Castilla-La Mancha

El AVE que recorre nuestra región ya en la actualidad, es un instrumento que supone un cambio radical en nuestra mentalidad, costumbres y posibilidades de intercambio personal, profesional y comercial

La fotografía de los viñedos de Villacañas es una imagen que describe la realidad de Castilla-la Mancha en este principio del siglo XXI. Una región con una agricultura rica, en la que el viñedo que aparece en primer plano es un elemento esencial de su producción económica y todo un signo de la evolución y el progreso que recoge las mejores tradiciones. Al fondo, sobre la montaña los aerogeneradores, elementos de producción energética limpia en la que Castilla-la Mancha es pionera en el conjunto nacional. Una realidad que abre posibilidades y campos de desarrollo tanto por lo que representa la producción de energía limpia como por la propia tecnología de los elementos que la generan que se construyen y diseñan en nuestras tierras.

            La celebración del día de Castilla-la Mancha es un buen modelo para reflexionar sobre la realidad de nuestra comunidad autónoma. Resulta difícil de forma resumida tener una imagen de la realidad actual con lo que ha supuesto de cambio para Castilla-la Mancha los años de autonomía. Si tuviera que elegir símbolos de este cambio bien podrían ser estos cinco elementos: el AVE como símbolo del cambio de nuestras comunicaciones, la Universidad como símbolo de la realidad educativa diferente, los viñedos como símbolo de una realidad agrícola presente y renovada en nuestro territorio, las ciudades históricas como símbolo de que tenemos tanta historia como el que más y de un valor que en sí mismo y por sus potencialidades turísticas debemos explotar y los aerogeneradores como símbolo de la renovación que va desde los molinos de viento a las nuevas tecnologías con apuestas por energías renovables limpias.

            El AVE que recorre nuestra región ya en la actualidad, es un instrumento que supone un cambio radical en nuestra mentalidad, costumbres y posibilidades de intercambio personal, profesional y comercial. Desde aquellos trenes que tardaban cuatro horas en hacer el trayecto Ciudad Real Madrid al recorrido en 50 minutos apenas han pasado cuarenta años y las posibilidades abiertas son esenciales para nuestro desarrollo regional. Conviene no olvidar a quienes propiciaron esta infraestructura y sobre todo a quienes lucharon por ella en Ciudad Real para valorar sus proyectos. El recorrido Madrid Toledo ya en marcha abre unas perspectivas de todo tipo importantes como, en su momento, lo será la conexión con Cuenca en una obra de ingeniería que tiene tramos de una belleza excepcional en su desarrollo.

            La Universidad regional ha supuesto la creación de pequeñas ciudades cualificadas en el interior de las capitales de provincia. Pero sobre todo ha supuesto un cambio esencial en la sociedad de Castilla-la Mancha. En el tiempo de funcionamiento de la Universidad se han titulado en las diferentes ofertas cerca de 100.000 alumnos lo que supone un 5% de la población castellano manchega. Ello representa un cambio esencial en nuestra sociedad que ha visto subir de forma importante el nivel cultural de sus miembros, las posibilidades de conocimiento, de investigación y globalmente de calidad de vida. Y me atrevería a decir que más de la mitad de estos titulados no lo podrían haber hecho si no existiera la universidad regional y tuvieran que haber salido de la región a realizar sus estudios en otro lugar.

            La agricultura regional sigue siendo un elemento esencial de nuestra economía, de nuestra cultura y de nuestro paisaje. Los viñedos como ejemplo son una muestra de un cultivo que ha evolucionado en sus tecnologías, en sus formas de desarrollo y sobre todo en la obtención de productos cada vez más cuidados y elaborados. El hecho de producir la mitad del vino de España es ya un dato significativo. Pero lo es más aún el esfuerzo en progresar en el camino de la calidad, en el cuidado de las infraestructuras bodegueras y en la comercialización de los productos. Los viñedos siguen siendo referentes de nuestro paisaje con una especial belleza en muchas zonas de nuestra comunidad en las que las condiciones climatológicas lo convierten en un cultivo sostenible por excelencia.

            Nuestro patrimonio histórico sigue siendo seña de identidad y referencia de nuestro territorio. Desde ciudades como Toledo y Cuenca que han experimentado procesos de recuperación excepcionales a municipios como Almagro, Infantes, o pequeños municipios que se benefician del turismo rural, la presencia de una importante estructura urbana repartida por los ochenta mil Kilómetros cuadrados de nuestra comunidad autónoma siguen siendo un referente a cuidar y un potencial económico y turístico de primera magnitud. Un patrimonio que se amplia en su entendimiento que va desde la arquitectura popular a la industrial y en su contenido temporal que va desde los yacimiento de época romana a los pueblos de colonización.

            Los aerogeneradores son todo un símbolo de la necesidad de las energías renovables. Una de las tecnologías con mayor eficiencia, de acuerdo con los conocimientos actuales, en cuya producción Castilla-la Mancha se ha convertido en referente nacional. Y no sólo por la implantación de parques eólicos sino por las actividades de producción de muchos de sus componentes como producción industrial a exportar a otros muchos lugares. Poblaciones como Puertollano se van convirtiendo en referentes de producción energética que van reconvirtiendo sus antiguas instalaciones en centros de fabricación para energía solar fotovoltaica o térmica y en un futuro próximo para la investigación de las tecnologías del hidrógeno como centro de investigación avanzado.

            Son pequeños referentes que nos hablan del cambio que Castilla-la Mancha ha experimentado en las últimas décadas. Cambios que han modificado la imagen de nuestra región, sus posibilidades económicas, sus hábitos sociales, educativos y culturales. Cambios que nos hablan de progresos positivos logrados con el trabajo colectivo de los habitantes de esta región que sabemos desde hace mucho tiempo de la necesidad del esfuerzo y el sacrificio para lograr estos objetivos.

            En este camino quedan muchas cosas por hacer. Los que vivimos en esta tierra desde hace años sabemos lo que nos falta por conseguir y deseamos que los proyectos vayan a un ritmo más acelerado. Nos seguimos comparando con otros lugares de nuestro país o del resto de Europa con condiciones mejores que las nuestras y queremos llegar a esos niveles de desarrollo y de calidad. Pero lo sabemos con el conocimiento y el cariño que dan el haber dedicado años de trabajo y esfuerzo a conseguir lo que ya tenemos. No nos conformamos con lo logrado hasta el momentom, pero sabemos que el avance a nuevos objetivos requiere de la implicación colectiva, de la colaboración de todos y de esfuerzos y coordinaciones que hemos sido capaces de poner en marcha en numerosos proyectos. La celebración del día de Castilla-la Mancha nos enseña el camino ya recorrido y del que nos sentimos orgullosos y también nos marca las metas que nos faltan por conseguir y para las que estamos dispuestos a empeñar nuestros mejores esfuerzos futuros.

 

DIEGO PERIS SANCHEZ.