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La provincia celebra el Fin de Año de manera diferente y divertida

Tal es el caso que en Ciudad Real, una provincia de 20.000 kilómetros cuadrados, donde hay localidades que despiden el año de maneras muy diferentes. Están los vecinos que despiden el año desafiando el frío con un baño en el río Bullaque en El Robledo; los que optan por “llenar el buche” con las tradicionales migas de fin de año que elaboran las peñas de Ciudad Real; o los que deciden rebajar los ‘excesos’ navideños con las diversas San Silvestres que hay repartidas por la provincia, aunque hay algunas que parecen más un carnaval que un evento deportivo, como es el caso de la de Torralba de Calatrava.

Quizá la forma más curiosa de toda la provincia en la que despiden el año sea la manera en la que la realizan los vecinos de El Robledo. En esta localidad ciudarrealeña, los robledanos cumplen la tradición, cada 31 de diciembre, de despedir el año dándose un baño en las aguas del río Bullaque, desafiando las bajísimas temperaturas propias de la fecha. Sin embargo, la sequía hará que los vecinos de la localidad no puedan celebrar esta tradición en el 2017 con normalidad, pues el caudal del río ha bajado notablemente.

Por ello y con la intención de que no se pierda esta tradición tan asentada, el Ayuntamiento de la localidad propondrá a los vecinos “darse el chapuzón” con un cubo de agua fría, simbolizando el baño, según indicó la alcaldesa de El Robledo, Elena Tamurejo. No obstante, la alcaldesa ha vaticinado que habrá algún valiente que desafíe la escasez de agua y la abundancia de lodo.

Bañistas en El Robledo en anteriores ediciones

Una tradición ya consolidada que este año cumplirá los 22 años, pues se empezó a organizar en el año 1995 para festejar el caudal del río, ya que en los años 90 quedó seco tras las importantes sequías de esos años. Desde entonces, cientos de vecinos de la localidad y de pueblos cercanos se acercan hasta la ribera del Bullaque para observar y ser partícipes de esta curiosa tradición.

Este año el baño vuelve a cobrar el sentido para reclamar a las administraciones la conservación y protección del río Bullaque que se pidieron en los años 90.

En anteriores ediciones de este baño han sido numerosos los bañistas que hasta esta localidad se han acercado para reclamar que el río Bullaque es uno de los espacios naturales más “apreciados y queridos” por los habitantes de su comarca.

Estos valores, unidos a la fuerte vinculación cultural y social que el río tiene con la población local es lo que les lleva a seguir defendiéndolo de cualquier amenaza, incluida la temida sequía que ya le afectó en la primera parte de la década de los noventa y que vuelve a llamar a la puerta otra vez.

Migas y ambiente festivo en Ciudad Real

En el caso de la capital provincial, las migas de pan de cruz, los chorizos, los ajos y los ‘torreznillos’ son los protagonistas de la nochevieja. Por si a los ciudarrealeños se les hacía poco todas las ‘comilonas’ navideñas, antes de las doce campanadas, la Federación de Peñas de Ciudad Real mantiene la tradicional degustación de las migas de Nochevieja, a mediodía, en pleno centro de la capital. Un suculento aperitivo para compartir con los amigos y la familia y regado con un buen vino de la tierra.

Migas fin de año Ciudad Real

Una tradición en la que se preparan más de 300 kilos de pan se han picado para la ocasión, para repartir a unos 2.000 comensales que se acercan hasta la Plaza de los Mercedarios en este día tan señalado.

La “hora de las cañas” en Puertollano

El fin de año en Puertollano se vive en la calle desde primeras horas de la mañana. El mayor ambiente festivo llega a la ciudad a la conocida como “hora de las cañas” que hace que una gran parte de los ciudadanos quiera despedir este 31 de diciembre en compañía de familiares y amigos, pero también en un buen bar de tapas. Las quedadas entre grupos de amigos no faltan, lo que hace que este día en las calles de la ciudad se viva con especial alegría el final del año.

Numerosas son las calles que se llenan de buen ambiente, sobre todo las del centro de la ciudad, y la última comida del año se realiza a base de tapas y buena cerveza o vino. Todo es el preámbulo de lo que luego se vivirá por la noche, una vez que ha entrado el año nuevo tras las tradicionales doce uvas.

Sin embargo, este año la novedad llega en La Central de los Sueños con una fiesta de Nochevieja para los más pequeños, una Nochevieja infantil, será la primera que se celebre en la ciudad para las edades más pequeñas en este día.

Así, en La Central de los Sueños los más pequeños de cada casa podrán disfrutar, los primeros, de la entrada del año nuevo en un acto simulado de las doce campanadas el día 31 de diciembre a las 12 de la mañana. Los niños y niñas que hasta La Central de los Sueños se acerquen podrán tomar sus doce Lacasitos y disfrutar de esta Nochevieja infantil con bolsas de cotillón y vivir el ambiente festivo gracias a un cañón de confeti que hará una mañana inolvidable para los puertollanenses más pequeños.

Para completar esta velada habrá discoteca infantil, juegos, canciones y una gran fiesta para el disfrute de los más pequeños. El aforo estará abierto a unas quinientas personas.

Orejas, “zongas” y campanadas, el fin de año en Tomelloso

La verdad es que Tomelloso tiene pocas tradiciones. Se trata de una ciudad que cada tanto actualiza su acervo cambiando lo que haya que cambiar. Y tan amigos. Pero es en nochevieja donde quedan algunas costumbres que se mantienen con el paso del tiempo. Al menos en los últimos 75 años.

Empecemos por la última, con respecto al día de nochevieja, la de despedir el año. Un nutrido grupo de tomelloseros acude desde hace algunas décadas a la plaza de España a dar fin con el año viejo. Emulando a lo que ocurre en la Puerta del Sol, los vecinos armados con los artilugios del cotillón (gorros, pitos, serpentinas, confetis y matasuegras)  y cualquiera de los excelentes espumosos que se elaboran en Tomelloso, se comen las doce uvas al ritmo de las campanadas del reloj del Ayuntamiento. Con la última, se disparan cohetes a mansalva y se felicita el año nuevo a los más cercanos.

Los Portales de Tomelloso

Pero la celebración empieza antes, con la “zonga”, que es como aquí se le llama a la juerga propia de la noche. Amigos reunidos pasando una velada como se merece el cambio de año. Antiguamente se llevaba a cabo en las cocinillas de las casas. Últimamente los jóvenes alquilan naves donde aguantan hasta la hora de los churros, o más allá.

Y la primera, la que se lleva a cabo durante la mañana de nochevieja, es la de ir a los Portales a ver a un hombre que “tiene más orejas que días el año”. Una actividad que los tomelloseros llevamos efectuando generación tras generación, siempre con el mismo y sorprendente resultado, que no desvelamos para no hacer spoiler, como ahora se dice.

Nochevieja en Valdepeñas: ¿cotillón o segundos “maitines”?

La Nochevieja en Valdepeñas ofrece la posibilidad de irse de fiesta y contar con cotillón, como en la mayoría de las ciudades, en bares y discotecas de la ciudad, ya sea sin pagar entrada, pagando una entrada con consumición o con barra libre. También hay restaurantes que añaden la cena al disfrute de la fiesta y el cotillón.

En estos casos, los valdepeñeros se ponen sus mejores vestidos y trajes y disfrutan de unas copas y la mejor música, a veces, incluso con dj.

Y, cómo no, a la mañana siguiente acaban con el típico chocolate con churros y roscas.

Otras personas deciden pasar la Nochevieja en casa con familiares y amigos, charlando, viendo los programas de la televisión y con los tradicionales juegos de mesa.

Valdepeñas en Navidad

Y muchos valdepeñeros se inclinan por hacer unos segundos “maitines”, pasando la Nochevieja como en Nochebuena se hace en Valdepeñas, en una casa, cocinilla típica o casa de campo con comida y bebida, haciendo su particular fiesta, e incluso ir a visitar a otros grupos de familiares y amigos a sus casas.

Esta última opción ha tenido un auge en los últimos años, sobre todo, entre la gente a la que no le gustan las aglomeraciones de los cotillones o la música y el ambiente que hay en los bares esa noche; entre quienes han optado por esta opción más económica ante la crisis; y entre quienes deciden acabar la comida y bebida que les ha sobrado en Nochebuena con una fiesta similar.

También hay quienes aprovechan estas fechas para irse unos días a otra ciudad con familiares y amigos, por ejemplo, a una casa rural.

Y quienes ante la previsión de que pasarán este día con sus familiares, celebran con amigos unas pre-campanadas en días previos, como hace el Centro de Mayores del Lucero, gestionado por el Ayuntamiento de Valdepeñas, que el 29 de diciembre celebra sus pre-campanadas en el propio centro para los socios con una fiesta; o como hace la Asociación de Vecinos de la Zona Centro “Nuestra Señora de Consolación”, que aprovecha el acto del día 28 de diciembre en Valcentro de entrega de premios de los concurso que ha celebrado para hacer su ensayo de campanadas con uvas naturales, acompañado por los villancicos de Alma Rociera y de un brindis con sidra.

Además hay personas que deciden disfrazarse en Nochevieja o quienes sacan sus instrumentos musicales a la calle.

Pero el ambiente de Nochevieja no se centra solo en la noche en Valdepeñas. Durante el día del 31 de diciembre los valdepeñeros y quienes viven en la ciudad van con familiares y amigos de almuerzo, de cañas al mediodía o de copas, antes de ir a sus casas para la cena. Pueden verse charangas por la calle como la de los Botamúsicos, animando la celebración.

En fin, toda una variedad de opciones para todos los gustos, buscando siempre el disfrute y la alegría.

Manzanares celebra la Nochevieja “perfecta” por la mañana

Los espectaculares fuegos artificiales de Sídney en Nochevieja, con el puente de la bahía y la ópera como marco, deslumbran cada año a españoles y a gentes de todo el mundo cuando en la mayoría de los países apenas han empezado a desprender calor las ollas para cocinar las comidas familiares y los vestidos de fiesta todavía están colgados en perchas. Australia, Nueva Zelanda, China o India reciben el Año Nuevo mientras que los manchegos todavía tienen tiempo para debatir las recetas a cocinar, comprar lencería roja en las mercerías y tomar unas cañas con tranquilidad. Sin embargo, una treintena de chavales ha decidido adelantar los festejos en Manzanares.

El joven Pablo Labián explica que hace seis años un grupo de amigos, que cada vez es más numeroso, decidió celebrar la llegada del año “áureo”, que trata de simbolizar la Nochevieja “perfecta”. La cita es a las doce de la mañana, delante del reloj de la Plaza de la Constitución, y frente a las doce uvas los participantes comen “gominolas, frutos secos o lo que se les ocurra”. Los villancicos no faltan, los brindis tampoco, ni los vestidos de fiesta, los trajes de chaqueta y los tacones.

Sin un interés especial por hacer coincidir la celebración con la entrada del Año Nuevo en la Tierra, Pablo Labián comenta que “la intención es ofrecer una alternativa a la tradicional comida familiar de por la noche, de manera más relajada y con los amigos”, que además aprovecha el ambiente creciente que tienen los bares, pubs y restaurantes el 31 de diciembre por el día. Primero toman las uvas, luego vienen los villancicos y después andan hasta el Gran Teatro para realizar otro brindis, antes de comer en un restaurante y tomar unas copas en los bares. Jóvenes de entre 18 y 27 años son los que predominan en la celebración, aunque cada año mueven a más gente, incluso padres con hijos a los que les llama la atención. Quién sabe si no llegará a ser una convocatoria similar a la Nochevieja universitaria de Salamanca, que en el penúltimo jueves lectivo de diciembre moviliza a miles de personas.

La San Silvestre de Membrilla también tiene historia

Las comidas hasta reventar, el atracón de turrón, mazapán y polvorones, y el “puntillo” de alcohol poco tienen que ver con el deporte, aunque Membrilla ha sabido combinar las facetas en Nochevieja en los últimos cuarenta y tres años. Las carreras populares de San Silvestre son también toda una tradición en España: miles de corredores, profesionales y aficionados, equipados con la ropa más aerodinámica o disfrazados de Papá Noel, recorren kilómetros antes de que suenen las campanadas. En la provincia de Ciudad Real, la carrera de Membrilla, que entre las cinco y las ocho y media de la tarde reúne a unas cuatrocientas personas y llena de ambiente la Plaza del Azafranal, es una de las más populares y antiguas, sólo tiene nueve años menos que la San Silvestre Vallecana.

San Silvestre de Membrilla

Organizada por el club de atletismo de la localidad, con el patrocinio del Ayuntamiento, la San Silvestre de Membrilla llega a movilizar a todo el pueblo y a corredores de toda provincia, de Manzanares, La Solana, Valdepeñas o Ciudad Real. Además, Ángeles Lozano, que forma parte de la junta directiva, explica que los cuantiosos premios –llegarán hasta los 240 euros en la 44 edición- traen a profesionales de Toledo, Albacete y Madrid, que llenan de ambiente este pueblo de poco más de 6.000 habitantes hasta por la noche. Asimismo, participan personas de todas las edades por categorías, desde pitufos a senior.

Con seis kilómetros a recorrer para la categoría más alta, la San Silvestre de Membrilla ha conjugado el ambiente festivo de la Nochevieja con la moda al “running”, muy recomendable en estas fechas. Así, Ángeles Lozano comenta que colectivos de la localidad amenizan la San Silvestre con “música” y hasta la quinta de los 18 años a veces sorprende con el reparto de chocolate, mientras que los corredores “hacen hueco” en el estómago para la cena. Los aplausos son un continuo y al terminar “todos rápido a ducharse y a cenar”, pues a las doce de la noche la Plaza del Azafranal, delante de la Torre del Reloj, vuelve a ser un hervidero “con uvas, cotillón y fuegos artificiales”.

La San Silvestre carnavalera de Torralba

Otro de los lugares donde la San Silvestre es ya todo un hito es en Torralba de Calatrava. En esta localidad de algo más de 3.000 habitantes, cada 31 de diciembre alrededor de medio millar de personas se dan cita en torno a la plaza de la Villa para el chupinazo de salida de esta carrera, que este año alcanza su séptima edición.

En esta prueba el deporte es lo de menos, podríamos decir que se trata de un carnaval, ya que la inmensa mayoría de los participantes van ataviados con originales disfraces y el antes, el durante y el después son pura fiesta y diversión.

San Silvestre de Torralba de Calatrava

Además, esta prueba también tiene su lado solidario, ya que de los cinco euros que cuesta su inscripción, un euro va a parar a la Asociación Down Caminar, mientras que el resto está destinado para la bolsa del corredor y la organización del evento.

Una fiesta que ha crecido año a año gracias a la labor altruista de sus organizadores, que decidieron organizarla en el año 2011 y desde entonces no ha parado de crecer.