El catedrático Francisco Ruiz se centra en el modo de vida de los caballeros de la Orden de Calatrava

Carlos Monteagudo Ciudad Real
Conferencia en el Museo-Convento de la Merced / J.Jurado

Conferencia en el Museo-Convento de la Merced / J.Jurado

El claustro del antiguo convento de la Merced ha acogido la conferencia del catedrático de Historia Medieval, Francisco Ruiz, quien ha acercado a los asistentes la vida de la órden en la Edad Media.

El catedrático de Historia Medieval por la Universidad de Castilla-La Mancha, Francisco Ruiz, ha ofrecido este jueves una conferencia en el Museo de la Merced bajo el nombre ‘La Orden de Calatrava en la Edad Media’, en la que se ha centrado en cómo era el estilo de vida de los caballeros de la órden militar y religiosa que pobló la provincia desde el Siglo XII, hasta su desaparición después de la reconquista cristiana.

El catedrático ha llevado hasta el claustro del antiguo convento de la Merced tres primicias para la mayoría de las personas allí presentes. La primera, una reproducción digital en 4D de los castillos de Calatrava la Nueva y Calatrava la Vieja.

Además de dos documentos que ilustran la historia de la orden en el Siglo XII cuando existió, hasta el presente en nuestros días, que siguen existiendo como “asociaciones privadas”, ha indicado Ruiz.

Otro de los puntos a tratar en esta conferencia ha sido el traslado de la orden desde el castillo de Calatrava la Vieja al de Calatrava la Nueva, un elemento “fundamental” para la historia de la orden, ya que fue una refundación de la Órden de Calatrava, ya que estaba “prácticamente extinguida” tras la derrota de Alarcos. Entonces el rey Alfonso VIII impulsó la construcción de ese castillo para animar a los frailes calatravos a retomar el control sobre este territorio e iniciar la repoblación, “aunque los maestres comenzaron a vivir como grandes señores”, trasladándose a la ciudad de Almagro.

“La provincia de Ciudad Real no habría sido lo que es si no hubiera existido esta orden”. A este respecto, el catedrático ha explicado que por aquel entonces los que cruzaban La Mancha “iban y venían de Norte a Sur, mientras que los únicos que se quedaron fueron los de la Órden de Calatrava. Por lo que gracias, primero a sus castillos y después a las villas, somos herederos de su legado. “Los pueblos en los que vivimos la mayor parte lo fundaron los propios miembros de la órden. Hay que reconocer que hicieron un esfuerzo muy grande porque eran tierras desérticas, sin embargo supieron encontrarle el encanto y, en cierta forma, hacerla habitable para nosotros”.