El principal acusado de prostituir a una menor en Tomelloso dice que ella se lo inventa “por venganza”

Belén Rodríguez Ciudad Real
Flavius E.R. es el principal acusado de prostituir a su novia de 16 años en Tomelloso en 2015 / J. Jurado

Flavius E.R. es el principal acusado de prostituir a su novia de 16 años en Tomelloso en 2015 / J. Jurado

Diez personas se sientan en el banquillo de la Audiencia Provincial acusados de delitos de explotación sexual. En el grupo hay 7 clientes que supuestamente pagaron por acostarse con la chica, de 16 años, a sabiendas de que era menor

Flavius E.R., el principal acusado de prostituir a su novia de 16 años en Tomelloso en 2016, se ha declarado hoy inocente ante la Audiencia Provincial. Dice que la mujer, ahora mayor de edad, se lo inventa todo “por venganza”, porque él la pilló con otro y quiso dejarla.

También ha negado que le pegase, “era ella la que me pegaba a mí porque bebía y se drogaba”, ha dicho.

Un honesto trabajador del campo

El acusado, un joven de origen rumano como la víctima, para el que la fiscalía pide siete años de cárcel por inducir a la prostitución a la menor y malos tratos, se ha presentado ante el tribunal como un honesto trabajador “del campo” que se iba a trabajar y dejaba sola en casa a la chica. “No sé lo que hacía en su tiempo libre”, ha asegurado, y ha negado que él o su madre -también acusada- le facilitasen clientes en Tomelloso, “sólo llevo tres años en España y no conocía a nadie”.

Diez personas se sientan en el banquillo de la Audiencia Provincial acusados de delitos de explotación sexual / J. Jurado

Diez personas se sientan en el banquillo de la Audiencia Provincial acusados de delitos de explotación sexual / J. Jurado

En la misma línea de defensa su madre Otilia R., con la que la joven pareja convivió ocho meses  en Tomelloso, niega que ella la llevara engañada a casa de otra mujer rumana Pancela P., para que cuidara supuestamente de sus niños, cuando en realidad era para prostituirse: “Eso no es cierto, ella me cogió manía porque yo la reprendía por las tareas domésticas”, ha testificado la suegra.

La aludida Pancela P., vinculada al novio de la menor y a su madre, también está acusada de inducir a la prostitución a la chica, y también lo ha negado todo, incluso que en esa época ella se dedicase a la prostitución, como sostienen las acusaciones. “Trabajé cinco meses en eso pero hace diez años”, ha dicho. E incluso ha acusado a la presunta víctima de haberle robado joyas en una de las ocasiones, los jueves, que supuestamente la menor iba a su casa a ocuparse de su hijo.

Los siete clientes no saben nada de prostitución ni de la chica

La fiscalía ha sentado además en el banquillo a siete hombres de la localidad, de entre 34 y 75 años, por corrupción de menores. Se supone que los siete pagaron por acostarse con la chica a sabiendas de que era menor (se enfrentan a tres años de prisión cada uno), en alguna ocasión entre enero y agosto de 2016. Sin embargo todos lo han negado este martes ante la Audiencia; dos se han acogido a su derecho de no declarar, y de los otros cinco uno ha contestado a las preguntas de la fiscalía, el resto sólo a las preguntas preparadas con su abogado.

El de mayor edad, un hombre de casi ochenta años, ha explicado que reservó habitación en dos ocasiones en un motel de Tomelloso -supuestamente para mantener relaciones sexuales con la menor- “para un amigo que venía de vez en cuando”, y ha negado conocer a la adolescente. Sólo dos de los acusados han admitido que en alguna ocasión vieron a la menor (uno dice que con su novio, porque fueron a alquilarle un piso, otro en la casa de su vecina), y no entienden por qué están procesados.

La víctima, que ejerce la acusación particular, declará en la sesión del juicio prevista para este miércoles en la que también están citadas como testigos otras dos personas.

Una denuncia de la madre de la víctima

El caso se destapó a raíz de una denuncia de la madre de la víctima en Guadalajara, en agosto de 2016, y lo investigó la Guardia Civil que practicó las detenciones a partir del 14 de agosto. Ese día se supone que el principal acusado le dio una brutal paliza a la menor que precipitó la intervención policial.