Villar del Pozo y Cañada, con la esperanza puesta en el aeropuerto

La escuela hogar de Villar del Pozo, cerrada, se levantó sobre el antiguo balnea

La escuela hogar de Villar del Pozo, cerrada, se levantó sobre el antiguo balnea

Los pueblos con entidad municipal propia más pequeños de la provincia de Ciudad Real son Villar del Pozo, con 93 habitantes, y Cañada de Calatrava, con 105. Estas dos poblaciones tienen su mirada puesta en el proyecto del aeropuerto de Ciudad Real no sólo para no desaparecer, un futuro que ninguno de los dos alcaldes ve probable, sino para contribuir a fijar población joven con la creación de puestos de trabajo. Los dos regidores aseguran que lo que mueve a la gente a elegir un lugar para vivir “es el salario y el trabajo”. Mientras, ambos aseguran que la vida en sus municipios es muy tranquila y aunque carecen de servicios básicos esenciales como colegio, la cercanía con la capital “les salva”.

Aurora Galisteo
Ciudad Real

Villar del Pozo y Cañada de Calatrava han sido noticia esta semana. Según datos del Padrón a fecha 1 de enero publicados por el Instituto Nacional de Estadística, ambos municipios no llegan a los 100 habitantes.

Según el INE, Villar del Pozo cuenta con 93 habitantes y Cañada de Calatrava con 99 aunque su alcalde, Tomás Peco, ha asegurado a Lanza que el censo de población del municipio, a día de hoy, es de 105 habitantes.

En cualquier caso son los dos pueblos con menos población de la provincia de Ciudad Real que ahora tienen su esperanza puesta en el proyecto del nuevo aeropuerto de Ciudad Real, una “gran empresa” que, así lo indican ambos regidores, puede contribuir a crear empleo en la zona y, por tanto, a incrementar la población de ambas localidades.

Tomás Peco, alcalde de Cañada de Calatrava, explica que la vida en este pequeño municipio “es como en la ciudad” aunque, eso sí, mucho más tranquila.
La media de edad de la población no es excesivamente elevada, alrededor de 55 años, “y hay niños pequeños que la dan vida al pueblo”.

El alcalde de Villar del Pozo, Felipe Pulla, también afirma que la vida en este pequeño municipio, con una población de mayor edad que la de Cañada de Calatrava, discurre con mucha tranquilidad.

Ambas poblaciones están muy cerca de Ciudad Real capital, 25 kilómetros desde Villar del Pozo y 20 desde Cañada de Calatrava, lo que contribuye a paliar la escasez de servicios.
Así, ninguno de los dos municipios cuenta con colegio. Los niños y jóvenes se desplazan hasta Ciudad Real para asistir a sus clases en colegios o institutos.

Los servicios sanitarios son, en ambos casos, muy básicos. Tomás Peco explica que en Cañada de Calatrava cuentan con un centro de salud donde pasa consulta un médico dos días a la semaña. En el caso de Villar del Pozo cuentan con un consultorio médico atendido por un médico un día a la semana.
También cuentan con centros sociales. En el de Cañada de Calatrava se imparten diversas actividades para las mujeres y cuenta también con un servicio de bar.

Más población
Ambos alcaldes aseguran que en otro tiempo contaron con mucha más población. Tomás Peco explica que Cañada de Calatrava llegó a sobrepasar los 200 habitantes y, en el caso de Villar del Pozo, su alcalde explica que en otro tiempo se superaron los 800 vecinos censados.

La cercanía con Ciudad Real es “un arma de doble filo”. Por un lado, permite a los habitantes de ambos municipios poder acceder a educación o sanidad de forma rápida. Por otro, tal y como indica Felipe Pulla, normalmente son los municipios más cercanos a una capital los que pierden más población. La gente joven se marcha en busca de trabajo y mejores servicios.

“Son muchos los que vuelven al pueblo los fines de semana”, añade Tomás Peco, “porque aquí tienen a sus padres o familiares más cercanos”.
Además de tener la esperanza puesta en el proyecto de aeropuerto, Peco afirma que la belleza de los alrededores del municipio, con muchos caminos donde se practica senderismo, hacen de este municipio un lugar idóneo para practicar turismo rural.

El balneario de Villar

El alcalde de Villar del Pozo, Felipe Pulla, explica que el municipio llegó a tener más de 800 habitantes en el siglo XIX, cuando contaba con uno de los balnearios más concurridos de la región: el Hervidero de Nuestra Señora del Prado.

Pulla lleva años queriendo impulsar, de nuevo, este proyecto. “El municipio cuenta con un manantial de aguas minero-medicinales, un agua que se está perdiendo”, afirma.
Como curiosidad explica que la marquesina de hierro que cubría el estanque del balneario es la que luce hoy el templete de música de los Jardines del Prado de Ciudad Real.

Después de ser balneario, el Ayuntamiento cedió el terreno a la Junta para una escuela-hogar, que lleva ya años cerrada, y Felipe Pulla ha pedido ya a la Junta, en varias ocasiones, su reversión al Ayuntamiento para que la iniciativa privada pudiera impulsar el proyecto de balneario.