Voto útil, voto inútil (Mi reflexión sobre los resultados electorales del 21-D)

José Alberto Martín-Toledano

El voto útil es una veleta y cambia de aire en función de circunstancias especiales

Las elecciones autonómicas catalanes han sido unas elecciones que se celebraban de forma extraordinaria por aplicación del artículo 155 de la Constitución por primera vez en la historia de nuestra democracia y tras el intento de sedición orquestado por los partidos independentistas desde la Generalitat y el Parlament.

La división y enfrentamiento entre los catalanes constitucionalistas que se sienten españoles y los independentistas alcanzaba máximos históricos y despertaban a la Cataluña silenciada por el nacionalismo. Por primera vez en la historia se producían manifestaciones masivas en favor de la unidad de España y exigiendo el respeto a la Constitución en Cataluña.

La actuación del Poder Judicial investigando los gravísimos delitos imputados a los líderes del secesionismo acabó con varios de ellos en prisión, otros en libertad vigilada y con Puigdemont y varios de sus consejeros huidos en Bruselas, añadiendo más presión al proceso electoral.

Todo ello convirtió a las elecciones del 21 de diciembre en una batalla a cara de perro, donde se jugaba al todo o nada, donde por primera vez los partidos del bloque constitucional intuían la posibilidad de derrotar al nacionalismo y poder formar gobierno.

En este ambiente tan extraordinario todo el mundo asumió que se celebrarían una campaña y unas elecciones históricas.

En el aire de forma precisa y creciente aumentó la opinión favorable a la necesidad de agrupar el voto constitucionalista, en apelar al voto útil para poder ganar al nacionalismo y sobre todo poder lograr el objetivo último, formar gobierno.

El aire fue arreciando durante la campaña en auxilio de Ciudadanos y se convirtió en un huracán durante los últimos días de campaña pidiendo el VOTO ÚTIL a todos los buenos catalanes que se sintieran también españoles.

Hay que reconocer que la estrategia creada por Ciudadanos e impulsada por un importante sector de la opinión pública y publicada ha sido todo un éxito desde el punto de vista partidista, Ciudadanos ganó las elecciones.

Una victoria de Ciudadanos que no permitirá formar gobierno al bloque constitucionalista, lo que supone en realidad un fracaso del objetivo del voto útil, alcanzar el gobierno de la Generalitat.

La estrategia de presión en favor de la agrupación del voto constitucionalista se pasó de frenada y ha supuesto en la práctica la pérdida por parte del Partido Popular de Cataluña del algunos escaños que se estaban jugando en los restos de varias provincias con formaciones independentistas en favor de estos últimos.

Yo me pregunto, ¿valía la pena por una victoria estéril provocar la debacle electoral del partido que desde el Gobierno de España paró el golpe de Estado y aplicó el 155?

Tengo claro que para Ciudadanos sí, pero creo que ha sido un grave error que no beneficiará al conjunto de los catalanes que se sienten españoles, pues no se alcanzó el objetivo de  GOBERNAR y se ven privados en esa comunidad autónoma de un Partido Popular fuerte, esencial para parar en el futuro los nuevos intentos de ruptura de los independentistas.

Estoy seguro de que mi partido realizará un análisis correcto de los resultados electorales y de los errores cometidos en la campaña y antes de la campaña. Es esencial e imprescindible.

El Partido Popular es un partido sólido y arraigado y nos centraremos en sembrar semillas de futuro en Cataluña, para renacer con fuerza y rapidez.

La estabilidad política del conjunto de España depende en gran medida de mantener un Partido Popular fuerte. Le quedan tres años de legislatura al Gobierno de Rajoy y estamos en plena recuperación económica y social.

Comprendo la alegría de Ciudadanos por ser primera fuerza, es muy importante, pero les recuerdo la gran inestabilidad del panorama político actual. También fue el Partido Popular primera fuerza política en el parlamento andaluz en 2012, no pudo gobernar y el resultado generó cierto desaliento.

El voto útil es una veleta y cambia de aire en función de circunstancias especiales y de los territorios afectados por los comicios correspondientes. Recordemos que Ciudadanos por ejemplo no tiene representantes en los parlamentos de Galicia y de Euskadi después de las elecciones del 25 de septiembre de 2016.

En los resultados electorales es difícil hablar de justicia e injusticia, los votantes son soberanos. Pero hay que reconocer que es sorprendente, cuando menos, que la determinación del Gobierno de Rajoy para afrontar el desafío independentista, pararlo, desactivarlo, lograr el apoyo internacional, lograr el apoyo de los dubitativos PSOE y Ciudadanos al 155, destituir el gobierno catalán y disolver el parlamento insumiso, no haya tenido premio en las urnas sino todo lo contrario .

El futuro de Cataluña es complejo y comprometido, con un previsible nuevo gobierno de partidos independentistas.

Es seguro que este gobierno volverá a generar conflictos graves, pero también los es que habrá tomado muy buena nota de las consecuencias cuando se adoptan actos ilegales, no creo que se atrevan a perseverar en su proyecto de ruptura de España más allá de la retórica, saben que con un Gobierno del Partido Popular y con Rajoy de Presidente se enfrentan a la nueva aplicación del 155, la destitución y a la cárcel.

Soy, con todo, optimista, por mucho que se diga desde el nacionalismo que el 21 de diciembre ganó el independentismo. No es cierto, perdió claramente en número de votos, más de la mitad de los catalanes no quieren la independencia; han despertado el orgullo de sentirse españoles en Cataluña; ha quedado claro que la fortaleza del Estado puede frenar los actos de secesión y vencer al independentismo.

Podremos vivir nuevos momentos difíciles, pero lo positivo es que el nacionalismo ha aprendido dos lecciones: la primera lección, que el Estado Español no se rendirá e impondrá la legalidad y, la segunda, que no encontrará apoyo internacional y menos aún dentro de la Unión Europea, al menos mientras gobierne el Partido Popular.

José Alberto Martín-Toledano es diputado en el Congreso por el Partido Popular