Toya Patón, la mujer que fabrica las mejores “joyas” de caza en Ciudad Real

Belén Rodríguez Ciudad Real

Toya Patón mostrando una de las piezas únicas que fabrica con huesos de animales de caza / Clara Manzano

Veterinaria de formación y artesana cinegética, en su carné profesional pone que es “lapidaria”, una de esas “incongruencias de la administración regional", dice, que le proporcionan momentos de risa pero no describe lo que hace: artesanía con huesos, cuernas y otros restos de caza

María Victoria Díaz-Patón,Toya Patón, como la conoce todo el mundo, es una de esas mujeres que ha sabido sacarle partido a los golpes de la vida. Veterinaria prejubilada (tiene reconocida una invalidez total para trabajar de lo suyo) la coz de un caballo le impidió proseguir con su carrera en los años noventa. La vida la llevó después a la decoración (abrió una tienda en Ciudad Real que cerró para hacerse cargo de un negocio familiar similar en Puertollano). “Siempre he sido muy creativa, de toda la vida me ha gustado hacer cosas con las manos”, explica.

No se resignó a quedarse relativamente tranquila en casa y se apuntó a unos cursos de formación en el Centro Nacional de Artesanía de la Madera, que casi nadie conocía y para los que, según le dijeron, no daba el perfil. Pero ahí estuvo, “la única que terminé la formación”, rememora. Esa experiencia le permitió aprender a manejar las maquinas y hacer cosas diferentes a su formación original.

Artesana lapidaria con carné profesional

En paralelo no dejaba de salir al campo a practicar su otra gran pasión: la caza, los animales y la naturaleza y así; resumiendo mucho, decidió convertir lo que hasta entonces (2004-2005) no pasaba de afición: recoger huesos y restos de animales que encontraba por el campo, en un trabajo original por el que hace poco obtuvo el carné profesional de artesana “lapidaria” (risas). “Esto es una de las incongruencias de la administración de Castilla La Mancha, una tierra de caza y ganadería que no ha sabido valorar la artesanía milenaria de sus pastores y gente de campo”, opina.

No se engañen, Toya no va por ahí puliendo mármol ni decorando monumentos funerarios, desde hace tres años crea, crea y crea en un discreto taller en Ciudad Real que tiene atestado de objetos fabricados con huesos de vaca, ‘venao’; pezuñas de ciervo, oveja… “trabajo con todo aquello que no se comen los buitres”, explica.

Toya hace trabajos por encargo en este taller de Ciudad Real / Clara Manzano

Toya hace trabajos por encargo en este taller de Ciudad Real / Clara Manzano

Clara Manzano

Trabajos por encargo

En la puerta no hay cartel, no se dedica a la venta a gran escala, más bien hace trabajos por encargo para conocidos o personas que contactan con ella a través de las redes sociales, su correo electrónico: tpatonporras@gmail.com o su teléfono móvil 607 70 63 05. Su máxima: “no hacer lo que hace todo el mundo”, y basta echarle un vistazo al material que exhibe en el taller para darse cuenta  de que no lo es.

“De toda mi vida he ido recogiendo lo que me encontraba por el campo: huesos, cuernas, cuernos de toro en los sitios en los que había vacuno, huesos de animales en general. Todo lo guardaba porque me parecía maravilloso, hasta que empecé a hacer trabajos artesanos con ello”.

En su estudio no hay pieles y colmillos, pocos, material demasiado convencional dentro de la artesanía cinegética, “yo trabajo huesos de animales de la península Ibérica”, recalca, aunque no lo parezca por la belleza y originalidad que consigue en cada creación.

Además cree que su trabajo se corresponde con la cultura del reciclaje y el aprovechamiento. No sólo utiliza restos de piezas de caza, sino además huesos de animales de matadero: toros, vacas, ovejas, “todo lo que no les sirve de la res sacrificada para el consumo me puede interesar”.

Con esos restos de matadero que son útiles se marcha a casa y se pone a hacer caldos que aprovecha para comer (cuando se puede) y con lo que queda hace las joyas.

Las patas de ‘venao’ dan un caldo muy rico

“Las patas del venao dan un caldo muy rico”, comenta. Una vez limpio y desinfectado el material -en el caso de que sea recogido por el campo- empieza a elaborar pulseras, collares, pendientes, broches. Entre sus últimos diseños destaca por la originalidad una ajorca (adorno andino para pies o muñecas que se utiliza también como instrumento musical) elaborada con pezuñas de oveja, una de sus joyas más divertidas (la ha regalado) y va a probar con pezuñas de venado para hacer otra similar.

A Toya le inspira sobre todo la artesanía más sencilla, conectada con la tierra, como la africana, “en África aprendí que con cualquier hueso hacen una virguería, y sin medios; me dije si ellos lo hacen por qué no puedo hacerlo yo”.

Rodajas de hueso engarzadas

También está satisfecha de un collar elaborado íntegramente con rodajas de hueso engarzadas. Su trabajo es muy conocido en los ambientes cinegéticos que frecuenta aunque reconoce que no se vende mucho, “la gente piensa que lo puede hacer cualquiera, y no es así”.

Precisamente la mañana en la que atiende a Lanza Semanario de La Mancha ha estado en su taller Angelina Ruiz, especialista en moda y propietaria de una escuela de modelos que se ha llevado prestados algunos complementos para un desfile.

“Procuro aprovechar todo lo que el animal tiene de bonito que no se ve o en lo que no te fijas”. Otra pieza única: gemelos con pezuñas de venaos, ( “lo de venado me parece cursi” apostilla).