El Belén Municipal, una cita obligada en esta Navidad

Graci Galán Puertollano

Durante todas estas fechas navideñas serán muchas las citas que giren alrededor de este Belén Municipal que será arropado con los cánticos de pequeños y mayores

El Belén Municipal ha abierto sus puertas en el Museo Municipal para poder mostrar a todos los niños y niñas de Puertollano esta gran tradición. Más de un centenar de piezas -sin incluir los numerosos animales que conforman el mismo- hacen de este Belén Municipal un lugar para visitar.

Aurelio Miguel Arias, más conocido como Aumi, es el encargado en todos estos años de montar este Belén para el goce y regocijo de todos los pequeños que acuden a contemplarlo. Durante una semana se procede al montaje de cada una de las escenas que conforman esta estampa típicamente navideña y que cuenta con numerosas figuras en movimiento, algunas de ellas realizadas por las manos de los operarios municipales. Es Aumi quien habitualmente idea algunas de estas nuevas figuras como son las diferentes norias que hay en este Belén, así como los molinos o el garbancero, “en algunas se han utilizado incluso materiales reciclados”, lo que hace que los convierta en un Belén un tanto especial. En esta ocasión, en el montaje de este Belén han participado carpinteros,  jardineros y personal del plan de empleo.

Dos metros cúbicos de arena, dos metros cúbicos de piedras volcánicas procedentes de la zona de las minas, madera, hasta doce plataformas para poder realizar los diferentes niveles de este paisaje y “echarle tiempo”, pero sobre todo mucha ilusión por ver los ojos de los niños que contemplan entusiasmados este gran Belén Municipal.

“No estamos hablando de un Belén clasicista, conformado por las diferentes escenas religiosas, es más un Belén para la fiesta navideña” en el que las escenas más habituales de la vida diaria también están presentes como puede ser un parque infantil en el que se puede ver a los niños jugar. Es ésta una de las escenas que más llama la atención a los visitantes, junto al río y el sonido del agua que, sin duda, hace sentir que estás ante un Belén de Navidad.