“El alcohol me hizo perder lo más importante para el ser humano: la dignidad”

Carlos Monteagudo Ciudad Real

"El alcohol llega a sacar lo peor del ser humano" / Foto: Clara Manzano

El consumo de alcohol es antiguo y extendido. En un lado de la balanza se ubica al alcohol como positivo, puesto que hay algunos estudios que indican que un consumo moderado de esta sustancia es saludable y ayuda a quemar grasas, como es el caso del vino tinto; o que controla la hipertensión y que retrasa el envejecimiento, como la cerveza. En el lado opuesto de la balanza se encuentra el consumo excesivo, el cual acarrea problemas y generar adicciones o potencia trastornos, además de facilitar la violencia. Por ello, con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Alcohol el día 15 de noviembre, impuesto por la OMS, se pretende concienciar sobre las consecuencias del consumo excesivo de alcohol. Desde Lanza hemos querido conocer las historias de Rafa y Lorenzo, dos exalcohólicos que salieron adelante gracias a Alcohólicos Anónimos y a su fuerza de voluntad.

“Alcohólicos Anónimos es una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de Alcohólicos Anónimos es el deseo de dejar la bebida”.

Ése es el enunciado que los miembros de Alcohólicos Anónimos de Ciudad Real leen en cada una de sus reuniones semanales (los martes y los viernes), donde una veintena de usuarios asiduos a dichas reuniones exponen sus problemas y la gran mayoría encuentra respuesta a sus preguntas, similitudes a sus circunstancias y apoyo moral en su lucha personal por dejar de lado el alcohol.

Con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Alcohol, instaurado el 15 de noviembre por la Organización Mundial de la Salud con el objetivo de reflexionar sobre el alcohol y las consecuencias de su consumo, este semanal ha querido conocer la historia de dos miembros ciudarrealeños de Alcohólicos Anónimos: Rafa de 67 años, 20 de ellos sin probar el alcohol, y Lorenzo, de 76 años, el cual lleva 11 sin consumirlo.

En el caso de Rafa su historia comenzó desde muy joven, cuando “con doce años comencé a trabajar y para sentirme hombre y que me vieran como un hombre tenías que trabajar, fumar y beber alcohol”. A partir de ese momento -comentaba Rafa- comenzó en una espiral que le llevaba cada vez a beber más y más alcohol “hasta el punto de llegar a perder lo más importante para el ser humano: la dignidad”.

En el año 92 Rafa entró en Alcohólicos Anónimos, “pero yo no hacía caso y continuaba bebiendo”. Entonces, tras dos ingresos en psiquiatría con dos ‘delirium tremens’, se marchó a un centro de desintoxicación en Tomelloso, donde estuvo aislado varias semanas para evitar probar el alcohol. “El centro es como si fuera una cárcel, aunque fui voluntario, pero obligado por el alcohol”.  Desde ese ingreso, que duró un año, no volvió a probar el alcohol. Para seguir con la terapia y ayudar a otros que estaban pasando por su situación entró en Alcohólicos Anónimos, donde todavía continúa.

“Si hoy estoy aquí compartiendo esta historia es gracias a psiquiatría, al centro de Tomelloso y a Alcohólicos Anónimos”. También agradecía el apoyo de su familia que ha estado siempre con él, puesto que Rafa no perdió a su mujer, ni a sus hijos, ni su trabajo.

En el caso de Lorenzo, de 76 años, comenzó con el “jodido alcohol” a los 12 años, aunque no fue hasta que se jubiló cuando empezó “a meterle mano a la bebida”. “En ese momento me cogían por las calles las ambulancias, los vecinos, dormía en los bancos de la calle… un desastre”.

Rafa nos contó su historia con el alcohol / Foto: Clara Manzano

Rafa nos contó su historia con el alcohol / Foto: Clara Manzano

Lorenzo reconoce que él no sabía que el alcohol era una enfermedad que lleva a tres sitios: “al psiquiátrico, a la cárcel o al cementerio. Aunque gracias a Dios no llegué a ninguno de esos tres lugares”. A consecuencia del alcohol tiene el hígado “quemado” y una atrofia cerebral a causa de la bebida.

“Yo me acostaba borracho, me despertaba borracho, muchos días aparecía dormido en cualquier banco de la calle e iban a buscarme, me daban dinero para ingresarlo en el banco y me lo gastaba en el bar… todo eso me lo ha hecho el alcohol”, asegura Lorenzo.

Lorenzo afirma que de no haber recibido información de Alcohólicos Anónimos y de no haber acudido a la que fue su primera reunión, probablemente seguiría en el alcohol “o en algún lugar peor”.

Desde el día que Lorenzo llegó a Alcohólicos Anónimos, hace 11 años, al igual que Rafa no ha vuelto a probar ni una sola gota de alcohol. “Mi médico son mis compañeros y mi medicina la literatura”, asegura.

“Es una enfermedad, no un vicio”

Al término de la entrevista, Rafa hacía una reflexión señalando que el alcoholismo es una enfermedad, no un vicio. “Una enfermedad que tiene más gente de la que creemos…” y lanza la pregunta: “¿quién no tiene un padre, una madre, un hermano, un amigo, un vecino, un compañero de trabajo que no tenga o haya tenido problemas con el alcohol? Y que de esto no se esconda nadie, porque esto no elige estatus social”.

Ambos coinciden en que el “el alcohol es la madre de todas las drogas”, porque la gran mayoría de los drogadictos “comienzan por el alcohol y el tabaco, desembocando en cosas peores”.

Rafa señala que “con el alcohol tú crees sentirte más gracioso, más inteligente, más guapo… porque en un principio el alcohol te pone en las nubes, pero en realidad eres una puta mierda, porque sigues bebiendo alcohol hasta que éste se apodera de tu cuerpo y caes al suelo”.

Por último, ambos quisieron hacer un llamamiento a “los políticos” para que, además de las que ya se realizan con las drogas, también se realicen distintas actividades y charlas preventivas para el consumo de alcohol en centros escolares y recuerda, una vez más, que el alcohol es “la madre de todas las drogas”.

Tanto Rafa como Lorenzo invitan a cualquier persona que se haya sentido identificada con ellos al leer estas líneas a acudir a las reuniones que realiza Alcohólicos Anónimos en Ciudad Real los martes y viernes a las 20.00 horas en la parroquia San José Obrero de la capital provincial.