno; que Catalunya traslade su campaña electoral al terreno propio. Tal vez así podremos tener suerte y conseguir hacernos un hueco para respirar como ciudadanos y el Gordo de Navidad tener un momento de éxito, aunque el país -¡ay!- haya dejado de ser una fábrica de sueños.

 

Aurelio Romero Serrano (Ciudad Real,1951) es periodista y escritor.

http://romero-nomada.blogspot.com.es/

Facebook: @ADiario.Aurelio