Ciudad Real, en mejores condiciones para resistir una sequía tan devastadora como la del 95

Belén Rodríguez Ciudad Real
Alfonso de la Morena, director técnico de la Mancomunidad de Servicios del Gasset, en una de las piscinas de filtrado de agua de la potabilizadora de Ciudad Real / Clara Manzano

Alfonso de la Morena, director técnico de la Mancomunidad de Servicios del Gasset, en una de las piscinas de filtrado de agua de la potabilizadora de Ciudad Real / Clara Manzano

“Si no hubiéramos podido trasvasar agua hace un año que tendríamos restricciones”, explica el director técnico de la Mancomunidad de Servicios del Gasset Alfonso de la Morena. Con un consumo anual de 200 litros por habitante al día, los usos para abastecimiento están garantizados un año más. Este mes llegan las primeras medidas de resistencia: obras de modernización en los pozos de sequía y campaña de sensibilización

Ciudad Real y el resto de poblaciones que beben del embalse de Gasset, Miguelturra, Torralba, Carrión, Poblete, Alcolea y Picón están mejor preparadas para afrontar una sequía tan devastadora como la actual, que todo el mundo compara con la de 1995. Aquel verano la comarca soportó restricciones y lo pasó fatal para abastecerse. Sin embargo ese escenario es más improbable ahora por las inversiones millonarias que se han hecho en los últimos doce años: recrecimiento del embalse de la Torre de Abraham, en los Montes de Toledo, nueva tubería soterrada que trae el agua desde cincuenta kilómetros al norte hasta el pantano de Gasset, y mejoras en el ciclo integral.

“Si no hubiera sido por estas inversiones que nos permiten trasvasar agua hace un año que tendríamos restricciones”, apunta Alfonso de la Morena, director técnico de la Mancomunidad de Servicios del Gasset. Operativa desde el año 2012, la gestión conjunta del ciclo del agua en estas siete poblaciones que reúnen a 110.000 habitantes permite una resistencia numantina del abastecimiento, y eso que encaramos el quinto año de lluvias por debajo de lo normal.

La comarca de Ciudad Real consume 7,7  hectómetros cúbicos de agua para abastecimiento al año, con una media de 200 litros por habitante/día, aunque la ley permite que ese consumo pueda llegar a 250. “Es decir, no nos pasamos, por lo que los planes específicos que obligan a limitar el consumo un 10% en caso de sequía en poblaciones de más de 20.000 habitantes ya se están cumpliendo”, aclara de la Morena.

Agua para un año más sin restricciones

El embalse de Gasset afronta el último mes del año con 9,5 hectómetros cúbicos y la Torre de Abraham con 17. “Si no se recargan de forma natural de aquí al diciembre de 2018 tendríamos agua para aguantar un año más, pero las garantías son menores, el agua vendría con más lodo y costaría más tratarla y aprovecharla”.

Modernización de los pozos de emergencia

Ante escenario que nadie quiere pero se vislumbra en el horizonte la mancomunidad ya está reaccionando. Este mes de diciembre se autorizarán obras de adecuación y modernización de los pozos de emergencia, “los que nos salvaron en la sequía del 95”, dice De la Morena. Se trata de cuatro pozos situados en el cauce del río Guadiana, a unos catorce kilómetros de la estación de tratamiento de aguas potables (ETAP) construidos en los años ochenta, “son unas instalaciones antiguas que se vienen manteniendo mensualmente para comprobar su funcionamiento de forma preventiva. Ahora vamos a modernizarlos y  mejorarlos con actuaciones como compra de una nueva bomba, etc. El objetivo es ponerlos en uso en caso de que hiciera falta”.

A día de hoy  (primeros de diciembre) no es necesario. “Son pozos de emergencia que te dan un caudal de agua de unos 150 litros por segundo y además la calidad es peor a la del agua superficial aunque apta para el consumo”, remarca el técnico.

Este mes también se van a lanzar campañas publicitarias para sensibilizar a la población  de que haga un uso razonable del agua. “En realidad nosotros llevamos dos años trayendo  todos los viernes a asociaciones y todo tipo de colectivos de la comarca a visitar la potabilizadora para que vean lo que cuesta tratar el agua. La gente abre un grifo, sale agua, y piensa que es sencillo, pero no lo es”.

Restriciones: todavía no son necesarias

Restricciones de agua para consumo humano todavía no son necesarias. “Podemos resistir un año más con los usos normalizados. Hay que tener en cuenta que los dos últimos años del pantano de la Torre han llegado quince hectómetros al de Gasset en seis trasvases, los cuatro últimos este año; y estamos haciendo un uso razonable del agua, no la estamos derrochando, hay conciencia, los consumos están muy controlados y las pérdidas que pueda haber en un red están muy reducidas”.

De la Morena confía en que la sequía, cíclica en la mitad sur peninsular, toque fondo este invierno , “todavía quedan unos meses en los que puede llover aunque nos preparemos como si eso no fuera a ocurrir”, apunta.

Escenario negro: diciembre de 2018 y sin lluvias

¿Y qué pasa si sigue sin llover y los embalses no se recargan? (todo esto teniendo en cuenta que este año no se podrá regar con normalidad en ninguna comarca). De la Morena no quiere ni pensarlo pero vislumbra un otoño 2018 con los pozos en servicio, restricciones para riego de parques y jardines y llenado de piscinas, e incluso en el peor de los escenarios otras restricciones, “pero es un panorama muy desfavorable que a día de hoy todavía queda lejos”.

Las siete localidades de la Mancomunidad de Servicios del Gasset que se abastecen de este embalse (Fernán Caballero también lo hace pero tiene su propio sistema) precisan entre 7,5 y 8 hectómetros cúbicos para consumo humano. La cifra no ha variado mucho en décadas, es más, se ha reducido unas décimas por las mejoras en el ciclo del agua (en 2012 se consumían los 8 hectómetros anuales).

Lo que sí ha mermado de manera muy notable en el último año  son las reservas. Todo el sistema La Torre-Gasset vive de las rentas del año 2010. Las lluvias excepcionales de entonces que llenaron pantanos y obligaron a desembalsar en toda la cuenca alta del Guadiana han permitido mantener los consumos no ya de la población, que son mínimos, sino de la agricultura, prácticamente sin ajustes. Pero este verano ha sido devastador. Un ejemplo es la situación del embalse de la Torre de Abraham que el año pasado por estas fechas acumulaba 60 hectómetros  cúbicos de agua y un año después tiene 17 (al Gasset en dos años se han trasvasado 15 hectómetros, el resto los ha consumido la agricultura).