“Queremos que la N-430 deje de ser la carretera de la muerte”

Trece localidades de las provincias de Ciudad Real y Badajoz reactivan la plataforma de pueblos que exige a Fomento medidas de seguridad

Belén Rodríguez
Ciudad Real

Venían de trabajar en los montes próximos a Puebla de Don Rodrigo, eran operarios contra incendios del retén de Piedrabuena que, en pleno mayo, preparaban el terreno para la campaña de extinción, cuando en un tramo curvo un camión cisterna volcó, invadió el carril contrario, y aplastó el vehículo en el que viajaban; dos de ellos murieron en el acto, y otros tres sufrieron heridas graves.

El recuerdo de este accidente, “el de Geacam”, del 19 de mayo de 2015 en el kilómetro 251 de la N-430, todavía escuece en esas tres poblaciones del endiablado trazado de esta carretera nacional convertida en la vía de comunicación más rápida y natural del tráfico que parte de Ciudad Real a Extremadura y Portugal, y probablemente la carretera secundaria de la provincia que más circulación de camiones soporta a diario.

Esta semana, una nueva muerte en esa carretera (ya van cuatro en lo que va de año, cinco si se tiene en cuenta el accidente mortal de la travesía de Daimiel), ha espoleado a los alcaldes que acaban de reactivar la mal llamada “plataforma” (no están registrados oficialmente como tal), para iniciar una campaña en la que exigen medidas para mejorar la seguridad.
“Estamos luchando para que la N-430 deje de ser la carretera de la muerte”, explica Venancio Rincón, portavoz de un grupo de alcaldes y localidades de Ciudad Real y Badajoz a las que este último viernes se sumaron más. Ya son trece, los nuevos son Villarta de los Montes, Tamurejo, Garbayuela, Baterno y Siruela, todos de Badajoz,  provincia que aporta además a Fuenlabrada de los Montes, Herrera del Duque, Navalvillar del Pela y Casas de Don Pedro, aparte de a los municipios tristemente célebres aquí por estos siniestros de Puebla de Don Rodrigo, Luciana, Piedrabuena y Alcolea de Calatrava.

“En Puebla estamos muy concienciados. Nuestros hijos hacen a diario cincuenta kilómetros para ir al instituto de Piedrabuena y otros cincuenta para volver, y son ellos no los del ministro los que se exponen”, argumenta el alcalde de la Puebla, que en las próximas semanas y por mandado de la plataforma confía en reunirse con el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Julián Gregorio, para hablar de alternativas que pasan por limitar la velocidad en algunos tramos, construir un tercer carril en otros, o mejorar trazados y asfaltado.

“No son tiempos para construir una autovía, pero creemos que se puede hacer algo para incrementar la seguridad”, agrega.

Lo peor en esta carretera no es la intensidad, la propia jefa provincial de Tráfico Raquel García reconoce que esta nacional “tiene mucho tránsito de vehículos pesados” -según Rincón unos 800 al día- que los convierte en muchísimas ocasiones en protagonistas involuntarios de los accidentes más graves. “El de Geacam”, como se conoce en la comarca al de mayo de 2015 es un ejemplo, pero hay más.

También en las poblaciones fronterizas de Badajoz preocupa circular por esta vía (muchos tienen más como referencia de capital Ciudad Real que la capital pacense, más lejana), en especial los que tienen que transitar con frecuencia por los considerados ochenta kilómetros más negros, los que discurren entre Villarta de los Montes, en Badajoz, hasta Luciana, pasando por Puebla de Don Rodrigo.

Lo corrobora Dionisio Vicente, alcalde de Luciana, “por el número de accidentes si que lo es, por desgracia en los que hay fallecidos. Estamos hablando de una zona muy específica, El Chiquero, una franja de entre diez y veinte kilómetros que es bastante compleja y suele haber muchos accidentes de camiones”.

La plataforma baraja datos que hablan por sí solos de la siniestralidad en esta carretera: treinta muertos en diez años y doscientos heridos.
Alcolea de Calatrava también está implicada en esta reivindicación por más seguridad. Aunque la N-430 no pasa directamente por el pueblo (tienen desvío), una cuarta parte de los vecinos de esta población la utilizan a diario para viajar a Ciudad Real, lugar de trabajo, ocio y gestiones sanitarias.

Su alcalde, Angel Caballero, reconoce que también están muy preocupados. “Además con el tiempo en esta zona ha cundido una sensación como de desafecto, como que no se nos tiene en cuenta como a otros lugares por parte del Ministerio de Fomento cuando pedimos más seguridad y mejoras”. “Esto no es un capricho, las estadísticas recientes están ahí, reivindicamos más seguridad, estamos cansados y preocupados”, añade.

Caballero lo tiene claro: “De momento que se mejoren las condiciones de seguridad, sin perder el objetivo de la opción, norte de la autovía a largo plazo”.

José Luis Cabezas, el alcalde de Piedrabuena, es de los que históricamente más ha peleado contra los gobiernos de turno por conseguir mejoras en la N-430, y en su caso muy concreto y específico una variante poblacional que, una década después casi de haberlo empezado a solicitar, sigue sin construirse. “Llegamos a conseguir una resolución e incluso me entrevisté con el director general de Carreteras, de modo que todos los años hay una partida para iniciar el estudio informativo pero hasta ahora nada de nada”, se lamenta.

Cabezas, unido a la revindicación general de más seguridad, considera que los arreglos periódicos que se hacen de asfaltado en la travesía “sólo aguantan un año, y como la obra que habría hacer para es imposible en la práctica porque afectaría al nivel de las casas y al alcantarillado, ya sólo nos queda la mejora definitiva de la variante poblacional, y en ello estamos”.

Se da la circunstancia de que la travesía de la N-430 por Piedrabuena divide en dos a la población. 1.500 habitantes se exponen a atropellos para cruzar al otro lado, en el que están los servicios básicos. Por fortuna en los últimos años no ha habido atropellos graves.

Esta semana la Delegación del Gobierno en la región ha anunciado que ha encargado un estudio a la Demarcación de Carreteras para estudiar la situación y tomar medidas.