La Escuela de Ciudadanos: un espacio para la democracia y el civismo

Noemí Velasco Manzanares
El periodista Román Orozco, director y fundador de la Escuela de Ciudadanos de Manzanares, habla de su trayectoria en el décimo aniversario / José Antonio Romero

El periodista Román Orozco, director y fundador de la Escuela de Ciudadanos de Manzanares, habla de su trayectoria en el décimo aniversario / José Antonio Romero

Impulsor de un espacio de debate público con personalidades del mundo de la cultura, la política y el periodismo, Román Orozco habla de los diez años de la Escuela de Ciudadanos, cuenta curiosidades y recuerda episodios que quedarán para la posteridad. Con cincuenta años de trayectoria dentro de la profesión, el periodista manzanareño también comenta algunos temas de actualidad

La crisis económica empezaba a asomar, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero era reelegido al frente del Gobierno de España y el AVE Madrid- Barcelona iniciaba su recorrido cuando Román Orozco decidió llevar retazos de su “mundo” periodístico a su pueblo después de una intachable trayectoria por las principales cabeceras del país. En este 2008, el manzanareño decidió crear un espacio público de debate y reflexión sobre la actualidad política, social y económica.

La Escuela de Ciudadanos recurre al historiador Derek Heater para señalar que “los buenos ciudadanos muestran un sentimiento de lealtad al Estado y un sentido de la responsabilidad a la hora de atender sus obligaciones; por tanto, es necesario que cuenten con la preparación necesaria para este tipo de participación cívica” propia de la democracia.

Educación en derechos humanos

La disposición de la asignatura ‘Educación para la ciudadanía y los derechos humanos’ como obligatoria en Primaria y la reacción de la parte “más ultra” de la derecha española y de la Iglesia Católica marcó sus inicios.

“Cómo era posible ir en contra de enseñar los derechos humanos, como si significara obligar a los alumnos a aprender las obras completas del diablo”, exclama Orozco, tras recibir en su casa a Lanzadigital.com con motivo del décimo aniversario.

Entonces fue cuando el periodista habló con el poeta Luis García Montero, que entonces colaboraba en el diario El País, sobre la posibilidad de crear una escuela “que enseñara a los padres que querían sacar a los niños de las clases” para que no escucharan la “terrible” asignatura propuesta por Zapatero.

La biblioteca municipal Lope de Vega de Manzanares fue el escenario elegido y la escritora Almudena Grandes fue un 28 de noviembre la primera “profesora” de un curso con “profesionales de reconocido prestigio que han destacado por su defensa de los derechos de la ciudadanía”.

Pocos reparos para tratar temas convulsos

Tras el éxito de la primera experiencia, la Escuela de Ciudadanos empezó a hablar de filosofía, literatura, periodismo o historia, y en todo este tiempo no ha tenido reparos para tratar temas convulsos como el conflicto catalán o la reforma de la Constitución Española.

La elección de ponentes está marcada por la actualidad, “aunque no siempre aciertas”. Así pues, Orozco señala que, por ejemplo, el historiador Santos Juliá, que abordó la “cuestión catalana” el pasado mes de noviembre, en un principio iba a hablar del centenario de la Revolución Rusa, un tema que ha pasado de refilón en las pantallas.

Las próximas conferencias tratarán el cambio climático, muy apropiado antes los efectos del calentamiento global y la situación actual de sequía; y “la mujer en el cine”, cuando actrices de Hollywood han ocupado todas las portadas en los últimos meses para denunciar el acoso por parte de directores y productores.

 “La gente sabe reconocer la calidad”

El director de la Escuela de Ciudadanos en su despacho, repleto de libros y de recuerdos que ha recogido por el mundo / José Antonio Romero

El director de la Escuela de Ciudadanos en su despacho, repleto de libros y de recuerdos que ha recogido por el mundo / José Antonio Romero

Hace unos años hubiera sido casi inimaginable pensar que personas de toda la provincia acudirían los viernes por la noche, a veces con frío y lluvia, a tratar temas tan densos, casi igual que televidentes entusiasmados con debates políticos los sábados.

Román Orozco lo tiene claro: “la gente sabe reconocer la calidad”, y hace referencia a las buenas ventas del último libro de Santos Juliá sobre la Transición y a algunos programas de La Sexta que han llegado a trastocar las audiencias de partidos de fútbol. “Hay algo más que el fútbol y la pachanga”, añade. Ahora bien, también ha habido charlas “entretenidas y relajantes” como la del humorista gráfico Andrés Rábago, El Roto.

Para Román Orozco, “todas las conferencias han sumado”, y no cabe duda tras algunas multitudinarias como la de José Miguel Monzón, El Gran Wyoming, que reunió a unas mil personas, o la del juez Baltasar Garzón.

Negativas y algún “repescado”

En todo este tiempo, los problemas con los micrófonos han producido algún que otro momento tenso y alguna conferencia ha estado en el aire por unos minutos. Román Orozco recuerda que el presentador radiofónico Carles Francino “estuvo a punto de perder el AVE”.

La programación de conferencias tiene meses de antelación y Román Orozco afirma que su “lista de amigos” no es infinita, por lo que a veces recurre a “amigos de los amigos”. El periodista confiesa que procura que los elegidos vayan a decir que sí, aunque ha habido “cuatro o cinco” negativas y algún “repescado”.

Todavía existen muchas personas a las que le gustaría traer a Manzanares y es consciente que algunas constituyen “imposibles”, como el escritor peruano Mario Vargas Llosa, al que él mismo ha entrevistado.

El “reencuentro” ante cientos de personas

Con un larguísimo recorrido dentro del mundo del periodismo, la Escuela de Ciudadanos también ha significado para Orozco “el reencuentro con mucha gente”. El periodista habla de Nativel Preciado, con la que trabajó cuando tenía veintitantos en ‘Diario Madrid’; de Soledad Puértolas, con la que coincidió en la universidad; o de Víctor Manuel, que “fue una alegría volver a verlo”.

Para el periodista uno de los mejores momentos es cuando entra en el salón (ahora de la Casa de Cultura) y ve a la gente, porque “es muy importante la asistencia, si decae habría que dejarlo”. De momento el público crece, con conferencias que reúnen como mínimo a 150 personas y que llegan a alcanzar las 200 y 300, con gente procedente de La Solana, Membrilla, Valdepeñas, Ciudad Real y hasta Jaén.

El salto a la televisión

Sin duda uno de los episodios que Manzanares siempre recordará será el salto de la Escuela de Ciudadanos a la televisión, a través de la alcachofa del periodista Fernando González, conocido como Gonzo, en ‘El intermedio’. La aparición del reportero, que llegó a entrevistar al concejal de Cultura de por entonces, Manuel Martín-Gaitero, vino tras la expulsión de la Escuela de Ciudadanos de los espacios públicos por el Partido Popular.

Con rotundidad, Román Orozco admite que “fue una torpeza política y una inmoralidad como autoridad pública” negar a la Escuela de Ciudadanos la utilización de la biblioteca para celebrar la conferencia del exministro socialista Carlos Solchaga.

El periodista destaca que este tipo de actitudes “son inconcebibles en Democracia” y aprovecha la entrevista para aclarar que nunca llamó a La Sexta para que Gonzo viniera a hacer el reportaje a Manzanares, ni volvió a llamar para que repitieran la información una y otra vez en verano. “No tengo ese poder omnipotente, otra cosa es que tenga algo de relación con Wyoming y que por eso viniera a dar una conferencia”, apostilla.

Rajoy, Trump y el independentismo

Román Orozco da un repaso a algunos temas de actualidad y también habla del periodismo / José Antonio Romero

Román Orozco da un repaso a algunos temas de actualidad y también habla del periodismo / José Antonio Romero

El testigo fotográfico de la entrevista de Román Orozco al expresidente Ronald Reagan en el Despacho Oval de la Casa Blanca figura en una de las estanterías y, aunque ha dejado los debates en radio y televisión, Lanzadigital.com aprovecha para preguntar al periodista por Donald Trump.

Corresponsal en Washington y América Latina durante ocho años y tras recibir el Premio Cirilo Rodríguez de la Asociación de la Prensa de Segovia, Orozco reflexiona sobre la vuelta de la política internacional de bloques, de la Guerra Fría, a raíz de las últimas declaraciones del presidente de Estados Unidos.

Pero lo que más inquieta a Orozco no es la “locura” de este hombre, sino la de los “millones de americanos que lo han votado”. “Es increíble que el imperio más poderoso haya votado a una persona descontrolada, racista y machista”, añade.

Dentro de la política de estar por casa, Román Orozco reconoce que hubiera apoyado hace un año un referéndum pactado para el reconocimiento de la singularidad de Cataluña, pero es muy crítico con Carles Puigdemont. “Un presidente que miente no puede seguir”.

Además, Román Orozco admite que en España la izquierda lleva unos años “desarbolada”, no sabe si será suficiente la vuelta de Pedro Sánchez para recuperarla, y prevé que Mariano Rajoy, al que considera un “mal presidente”, permanecerá en la Moncloa “probablemente 8 o 12 años” por esta causa.

El periodismo en la actualidad

Digitalización de medios, desaparición de la prensa escrita, redes sociales. Preguntar a este hombre que fue delegado de El País en Andalucía por la actualidad que viven los medios de comunicación es obligado.

Román Orozco confiesa que el día que desaparezca el papel se sentirá “huérfano”, pero destaca que el periodismo es más necesario que nunca. En este mundo “superinformado”, siempre será necesario un profesional que cribe, seleccione y contraste las informaciones. El desplazamiento a la red cree que será “bueno”, aunque alude con indignación a la precariedad salarial que viven los profesionales.

También habla de los debates políticos radiofónicos y televisados, a los que abandonó hace un año, y de la “agresividad” buscada, de la falta de documentación que muestran algunos tertulianos, de las mentiras y de los “voceros” de partidos que a veces dominan en los platós, y que nada tienen que ver con ese civismo que promueve la Escuela de Ciudadanos.