El Chaparrillo detecta un repunte de los disparos a especies amenazadas

-21 de los 438 individuos que ingresaron el año pasado en el centro de fauna, casi todos aves, lo hicieron por tiros. En lo que va de año ya ha habido tres casos -“Las caídas del nido no se pueden evitar, pero esto sí”, señala la directora de Agricultura y Medio Ambiente Prado Amores

El centro sacó adelante y liberó al 57% de las aves que entraron en un año con menos ingresos que en 2015

Belén Rodríguez
Ciudad Real

El centro de recuperación de fauna silvestre El Chaparrillo, referente provincial y regional para diagnosticar, tratar y rehabilitar a las especies amenazas, ha detectado un repunte de los ingresos por disparos de aves en peligro de extinción en el último año, y presencia del veneno en el campo, pese a las campañas de sensibilización.

Del total de 438 ingresos (casi todos aves) 21 individuos lo hicieron por tiros, seis más que en el año 2015, y 20 por haber ingerido veneno, prácticas que hablan de la actitud irresponsable del hombre y la “persecución directa” a las especies en peligro de extinción.

“Las caídas de los nidos no las podemos evitar, pero que alguien dispare a un águila imperial o una rapaz sí”, señala la directora provincial de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Rural Prado Amores, que hace balance para Lanza de la memoria 2016 de este emblemático centro de naturaleza por el que, según los técnicos, en realidad sólo pasa el 5 por ciento de las especies amenazadas que mueren o resultan heridas en el campo, “lo que nos da idea de cuál puede ser la dimensión para la conservación”, subraya Amores.

2017 no ha empezado mejor. En lo que va de año ya han muerto por disparos un águila imperial ibérica, un águila ratonera y un gavilán “de los que se tiene constancia en este centro”, recalca Amores, una desgracia si se tiene en cuenta que el águila imperial ibérica está declarada en peligro de extinción desde 1998 y que más del 40 por ciento de la población mundial de la especie está asentada en Castilla-La Mancha.

Como en otras campañas junio y julio, los meses de cría, registraron el mayor número de ingresos de aves, sobre todo por caídas desde los nidos (el 23%); traumatismo fue la otra causa de ingreso en importancia, y después atropellos y electrocuciones (36 ejemplares accidentados de esta forma en ambos casos).

De los más de cuatrocientos ingresos, menos en otros años, “el calor hizo que fracasaran muchas crías”, apostilla Amores, 107 ejemplares ingresaron ya muertos, mientras que en el plano positivo el centro fue capaz de sacar adelante a 197 aves que tras recibir la atención especializada del equipo de veterinarios pudieron remontar el vuelo y reinsertarse en la naturaleza (buena parte de esas sueltas se hicieron con público).

La directora provincial recuerda el caso del milano liberado el mes pasado en el parque nacional de Cabañeros. Un ejemplar que ingresó  en el centro de recuperación de fauna silvestre en marzo de 2016 tras sufrir un  traumatismo que le provocó dos fracturas que le impedían volar. “No pensaban que pudiera salir adelante, pero al final lo hizo”, rememora Amores.

No siempre ocurre. Cicuenta y cinco de los individuos que ingresaron tuvieron que ser sacrificados mientras que como “irrecuperables”, esto es, vivos pero incapaces de sobrevivir en el medio natural, se han quedado en el centro para educación ambiental (el 6 por ciento de los ingresos).

El centro de recuperación de fauna silvestre dispone de un equipo de guardia las veinticuatro horas que se activa cada vez que se produce un hallazgo importante de especies en peligro.

600 visitantes, 50 visitas de educación ambiental

Especializado en el cuidado y atención de especies amenazas, el centro de recuperación de fauna silvestre de Ciudad Real, en la finca El Chaparrillo, también realiza una importante labor de difusión de la educación ambiental.

“Sólo en 2016 las instalaciones las visitaron seiscientas personas repartidas en cincuenta visitas, en su mayoría de colegios, pero también de asociaciones de todo tipo”, señala Prado Amores, la directora provincial de Medio Ambiente.

Amores elogia la labor del equipo veterinario y admite que el centro, con varias décadas de actividad, necesita una mejora en las instalaciones que se han quedado obsoletas para muchos servicios.

“Es un centro muy bonito en el que se desarrolla una labor medioambiental muy importante pero en muchos aspectos es verdad que se puede mejorar. Como directora provincial comparto que hay que hacerlo”, dice.