Juventud y tauromaquia

Hace unos años, no muchos, lamentaba en páginas similares de este periódico el alejamiento de los toros de la juventud, su huida de las plazas. No es que haya superado el pesimismo, pero, con la cautela debida y haciendo cruces de prudencia, hoy hablo alegre del nacimiento de una asociación cultural taurina, no de esas intrascendentes y mortecinas, sin peso ni influencia, que surgen en cada pueblo donde nació o vive algún novillero o matador que les presta el nombre. No. Es una asociación generalista sin más razón y fundamento que la fiesta misma, lo que no deja de ser noticia —y hasta sorpresa— en medio de la corriente creciente de dirección opuesta. Y más todavía porque el grupo se compone de gente muy joven en su mayoría, que encima se proclaman toristas —lo que hoy poco se lleva— y sus propósitos giran en torno al toro y su autenticidad. Toristas de las reses a soltar en el festejo popular y toristas de los ejemplares a enchiquerar para el espectáculo formal.

Su nombre es «El Embroque», el corredor del Henares su cuna y la Comunidad de Madrid su territorio. En un aparte, al acabar, indagué sobre la filosofía que les guía y me aseguraron que están en la línea de «El Toro de Madrid», algo digno de celebrar. Ojalá sea cierto, porque hay que apoyar a esa modélica e indispensable agrupación taurina de la capital, la de Roberto García Yuste, Esther Arribas, Rosco, Yolanda, José Carlos, Faustino, Pepeíllo… y tantos otros, a los que también confío se unan los setecientos muchachos de ambos sexos que han copado los abonos de temporada guardados a la juventud en las gradas 5 y 6 de Las Ventas. No sobra nadie para demandar y exigir integridad al triunfal y locuaz empresario actual y al renuevo presidencial que nos venga.

La presentación de la recién nacida agrupación tuvo lugar en la sala Antonio Bienvenida el domingo 12, con casi lleno y un padrino bien escogido, Fernando Robleño, torero madrileño todavía joven y de San Fernando de Henares. Creo que era yo el más viejo de la concurrencia, sin que los 50 otoños los superaran más de una docena de los que cubrían las sillas de la mayor sala venteña. Hay también en la asociación matrimonios jóvenes con hijos todavía niños, a los que allí llevaron algunos para que bebieran pronto en el más puro manantial.

Robleño es muy valorado entre los aficionados, aunque desconocido para la masa del público espectador, que ve más programas de televisión que corridas, que ojea más reseñas e informaciones del corazón que crónicas y narraciones taurinas, y que conoce mejor las reatas de famosos y guapos que los hierros y divisas. Estuvo francamente bien Robleño en su exposición y en sus valoraciones del ámbito social de los toros y la sociedad, tanto en el fondo como en la forma reposada de expresarse con sinceridad. Una lección esta vez de buen juicio, no de tauromaquia práctica y dominio de astados. Vestido de paisano, no de luces. Hablando a personas inteligentes, no a toros avispados. Y con un humor de envidia: «¿Qué nos dice de sus actuaciones en San isidro?», le preguntaron, y contestó: «Pues que esperaba las de Juan Pedro y Cuvillo y me han sorprendido con las de Cuadri y Rehuelga».

Fernando es un diestro de baja estatura física, pero grande de alma, corazón y vida. Cuando lo veo pienso que algunas veces no llegará ni al hocico de los toracos que despacha, casi siempre «las palabras mayores del campo bravo», pero alcanzando también siempre el centro más alto del sentir del aficionado, calando en la médula de los que valoramos al torero guerrero del toro armado más que al torero enfermero del toro escayolado. Una excelente lección la suya del domingo pasado sobre el sentido vital y la humanidad de los toreros cuando van de calle a un acto cultural con idéntico empaque que si salen al ruedo de luces o de corto para torear. Adobó Robleño su actuación con realismo y humildad, conversando con la palabra verdadera y no con la simulada, haciendo de la condición de torero una firme vocación hasta en su versión civil, un sólido ejemplo de lucha y dignidad.

Gracias, maestro. A ver si esta vez embisten los Cuadri y si también los Rehuelga se justifican de cuatreños como lo han hecho ya de utreros en la monumental. Me gustaría ver mi deseo hecho real esos días 4 y 7 de junio en que te medirás a semejantes fieras bajo la atenta mirada de los seguidores de toros y toreros valientes cuerpo a cuerpo. Los del montón, al no ser capaces de algo parecido, debemos conformarnos con observaros, pero sabiendo admirar a los humanos de hierro y acero como tú y bastantes más. Tenéis nuestra solidaridad viéndoos actuar. Allá los demás.