Ciudad Real aglutina la mayor concentración de lagunas volcánicas de Europa

Aníbal B.C. Ciudad Real
La profesora Elena González Cárdenas/ A.B.

La profesora Elena González Cárdenas/ A.B.

La provincia de Ciudad Real aglutina la mayor concentración de lagunas volcánicas (maares) de Europa con más de 70 espacios naturales, que superan en número y biodiversidad al resto de campos volcánicos europeos.

El doctor Rafael Ubaldo Gosalvez Rey, miembro del Grupo de Investigación Geomorfología, Territorio y Paisaje en Regiones Volcánicas (GEOVOL) de la Universidad de Castilla-La Mancha, así lo ha puesto de manifiesto momentos antes de impartir una conferencia con motivo de la celebración en Ciudad Real de la Noche Europea de los Volcanes.

El también profesor asociado de Geografía Física de la Universidad de Castilla-La Mancha ha recordado que esta actividad tiene como objetivo resaltar el atractivo científico, cultural y paisajístico que tiene el fenómeno volcánico a nivel mundial.

El campo volcánico calatravo, comparado con el resto de campos volcánicos europeos, es el que mayor número de lagunas de origen volcánico tiene, ha señalado Gosálvez, quien ha recordado que en Auvernia, en el Macizo Central francés, solo existen diez lagos volcánicos, el mismo número de lagos de origen volcánicos que se describen en la región volcánica de Eifel, situada al Oeste de Alemania, en el Macizo Renano.

En toda Italia, ha comentado el profesor de la UCLM, sólo hay catorce lagos volcánicos, aunque en este país se encuentra el lago más grande en superficie, con 11.000 hectáreas, el lago Bolsena; y el más profundo, con 170 metros de profundidad, que es el lago Albano, donde se encuentra Castel Gandolfo, la residencia de verano del Papa”.

En la provincia de Ciudad Real, ha señalado, hay 70 lagunas volcánicas, por lo que, “ni juntando todos los lagos europeos lo superan”.

El profesor Rafael Gosálvez /A.B.

El profesor Rafael Gosálvez /A.B.

El vulcanismo ciudadrealeño es aún más importante, según Gosálvez, si se tiene en cuenta que la biodiversidad que llegan a tener estas lagunas es muy superior a las europeas.

Las características de las lagunas volcánicas ciudadrealeñas, con menos de 2 metros de profundidad, frente a los más de 10 metros de profundidad del resto de lagos de origen volcánico europeos, contribuye a que la diversidad biológica sea mayor.

En este sentido, ha explicado que los humedales ciudadrealeños, aún secándose en época de sequías como la actual, algo que no ocurre en los lagos europeos, que son humedales muy dinámicos, con una mayor riqueza de especies y una mayor diversidad en términos de la teoría de la información.

Como ejemplo, ha indicado que sólo en estos humedales se pueden llegar a contabilizar unas cien especies de aves acuáticas asociadas a ellos, que encuentran en estos lugares un excelente refugio de invernada y nidificación.
Estos mares son de gran interés por sustentar praderas de gran calidad de Lythrum flexuosum y Marsilea strigosa, además de albergar formaciones bien conservadas de carófitos halófitos y pastizales salinos continentales y mediterráneos.

Es de alto interés también la comunidad de anfibios que acogen, así como la de los invertebrados, con especies endémicas ibéricas como la mantis, o el endemismo de Castilla-La Mancha llamado Phrydiuchus quijote

Es de alto interés también la comunidad de anfibios que acogen, así como la de los invertebrados, con especies endémicas ibéricas como la mantis, o el endemismo de Castilla-La Mancha llamado Phrydiuchus quijote.
Para el investigador del grupo GEOVOL, esto es motivo suficiente, junto, lógicamente, con la peculiaridad que tienen de ser una importante manifestación volcánica, para ser espacios protegidos.

Y aunque existen algunas lagunas protegidas, ha reconocido que “nunca lo estás suficientemente”, porque esta protección debe extender más allá de las propias lagunas, protegiéndose sus cuencas y los acuíferos sobre los que se encuentran.

Además, ha señalado, alguna de estas lagunas están amenazadas por drenajes que impiden que el agua se acumule en ellas, y en algunos casos, porque siguen albergando actividades como la caza que contribuyen a restar biodiversidad.