El acusado de violar a una adolescente en Alcázar dice que ella consintió

La chica, de 16 años entonces, lo conocía y accedió a irse con él a la Sierra de San Isidro, en la que se supone que la agredió sexualmente

Belén Rodríguez
Ciudad Real

C.D.G., un inmigrante rumano acusado de violar a una adolescente de 16 años en la Sierra de San Isidro de Alcázar de San Juan, asegura que las relaciones fueron consentidas.

De 36 años, ha declarado hoy en el juicio a puerta cerrada, que la chica lo denunció porque estaba embarazada de otra persona, no se lo había contado a sus padres, y buscaba una excusa. Un argumento al que la fiscalía no da crédito, y pide para él siete años y medio de cárcel.

La menor, que conocía al supuesto agresor, andaba “rayada” -declaró al tribunal- en el verano del año 2013, cuando pasó todo, y reconoce quedó con él a altas horas de la madrugada del 8 de agosto para ir a beber alcohol y fumarse unos ‘porros’, en la sierra, pero nada más.

Según testificaron ambos eso es lo que estuvieron haciendo entre las tres y las cuatro de la madrugada, cuando según la chica -ya mayor de edad- el acusado la agarró con fuerza, la puso sobre el capó de su coche y la obligó a mantener relaciones sexuales.

 “Fue una relación libremente consentida y buscada”, precisa el abogado defensor Antonio Sánchez Toril, que pide la absolución. “No hubo lesiones, ha quedado acreditado que no existió ni amenaza ni agresión como tal en sus zonas genitales”.

Lo que no sabía el acusado, según su abogado, es que la joven fuera menor de edad.

“Una agresión sexual no siempre conlleva intimidación violenta”

Para el fiscal del caso, Carlos G.Santorum, que no haya habido lesiones no significa que no esté probada la violación: “Una agresión sexual no siempre conlleva una intimidación violenta, y más cuando hablamos de una menor, con un adulto, sola en un lugar deshabitado, de madrugada y después de haber consumido alcohol ese consentimiento del que habla el acusado para nosotros no es válido, siempre hemos dado crecibilidad a la versión de la víctima”.

También las miembros del equipo psicosocial de los juzgados, habituadas a emitir informes de verosimilitud de testimonio, consideran que la joven, ya mayor de edad, no miente.

Con antecedentes penales, aunque no por delitos sexuales, G.D.G., está en prisión provisional por estos hechos desde octubre del año pasado, no por la presunta violación sino porque  en 2015, en plena instrucción del caso, se fue a Rumanía pese a que lo tenía prohibido por orden judicial.

Huida sospechosa

El 9 de agosto de 2013, cuando la menor denunció, el juzgado de instrucción número 2 de Alcázar  decidió dejarlo en libertad provisional, pero con la obligación de no salir del país (se le retuvo el pasaporte), y comparecer cada semana.

Dos años después hubo que dictar una orden de busca y captura internacional porque había huido. Se le localizó el año pasado en Rumanía, según su abogado, “era consciente de que no podía viajar, pero fue ocuparse de su madre enferma”. Una circunstancia que al fiscal le parece más que sospechosa, “¿Si no tenía nada que temer por qué se va?”.

La chica no gana nada denunciando

Con una situación familiar y social conflictiva en el verano de 2013, cuando se supone que fue violada, el fiscal  refuerza su tesis de que la chica no miente en el que hecho de que no hay intereses espurios. “La familia ha renunciado a la indemnización y no hay ninguna circunstancia por la que haya sacado ventaja de la denuncia”.

Por su parte el abogado del acusado va a solicitar de manera inmediata que se le ponga en libertad provisional, hasta que la sección primera de la Audiencia dicte la sentencia. “Con las pruebas practicadas hoy la acusación cae por su peso”.