La dura experiencia de un fotoperiodista egipcio por informar sobre lo que sucede en su país

A. Ruiz Ciudad Real
El fotoperiodista egipcio Belal Darder Mohamed / Clara Manzano

El fotoperiodista egipcio Belal Darder Mohamed / Clara Manzano

Belal Darder Mohamed, que ha pedido asilo en España, narró sus vivencias en la Escuela de Arte Pedro Almodóvar

Belal Darder Mohamed estudió Literatura Francesa en El Cairo, período en el que reconoció que no estaba muy al tanto de la vida política de su país, y después continuó con su formación en Miami, donde la gente le preguntaba por lo que sucedía en Egipto, sin que tuviera muy claro qué responder o explicar. Así que cuando regresó a su país se interesó más por la política, se compró una cámara de fotos, decidió situarse “en medio”, entre el Gobierno militar y la oposición, y captar lo que ocurría en las calles, comentó en una conferencia impartida esta mañana en la ciudarrealeña Escuela de Arte Pedro Almodóvar.

Con 21 años empezó a ejercer de fotoperiodista mostrando desde la cercanía las protestas en la calle y comenzó a vender las instantáneas a agencias de noticias como Associated Press, Oriente Medio Eye y Masrawy y en 2015 se animó, así mismo, a escribir artículos sobre la sociedad, religión y derechos de las mujeres en Egipto y cómo se entrelazaban con la política.

Su trabajo contribuyó a presenciar lo que sucedía en Egipto tanto dentro del propio país como en el exterior y sus instantáneas, además de compartidas por numerosas personas en las redes sociales, fueron publicadas por diarios como The Times. Pero en julio de 2016 recibió la llamada de un abogado que le indicó que le habían condenado a 15 años de cárcel por su trabajo periodístico y de documentación, expuso Belal, que afirmó que en Egipto se abren casos contra activistas y periodistas sin que reciban ninguna comunicación hasta que les condenan, pudiendo sólo apelar cuando el imputado se encuentra en la cárcel, proceso de defensa de la inocencia que dura entre uno y tres años.

Como no quería pasar por ello y como contaba con un margen de entre cinco y diez días hasta que su nombre se comunicara a los aeropuertos para impedirle salir del país, rápidamente cogió un vuelo hacia Hong Kong porque allí no se le requería visado y en cuyo aeropuerto estuvo durmiendo tres días hasta que viajó a Malasia, donde pasó dos meses, luego Camboya, donde estuvo un mes, e Indonesia, donde reconoció que no lo pasó muy bien. Buscó programas de protección de los derechos humanos, recibió respuestas positivas tanto de Australia como de España a través de Amnistía Internacional y se decantó por la de solicitar asilo en tierras españolas a las que llegó el último día de 2016 sabiendo decir en castellano tan sólo ‘Hola’ y ‘Gracias’, expuso el fotoperiodista egipcio, que mostró a los alumnos de la Escuela de Arte sus fotografías de las protestas en la calle así como de trabajos sobre la vida en los barrios bajos en Egipto, duras condiciones laborales de determinados sectores y las jóvenes que deciden quitarse el hijab con los problemas sociales a los que se enfrentan.

En Egipto, donde hay 35 periodistas en la cárcel, existe actualmente mucha censura, señaló Belal, que resaltó que los jóvenes que lideraron la revolución de la Primavera Árabe no tenían experiencia de cómo gobernar, no estaban organizados para ello ni tenían “ningún plan”, con lo que fue “muy fácil” para el Ejército volver a recuperar el poder, sacrificando el régimen a Mubarak para continuar, y ahora la situación en Egipto está peor porque Mubarak había logrado un equilibrio entre la vida civil y militar y ahora el ejército “lo controla todo”.