Alamillo, el pueblo de España con más armas por habitante

Alamillo es el pueblo de España con más armas por habitante. En concreto este municipio tiene 528 habitantes, 269 licencias de armas y unas 670 armas, 1,3 por habitante. La media nacional es 26 veces inferior: en España hay 2.702.097 armas registradas -datos de septiembre de 2016-, lo que supone un arma por cada 17 habitantes.

Alamillo es el pueblo de España con más armas por habitante. En concreto este municipio tiene 528 habitantes, 269 licencias de armas y unas 670 armas, 1,3 por habitante. La media nacional es 26 veces inferior: en España hay 2.702.097 armas registradas -datos de septiembre de 2016-, lo que supone un arma por cada 17 habitantes.
Así lo recoge el diario ‘El Mundo’ en un reportaje dentro de su serie ‘La España Exagerada’, en la que ha viajado a los municipios con más porcentaje de niños, curas, guardias civiles o suicidios, para acabar en Alamillo, con su récord de armas registradas.
Como dijo la alcaldesa de Alamillo, Mercedes Escabias, en una entrevista a este diario, la caza es una de las actividades con más tradición y más importantes económicamente en el municipio. De ahí que no sea raro el alto número de escopetas y rifles registrados en el municipio.
Los vecinos consultados por el diario ‘El Mundo’ destacan que pese a que todos los fines de semana salen una media de 120 armas al campo, nunca ha habido un incidente de gravedad, tan sólo una vez que un hombre, tras abatir una perdiz, olvidó que le quedaba un tiro en la escopeta, se cayó y perdió un brazo.
Y es que, como relatan en el reportaje, la afición a la caza y las armas surge a una edad muy temprana en Alamillo, y con el contacto constante se aprende desde bien joven de la importancia de respetar unas medidas de seguridad para evitar accidentes:  el arma, fuera del puesto de caza, tiene que estar descargada. Tiene que llegar al puesto enfundada y descargada y salir de allí descargada y enfundada. Además, el seguro siempre puesto; y cuando tienes el arma en las manos nunca apuntar a nadie, sólo al cielo o al suelo.