Noche de poesía y relato corto en los premios nacionales Manzanares

Noemí Velasco Manzanares
Adolfo Burriel Borque, Silvia Cebrián y Manuel Ramón Moya Bacuñana en la entrega de los premios de poesía y relato corto de Manzanares / N. V.

Adolfo Burriel Borque, Silvia Cebrián y Manuel Ramón Moya Bacuñana en la entrega de los premios de poesía y relato corto de Manzanares / N. V.

El poeta aragonés Adolfo Burriel Borque y el escritor Manuel Ramón Moya Bascuñana recogieron el Premio Nacional de Poesía ‘Ciega de Manzanares’ y el Premio de Relato Corto ‘Calicanto’ de Manzanares en un acto en el Museo del Queso Manchego

El Museo del Queso Manchego y Colección de Arte cumplió este viernes por la noche con la máxima del pintor italiano Leonardo da Vinci durante la entrega del XVI Premio Nacional de Poesía ‘Ciega de Manzanares’ y del Premio de Relato Corto ‘Calicanto’. La concejala de Cultura, Silvia Cebrián, recordó que “la pintura es poesía muda” y la “poesía, pintura ciega”, y en la pinacoteca de Manzanares quedaron entrelazados.

El manzanareño Antonio García de Dionisio volvió a ser el maestro de ceremonias en un acto discreto, pero emotivo, que volvió a ensalzar las letras producidas por las plumas del país. “La poesía es todo y el comienzo de todo lo que queda por decir”, dijo el poeta, de ahí la importancia de la perpetuidad de estos premios que patrocina el Ayuntamiento de Manzanares y que han aumentado este 2017 la cuantía.

“Caótico y desbordante” como Juan Larrea; “apasionado y humanitario” como Antonio Buero Vallejo. El escritor aragonés Adolfo Burriel Borque recibió el XVI Premio de Poesía ‘Ciega de Manzanares’ por ‘¿Qué hace un ramo de rosas bajo el sol?’, un poemario que mezcla “la huida con la pregunta, el sentimiento con la crítica y que pone en cuestión cómo cosas tan hermosas como las rosas en ocasiones se tienen que mover dentro de tanta suciedad”.

Pasajes históricos, ventanas rotas, máscaras de hierro, fosas condenadas y silencio aparecen en una poesía clara, directa y “llena de imágenes” que consiguió grandes halagos del presidente del jurado del certamen, el presidente de la Asociación Andaluza de Críticos Literarios y Premio Nacional de Poesía, Antonio Hernández Ramírez.

Con un cuento “breve y pesimista”, el alicantino Manuel Ramón Moya Bascuñana recogió el XVI Premio Nacional de Relato Corto ‘Calicanto’, en el que habla “del proceso de desengaño que se produce cuando pasamos de la infancia a la adolescencia y a la madurez”. Las ‘Vacaciones’ de un niño de nueve años son el hilo conductor en un relato nostálgico, que indaga en problemas familiares y en los sentimientos del protagonista, que deja enterrada su infancia en una casa de grandes ventanales al sur de Francia.

Más de 300 trabajos han concurrido a los dos certámenes

Tras la lectura de varios poemas de Burriel y del relato corto, la concejala de Cultura, Silvia Cebrián, recordó que en esta edición han concurrido 86 trabajos al premio de poesía y 216 al de relato corto. El de poesía incluye 3.000 euros, “una cuantía jugosa que da un valor añadido”, además de la publicación del libro. Por su parte, el premio de relato corto cuenta con una dotación de 600 euros y la publicación en la revista de creación literaria ‘Calicanto’.