La minería de las tierras raras, una oportunidad

Ángel Cámara Rascón

Entre los atributos del Campo de Montiel están también ciertos depósitos minerales que pueden ofrecer un dinamismo económico, trabajo y riqueza necesarios para la región, cuya explotación puede convivir perfectamente con las especies referidas.

El Campo de Montiel cuenta con un sector primario, tanto agrícola como ganadero, fecundo y de alta calidad. Además, se caracteriza por una riqueza de fauna y flora que merece todos los esfuerzos para su protección y conservación. Es el hábitat privilegiado de especies emblemáticas y en peligro, y nunca debe dejar de serlo.

Entre los atributos del Campo de Montiel están también ciertos depósitos minerales que pueden ofrecer un dinamismo económico, trabajo y riqueza necesarios para la región, cuya explotación puede convivir perfectamente con las especies referidas. Se sabe desde hace muchos años que en esta comarca existen, a poca profundidad, unos minerales de tierras raras en unas condiciones muy favorables para ser extraídos de un modo totalmente respetuoso con el medioambiente y sostenible.

Estos minerales se encuentran de forma poco cohesionada en el terreno, por lo que pueden ser recuperados mediante un proceso físico simple, sin tener que usar explosivos, ni molienda, ni productos químicos. Los estudios también han confirmado que, en este caso, los niveles de radioactividad no se alteran, así que se mantiene la situación en la que viven ahora los ciudadanos de la región. Por último, por su densidad, el mineral tampoco puede incorporarse al polvo ni al agua. Todo esto hace posible que se pueda utilizar para su extracción un sistema de minería de transferencia, que es el sistema más sencillo y más respetuoso con la tierra y con el paisaje.

Las políticas de fomento de la minería de tierras raras intentan reducir la peligrosa vulnerabilidad de la industria europea, que hoy depende totalmente de importaciones de un solo país.

La minería del siglo XXI en Europa se caracteriza por su compromiso con las comunidades locales y el medio ambiente. En estas condiciones, es lógico que Europa intente extraer en sus territorios esos metales imprescindibles para la parte más noble y más competitiva de la industria ‘verde’ (aerogeneradores, coches eléctricos e híbridos, etc.), la industria tecnológica (ordenadores, móviles, etc.) y la industria aeroespacial, entre otros.

Las políticas de fomento de la minería de tierras raras intentan reducir la peligrosa vulnerabilidad de la industria europea, que hoy depende totalmente de importaciones de un solo país. Se trata de un mineral estratégico que puede extraerse con una sencilla minería de transferencia, en una zona que la planificación del territorio realizada por el Gobierno Autonómico define como apta para la apertura de minas. Estamos asistiendo con extrañeza a las peticiones de archivo del expediente e, incluso, a las alegaciones de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, declarando la no compatibilidad del proyecto con valores esenciales.

Estas tramitaciones con oposición interna empiezan a ser algo general en nuestro país. Las emociones reemplazan al debate sereno y transparente, y los aficionados se dejan oír tanto o más que los expertos en la materia. Es así, y así hay que aceptarlo, pero estamos seguros de que, al final, las decisiones serán sensatas y correctas.

Aprobando proyectos como éstos se ayuda a Europa, se protege el medioambiente, y se fomenta el desarrollo profesional y humano, en condiciones de seguridad, en núcleos de población que actualmente sufren tendencias de envejecimiento.

Por todo ello, como Presidente del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas, me veo en la obligación de apelar a la población y a las Administraciones pertinentes a evaluar críticamente el valor de las propuestas económicas para sus territorios. España, Castilla-La Mancha y Ciudad Real no están en posición de dejar pasar una oportunidad para reactivar su economía, y de posicionarnos como país europeo con una industria competitiva, con una larga proyección.

Ángel Cámara Rascón es el decano-presidente del Consejo Superior de Colegios de Ingenieros de Minas