Melendi, un ángel contra el bullying

Una niña ciudarrealeña de 12 años que ha sufrido acoso escolar tuvo un emotivo encuentro con el cantante, a quien admira, en un concierto

J. Y.
Ciudad Real

Hace tiempo que comprendo
Que éste corazón suicida
Sólo con vuestras gargantas
Va curando sus heridas

Es la primera estrofa de ‘Cenizas en la eternidad’, un tema de Melendi a la que una niña ciudarrealeña de 12 años se agarró para poder superar los estragos del acoso escolar que estaba sufriendo.

Intentó curar sus heridas sola, pero fue peor y, como dice la letra de la canción se vio abocada a contar con otras ‘gargantas’ que le ayudaran a gritar y a sacar la rabia que llevaba dentro, escondida detrás de una supuesta ansiedad.

Los primeros resortes fueron su familia, principalmente su madre, Ana Alonso, la terapia del psicólogo Pedro Julio Merino, pero sobre todo ‘un ángel’ blanco llamado Melendi.

El caso de ‘bullying’ salió a la luz en noviembre de 2015 y pocos meses después la niña, que estudiaba 1º de la ESO, cambió de centro educativo con la pesadilla a cuestas.

En todo ese tiempo, y antes, desde los 10 años, la pequeña se evadía con la música rockpopera que firmaba el artista ovetense, escuchaba su canción preferida que hablaba de una eternidad que a ella se le antojaba oscura y de la que no podía salir.

“Me gusta mucho Melendi porque es buena persona y porque los mensajes de sus canciones que describen mi vida”, explica una tímida adolescente todavía metida en el abismo.

Por eso, Merino utilizó estos ritmos un poco aflamencados para centrar las psicoterapias que trabajaba con la niña y ella, poco a poco y muy despacio, empezó a seguir ‘la cura’ desde su habitación, un santuario del cantautor asturiano.

Y como si de un prodigio se tratara, el tratamiento no pudo ir a mejor, gracias al apoyo del experto y a una intuición muy oportuna de su perseverante progenitora.

“Le prometí ir a un concierto de Melendi, decidimos ir al de la Roda (el pasado 5 de agosto) y se me ocurrió la idea de contactar con la productora para darle una sorpresa y que le dedicara una canción”, relata Alonso. La madre coraje empezó “a mover hilos a través de internet y del Ayuntamiento de La Roda para exponer el caso de mi hija”, una labor apoyada por el psicoterapeuta (publicó una carta abierta al cantante en varios medios) que llegó al destinatario, muy sensible con estos temas.

La víspera de la cita musical se produjo el feliz desenlace, Ana recibió una llamada de la productora “para decirme que la iba a recibir”.

Al día siguiente, el sueño tuvo en un polideportivo, en lo que fue un encuentro con un ‘ángel’. “Entramos, y de repente vinieron hacia nosotras unas ocho personas, todas vestidas de negro (guardaespaldas) y uno vestido de blanco, Melendi. La niña no podía dar crédito pero el Ramón Melendi de carne y hueso la abrazó, la besó, la consoló y durante tres cuartos de hora le dio consejos de alto valor terapéutico.

“Le comentó que tenía que superar lo malo, que a los episodios oscuros les siguen otros mejores, que se quede con lo bueno, que no tenga rencor a los acosadores, y que no cambie porque la gente tímida es inteligente y creativa, y los acosadores son personas acomplejadas”, dice la madre que le dijo.

Toda la conversación, añade Alonso, “fue emotiva, incluso le puso ejemplos como el del azucarillo, que cuando se mueve en un líquido, abajo se queda lo mejor”.

Un ejemplo de humanidad que brilló en la tormenta de la adolescente ciudarrealeña, y que siguió en el escenario en forma de mensajes cómplices.

Desde la primera fila, la niña y su madre veían cómo “estuvo pendiente todo el rato, se dirigía a ella, y le tiraba besos”, recuerda Alonso.

Y es que el músico ha prometido seguir este caso, admitido a trámite por un juzgado de la capital, como ya lo hace con otros dos en España.

“La ha invitado a sus conciertos y el año que viene volverá a verla otra vez”, señala la madre de la joven, que todavía se emociona al recordar cómo le hablaba aquel que parecía “un ángel”.

Asociación

El colofón al sueño será una realidad práctica, como es la constitución de una asociación de afectados por acoso escolar, que está impulsando la propia Ana Alonso.

Imparable y perseverante, Alonso encabezará desde septiembre una organización “que queremos lleve el nombre de coraje o algo así”, “para informar de lo que hay que hacer porque es la única manera de cortar esto“.

Un antes y un después

“Ha habido un antes y después en la recuperación de la niña”, asegura Pedro Julio Merino.

El psicólogo elogia la “lección magistral” de Melendi, un gesto humano personalizado que está paliando las heridas “de todo lo que ha sufrido” y que está permitiendo  levantar las capas del estrés postraumático, con el que “no podía oir hablar de los estímulos que le removían y le recordaban la situación que vivió”.

“Estaba muy cohibida y,  poco a poco, se fueron notando los cambios de la terapia con la mejora de las notas, porque antes del acoso era una niña de  notables, luego descendió y suspendía, y este curso, pese a todo, lo ha sacado, incluso con un sobresaliente”.

También aquí ha estado Melendi presente porque, además de unas sesiones centradas en su música, “su madre le había prometido como premio ir a una actuación del cantante”.

El experto esgrime que “el resultado después de venir del concierto es como el que va un santuario y viene con sensación de curado”. De hecho, “ya verbaliza el nombre de la acosadora, antes enquistado y con  miedo pronunciar, y ahora está desinhibida y ha empezado a soltar el mal”.

El psicoterapeuta apunta que todo el calvario ha agilizado en la adolescente “un proceso madurativo que la ha hecho avanzar y tener en algunos temas la madurez de adultos”.

Al parecer, además de sus hermanos, “en los que se ha apoyado muchísimo”, también “ha canalizado sus emociones en Jackie, su perro, porque es muy besucona”.

Y han conseguido mucho: romper la ley del silencio y una visualización (por escrito y verbalmente) a trazos de su aislamiento.

Este camino merece un agradecimiento, como el que Merino, instrumento imprescindible en la cadena para restablecer el ánimo de la niña, ha puesto negro sobre blanco en otra carta abierta al artista asturiano.