Cristóbal Moraga: “Me voy hundido y humillado, pero con la conciencia muy tranquila”

Chicastro Tomelloso
Cristóbal Moraga en su despedida

Cristóbal Moraga en su despedida

El ya ex presidente del Atlético Tomelloso presentó su dimisión por discrepancias con el ayuntamiento y dejó en manos del club una junta gestora encabezada por Jesús Carrascosa. Siente que ha perdido una batalla y por eso da un paso al lado para que el club continúe su camino.

Las pilas de Cristóbal Moraga dijeron ‘basta’ en la tarde de este viernes. Un problema con las tasas de inserción publicitaria ha sido la gota que ha colmado el vaso de un presidente que se mostraba derrotado, humillado y hundido en su adiós ante los medios de comunicación. Fue en una rueda de prensa multitudinaria y, sin duda, la más difícil de estos casi seis años al frente.

Acompañado por su familia, por su junta directiva, por técnicos y capitanes de todos los equipos, Cristóbal comparecía ante los medios durante casi una hora para argumentar los motivos de su dimisión. Fiel a su discurso, quiso dar las gracias a todo el mundo por “acudir a esta convocatoria” y se mostró tajante y rotundo desde un principio para anunciar que “dimito como presidente del Atlético Tomelloso”. En este sentido apuntaba que “ha llegado la hora definitiva de mi adiós”, un adiós que “es antes de lo que me gustaría o me hubiera gustado”, pero empezaba a dar las primeras dosis de optimismo al señalar que “a este club le queda mucho por hacer y por crecer”.

Esta dimisión no es sino un paso al lado como demostración de amor a unos colores. “Creo que es lo mejor para el club y para la institución ya que la situación institucional se ha vuelto insostenible” señalaba el ya ex presidente mientras denunciaba por enésima vez que “no puedo consentir que resulte seriamente perjudicado el club con mil y un problemas que no debe tener y que compromete la estabilidad futura de este club”. Es más, “no responde al esfuerzo, tiempo, dedicación, compromiso y trabajo que todos y cada uno estamos poniendo”.

La gota que colmó el vaso

Empezó a argumentar Cristóbal Moraga los motivos de su adiós. “Estamos viviendo distintas tropelías por parte del ayuntamiento como la de tener una sede institucional y que a fuerza de luchar conseguimos a duras penas. No conseguimos entender cómo se puede hacer oídos sordos a una petición de invertir en una ciudad deportiva, una instalación que está en un estado lamentable. No comprendemos, y creo que es un atropello a mi persona, concursar a una licitación para acceder a unos bares de las instalaciones deportivas y que no nos la concedan por supuestas incompatibilidades que nunca se podrán demostrar”, explicaba el ex mandatario.

Para colmo, el último episodio ocurría en la mañana del viernes “con alevosía y nocturnidad”, tal y como argumentaba Cristóbal, cuando “las empresas, esas que permiten haya fútbol, baloncesto u otro deporte, han recibido una notificación sobre la publicidad que o pagan o se les embarga”, es decir, “o pagan una tasa antes del 5 de febrero o se les embarga. Y eso ha generado dudas ante nuestra credibilidad”.

Una barbaridad

Hablando de números, para que todos nos entendamos, por un anuncio de dos metros están pidiendo una tasa de 153 euros. “Eso clama al cielo”, espetaba Cristóbal. Y además, “ese requerimiento va a la empresa directamente. El ayuntamiento está tratando como un gorrilla de parking al club y quieren hacer creer a nuestros socios y a nuestras empresas que el Atlético Tomelloso ha obrado como un gorrilla”. Siguiendo con los números, el ex mandatario indicaba que “tenemos cerca de 300 metros de publicidad y esa cantidad es una tropelía para nosotros, ya que estamos hablando de un impuesto de 12 o 15000 euros, y esos 15000 euros es un agujero tremendo que alguien tiene que pagar y que no es otro que el Atlético Tomelloso”.

Derrotado

Cansado ya de luchar contra viento y marea, Cristóbal Moraga reconocía que “he perdido una batalla desde que me negaron poder defenderme y poder sugerir cosas”. Por eso, “me voy a casa derrotado, humillado y lleno de dolor, porque este club lo fundé hace seis años con mucho esfuerzo y mucha ilusión. Han sido más de seis años dedicando esfuerzo, dinero, salud, tiempo…”.

En este sentido tiraba de recuerdos y se sentía orgulloso porque “me he rodeado de gente maravillosa y que todos juntos dimos forma a este club”. Por eso, “quienes lo hemos vivido ha sido algo inolvidable. Con esa ilusión y mucho sentimiento, y un poquito de fortuna, llegamos a lo que todos queríamos; un gran club”.

Club respetado

El Atlético Tomelloso se ha ganado a pulso ser un club respetable y respetado. Quizá de puertas para adentro no se sepa valorar, pero de puertas para afuera la imagen del club auriverde es la de un club serio, sólido y caballero. Gran parte, por supuesto, gracias a la labor de Cristóbal que supo conjugar perfectamente el factor deportivo, social y económico.

“Quisimos ayudar a un grupo de triatletas, de baloncesto, de veteranos  y de otros deportes y lo hicimos, y que la condición de nuestros jugadores se dignificara y que, ante las lesiones, les quede una mínima garantía para el futuro”, explicaba Moraga mientras decía muy orgulloso que “este club es respetado dentro y fuera de los campos, piscinas y canchas”.

Las cuatro patas

Para que un proyecto monstruoso como el del Atlético Tomelloso sea sólido y sea capaz de afrontar un presupuesto de 485.000 euros tiene que haber una serie de factores fuertes y rotundos que garanticen de alguna manera esa viabilidad del club. Pues bien, Cristóbal Moraga lo explicaba así: “un club se estructura en cuatro patas; la deportiva, donde hemos conseguido cuatro ascenso; lo social, que hemos conseguido resucitar la pasión e ilusión de que llegue el domingo para ver el fútbol. El aspecto económico hay que destacarlo también porque vamos al día con los pagos y hemos cumplido con todos los compromisos que hemos tenido. Pero la cuarta pata, hay algo que ha impedido que esto coja otra dimensión, que no crezca como tenía que haber crecido y que el Atlético Tomelloso sea más”.

Agradecimientos

“Quiero dar las gracias a toda mi junta directiva, a todas las personas que han ayudado con su trabajo, desde el primer futbolista de aquel año 2012 hasta el último nadador que se puso ayer el gorro del Atlético Tomelloso” subrayaba el ex presidente. “No me olvido de los socios que han confiado en mí y que me han apoyado. Y también de los que me mostraban su malestar o preocupación por cualquier asunto”. Además, “no puedo olvidarme de los colaboradores y patrocinadores que tanto nos han ayudado y que nos han dado cierto sustento económico”. Tampoco se quería olvidar de “todos los medios de comunicación que me habéis tratado con tanto respeto. Me ha encantado ser parte de vuestro día a día. Para el Atlético Tomelloso la prensa es muy importante y no se concibe un futuro sin estar presente y sin estar vivo”. Y, en último lugar, “quiero acordarme de mis seres más queridos; de mis padres, de mi mujer, a la que tanto tiempo le he quitado; de mi hija, a quien no le he dado el tiempo necesario. A partir de ahora las cosas van a cambiar” indicaba Cristóbal Moraga mientras rompía a llorar cuando una tremenda ovación inundó la sala de prensa del Paco Gálvez.

Hasta el 30 de junio

Ya en el turno de ruegos y preguntas, Cristóbal Moraga aseguraba que “una de mis prioridades es dejar claro que tenemos que pelear para que el Atlético Tomelloso siga muy vivo. El proceso es sencillo; dimito como presidente y la junta directiva se convierte en junta gestora con Jesús Carrascosa como presidente de la misma”. En este sentido, “queremos trabajar por la viabilidad del club hasta el 30 de junio y luego acudiré a la asamblea como socio. A continuación, se convocarán elecciones para que se solucionen las cosas, que venga otra persona con un proyecto o que se firme el acta de defunción”.

Eso sí, el ya ex presidente aseguraba que “el compromiso es entregar el club a 30 de junio con cero de deuda”.

En busca de la reacción

Tras la noticia de su dimisión, algo que ha caído como una auténtica bomba en el fútbol, el ex presidente se mostraba claro al manifestar que “quiero que se genere una reacción; ya no está Cristóbal Moraga. Voy a desaparecer del mapa y no me van a relacionar con el Atlético Tomelloso”. En este sentido se sentía muy triste porque “es la primera vez en mi vida que pierdo una batalla. Siento que me han echado de mi propia casa”.

Aclaraciones

En primer lugar, Moraga quería dejar bien claro que “no le echo la culpa a nadie. Echo la culpa a que han tenido un año para solucionar este problema y no lo han hecho. Porque una cosa es el aspecto técnico y otra cosa es el aspecto político”, y se indignaba porque “aquí ha habido fútbol durante 40 años y nadie ha pagado una tasa”. Además, “estábamos dispuestos a pagar la tasa en su momento a cambio de recuperarlo de otra manera, pero no fueron capaces”.

Hablando de fútbol y política, el ex mandatario aseguraba que “Cristóbal, como concejal del PP, no tiene ningún problema con el ayuntamiento, pero sí los tengo como presidente del Atlético Tomelloso”, aunque ojo porque “con el tema de los bares si hay un trasfondo político”.

Ni dinero ni recursos; solo pagar

Finalizando su discurso, Cristóbal Moraga lo único que pedía es que “nos dejen vivir, pero ni me dan dinero, ni me dan cosas para explotar y generar ingresos y, encima, tengo que pagar”. De cara al futuro más inmediato se mostraba irónico al señalar que “de aquí al 30 de junio saldrán muchos proyectos de broma porque proyectos como este, ninguno”.

Por último, el ya ex presidente recalcaba que “la decisión que he tomado solo es por el bien del propio club” y se mostraba algo enfadado porque “no pocos se alegrarán de esta noticia. Algunos llevan tres años esperando esto, pero pienso que esto se valorará con el tiempo y seguro que “el tiempo pone a cada uno en su lugar”.