“El lobo tiene un potencial turístico y de desarrollo rural que se está desaprovechando”

La población de Sierra Morena no supera los diez ejemplares

Julio César Sánchez / Ciudad Real

La población de lobo ibérico (Canis lupus signatus) en Sierra Morena no supera, en estos momentos, los diez individuos. Así lo atestiguan los estudios realizados en los últimos años y, por fin, reconocidos por la Junta de Andalucía. Lo que no deja de ser una realidad triste y vergonzante, pues el lobo ibérico es una especie protegida en dicha Comunidad Autónoma desde 1986, y su presencia en tierras castellano-manchegas y andaluzas ha pasado de ser habitual en los años 60 y 70, a menos que testimonial en estos momentos después de ser perseguido y cazado, legal e ilegalmente, durante años. Y aún hoy día.

No obstante, parece que la concienciación positiva hacia esta emblemática especie está cambiando, y se empieza a ver su vertiente favorecedora incluso en la provincia de Ciudad Real, con dos ediciones ya celebradas de “Emlobados” en Solana del Pino, y las jornadas sobre el lobo ibérico en Sierra Morena que Desprovama va a celebrar a finales de mes en el complejo del pantano de Carboneras, en Brazatortas, concretamente los días 30 y 31 de mayo.

Víctor Gutiérrez, autor de varios libros y estudios sobre la especie, miembro de la Asociación “Amigos del lobo de Sierra Morena”, es, quizás, uno de los mayores conocedores del lobo ibérico en esta extensión, extensión que, recordemos, se encuentra también dentro de los límites de Castilla-La Mancha en la vertiente sur de Puertollano. Gutiérrez, autor del libro “Leocadio y los lobos. Memorias de un pastor de la Sierra de Andújar”, de reciente publicación, y quien se encuentra a punto de estrenar el documental “Los Ojos del Lobo”, en el que intenta que las vivencias de los más mayores con este superdepredador no caigan en el olvido definitivo, responde con amabilidad a las preguntas de LANZA. 

LANZA: Para no andarnos por las ramas, ¿en qué situación está en este momento el lobo ibérico en Sierra Morena, y por ende en Andalucía y Castilla-La Mancha?
VÍCTOR GUTIÉRREZ:
La situación es simple y llanamente crítica. Los ejemplares que queden a buen seguro se pueden contar con los dedos de una o máximo dos manos. Son lobos dispersos, y muy probablemente hibridados con perros ante la imposibilidad de contacto con las poblaciones lobunas del norte de Despeñaperros, que están recolonizando territorios, pero que les queda mucho para llegar a Sierra Morena, si es que algún día lo logran, porque fácil, desde luego, no se lo están poniendo. Aquí –por Sierra Morena- los contados ejemplares que quedan se concentran en el triángulo entre los ríos Yeguas, Valmayor y Jándula, a caballo entre las provincias de Córdoba, Jaén y Ciudad Real. 

L: Llama la atención que el número pueda ser realmente tan reducido.
VG:
Pues por desgracia lo es. En unas recientes jornadas celebradas en Jerez de la Frontera (Cádiz) los responsables del Plan de Seguimiento de la Junta de Andalucía, manifestaron que en los últimos años habían sobredimensionado el número de lobos que quedaban, y reconocieron que solo quedaba una manada. 

L: Sin embargo, aunque quizás irremediablemente tarde, parece que la Junta de Andalucía está empezando a dar pasos a favor del mantenimiento del lobo en Sierra Morena. Incluso los cazadores se han puesto del lado del lobo públicamente. ¿No es así?
VG:
Así es. Ya en los años noventa se advirtió que era urgente hacer algo, pero poco se hizo. Ni Andalucía ni Castilla-La Mancha, lo cual ha desembocado en la situación actual. Y es una desconsideración, porque se ha empleado mucho dinero público en mantener las poblaciones de Quebrantahuesos, Águila Imperial, y otras especies, cuyo rey indiscutible en cuanto a gasto es el Lince Ibérico. Pero el lobo es una especie problemática si no se la sabe “manejar” con una concienciación adecuada, y se han olvidado de ella. Tenemos la esperanza de que con el inminente Segundo Plan de Recuperación del Lobo Ibérico en Andalucía la especie pueda tener un respiro. Pero para que este Plan tenga éxito se hace imprescindible el entendimiento entre la Junta de Andalucía y la de Castilla-La Mancha, puesto que el lobo no sabe de límites administrativos, y en una noche puede recorrer 40 kilómetros con facilidad, pasando de una comunidad a otra un día sí y otro también. Y para que la especie tenga futuro en estas tierras se hace fundamental, repito, una concienciación adecuada y una educación ambiental que prepare el terreno y ponga los medios para prevenir los posibles daños que cause el lobo, que no deja de ser un animal salvaje que necesita presas para sobrevivir.

L: Y una solución más rápida, dada la situación absolutamente crítica del núcleo poblacional castellano-manchego-andaluz, ¿no podría ser la traslocación a Sierra Morena de los ejemplares que son considerados “sobrantes”, y por ende eliminados –matados- de manera controlada en Castilla-León o Galicia?
VG:
Eso se ha hecho con resultados altamente satisfactorios en Estados Unidos, en Yellowstone, y en México. Pero hace falta decisión y voluntad política. Pero sin duda que se podría hacer perfectamente. 

L: En la concienciación del sector ganadero podría estar el quid de la cuestión.
VG:
Por supuesto. Los ganaderos son los que más podrían verse afectados. Sin embargo no deja de ser verdad que en Sierra Morena lo que priman son las fincas de caza. El número de cabezas de ganado que actualmente pastan en la sierra ha disminuido enormemente, por lo que los conflictos podrían no ser tan significativos, y el montante de las indemnizaciones a las cuales las administraciones tendrían que hacer frente serían ridículas. Y otro actor de importancia son los propietarios de los cotos de caza, quienes prefieren hacer descastes de ciervas y matarlas por cientos en lugar de dejar que la naturaleza haga su selección natural y dejarle ese cometido al lobo. Sin olvidar el valor añadido que adquieren las extensiones en las que hay lobo ibérico.

L: Un ejemplo de lo que acaba de citar lo encontramos en la Sierra de la Culebra, en Zamora.
VG:
Efectivamente. Se está desaprovechando el potencial que, como revulsivo económico para nuestras zonas rurales, podría tener el lobo. En la sierra de la Culebra, que es una reserva de caza, se abaten los mejores ejemplares de venado de España, y es donde más densidad de lobo hay en la península ibérica. Con el añadido de que el lobo vivo se ha convertido en un reclamo para un turismo ecológico de calidad, que en lo que va de año ha dejado, por ejemplo, en la comarca zamorana, 600.000 euros en el sector hostelero. Mientras que las subastas para cazar los ejemplares de lobo en La Culebra llegan a los 60.000 euros. Es decir, el lobo vivo deja diez veces más dinero que el lobo muerto. Y tanto Castilla-La Mancha como Andalucía creo que no han caído en la cuenta de lo beneficioso que le podría resultar la presencia del lobo en sus montes. Además de la importancia cultural. La gente no sabe, me temo, que en zonas de Solana del Pino o Fuencaliente todavía quedan en pie, aunque en estado casi ruinoso, apriscos, trampas, zahúrdas o toriles loberos, las cuales, bien explotadas, podrían atraer turismo y generar riqueza en Castilla-La Mancha y Andalucía. Y el lobo es una especie que tiene tal carga legendaria que no es necesario verlo para sentirlo. De hecho en esta zona de Zamora antes referida la gente está viendo y beneficiándose del potencial económico de esta especie, lo cual viene muy bien desde el punto de visto del desarrollo, porque se trata de una zona deprimida que debe buscar recursos para subsistir. Y el lobo es uno, y muy bueno. Y lo mismo podría pasar en Castilla-La Mancha y Andalucía, que son dos regiones con zonas rurales en declive que necesitan reinventarse para no desaparecer.