Fundación Cadisla: la inclusión social a través del empleo

Francisco Navarro Tomelloso
Cristina Marín, responsable de Fundación Cadisla

Cristina Marín, responsable de Fundación Cadisla

Fundación Cadisla es una entidad sin ánimo de lucro, constituida por AFAS y la Asociación Puertas Abiertas y  tiene como principal objetivo promover la inserción laboral de personas con enfermedad mental y discapacidad intelectual. Nació en 2013 y actualmente tiene cerca de 40 personas en plantilla, la mayoría de Tomelloso.

Es un Centro Especial de Empleo, donde el 70% como mínimo de la plantilla, son personas con discapacidad. Comprende tres áreas de trabajo: espacios naturales, residuos y servicios comunitarios. Cadisla  lleva a cabo acciones formativas dirigidas a adquirir una capacitación profesional y social a personas con discapacidad, que les permita incorporarse con éxito al mercado laboral, o ampliar sus capacidades básicas para proseguir su formación. La Fundación actúa, además, como agencia de colocación realizando acciones de orientación laboral y formación profesional, y sobre todo, como intermediarios entre demanda y oferta de empleo.

La comarca atendida desde Fundación Cadisla se extiende a Tomelloso, Argamasilla de Alba, Manzanares, Membrilla, La Solana, Socuéllamos y Campo de Criptana.

Como Centro Especial de Empleo, Cadisla lleva a cabo varias actividades. Gestión y desarrollo de proyectos de Espacios Naturales, consistentes en la elaboración de señalética; construcción y reparación de mobiliario exterior de espacios naturales y zonas verdes y mantenimiento de parques, jardines y zonas verdes. Lleva a cabo la recogida y almacenamiento temporal de residuos no peligrosos, como papel, cartón, pet, plástico, madera, hierro, metal o aceite vegetal de uso doméstico. También realiza el servicio de destrucción de documentación confidencial. Fundación Cadisla ofrece, asimismo, servicios de limpieza de edificios, pequeñas reformas de albañilería, conserjes, informadores turísticos y controladores.

Charlamos con Cristina Marín, la responsable de Fundación Cadisla. Vehemente y concienciada de la labor que llevan a cabo, nos cuenta la parte más humana de la entidad. No en vano, el material con el que trabajan son las personas. Aboga por la inclusión por medio del trabajo.

Reci-clarte, la última iniciativa de Cadisla

Reci-clarte, la última iniciativa de Cadisla

La última iniciativa, tienda Recicl-Arte

Cristina Marín señala que la Fundación ha sido premiada en la cuarta  de los premios “Workin” que organiza Fundación Caja Rural de Castilla-La Mancha. El proyecto galardonado, por el que la entidad ha recibido 6.000 euros es la tienda Recicl-Arte. «La tienda lleva realmente poco tiempo abierta, se inauguró el 9 de noviembre y la verdad es que está teniendo una respuesta social muy buena. Ojalá y se mantenga así». Y es que, según cuenta Cristina, Recicl-Arte va a funcional igual que otra tienda «con rebajas, introduciendo productos nuevos, renovando temporadas. Ahora hemos entrado en el concurso de escaparates». La tienda abre, de momento, solo por la tarde «porque es cuando creemos que el público sale a comprar».

En la tienda hay trabajando dos personas, una con enfermedad mental y otra con discapacidad intelectual. Pero tendrá a 75 personas como beneficiarios directos de todas las actividades del proyecto.  Un proyecto que está integrado por cuatro pilares fundamentales: talleres prelaborales, la propia tienda que se nutrirá de los productos hechos en los talleres, formación para el empleo e inserción e inclusión laboral, donde una vez superada la formación pasarán a un empleo protegido o normalizado.

La formación para el empleo, un pilar fundamental de la fundación

La formación para el empleo, un pilar fundamental de la fundación

El estigma de la enfermedad mental

Fundación Cadisla tiene trabajando cerca de 40 personas con discapacidad, la mayoría con discapacidad intelectual o enfermedad mental.  La enfermedad mental «es la más estigmatizada», generalmente «causa miedo o reservas, ¿y si tengo algún problema? Nuestra labor es explicar que se trata de personas con una enfermedad como cualquier otra, que necesitan su medicación como cualquier enfermo». Y, por supuesto «la enfermedad mental no está asociada a la violencia, incluso hay personas que, al contrario cuando les diagnostican quieren suicidarse».

Se trata de personas que «sufren mucho», y no solo porque «tengan una enfermedad en el cerebro, que le hacer ver determinada cosas como reales, o tiene cambios de humor o deja de gustarle lo que le gustaba sino porque es algo desconocido y atemorizante para la sociedad». Y enseguida, nos dice Cristina, aparece el siguiente efecto secundario: «el rechazo social. El rechazo de tu familia que no sabe lo que te está pasando  o el de tus amistades». Y lo peor, asevera «es que es una enfermedad para siempre».

Cristina Marín lleva desde el 2003 trabajando con la personas con discapacidad y enfermedad mental, «¿qué te parece?». Nos dice que «lleva muy mal» lo de no llevarse los problemas a su casa. Pero, nos confiesa, los problemas corporativos, administrativos o de gestión de la Fundación «son los que me generan los dolores de cabeza».  Y es que, «el que un chico o una familia tengan problemas, eso no genera dolores de cabeza. Se resuelve, se buscan nuevos objetivos, paras todo y lo solucionamos. A lo que nunca nos terminamos de acostumbrar es al papeleo».

Formación para el empleo

Cadisla imparte cursos de formación para el empleo y ahora se está impartiendo el de Preparación de Pedidos «se trata de un módulo de Auxiliar de Comercio, pero que nos viene muy bien para sí, en estas fechas, tenemos más actividad en la tienda».

Fundación Cadisla inició el 12 de diciembre, un nuevo proyecto de formación y empleo, el Proyecto CREA: “Alma de Mariposa”. Participan para 7 personas con discapacidad intelectual  o enfermedad mental grave y crónica, con una duración de 330 horas de formación y 165 días laborables de empleo en la especialidad formativa de Actividades Auxiliares en Agricultura.

Uno de los peones de usos múltiples

Uno de los peones de usos múltiples

El trabajo permite la inclusión

La integración de las personas que atiende Fundación Cadisla (y de las personas con discapacidad, en general) es más fácil a través del trabajo. «Nos medimos y nos miden por el valor que tenemos en la sociedad. Primero por el valor que generamos o aportamos a nuestro entorno. El empleo genera muchos valores, te permite una nómina con la que poder hacer una vida lo más normal posible y eso te sube la autoestima. También, el trabajo es enriquecedor a nivel personal, cuando te tratan como un profesional tienes una condición igualitaria: ya eres igual que otra persona. Es decir, que cuando generas una economía y obtienes un rol que te iguala a muchas personas que no tiene discapacidad, eso es la inclusión».

Con el trabajo «sales de determinados trazos que te abogan a la exclusión a hacer cosas aceptadas socialmente» y abandonas «los recursos de subsistencia y solidaridad de las administraciones». Cuando una persona deja atrás esos recursos «abandona todo lo que nos adjetiva».

Víctor entra al despacho y se une a la conversación, lleva… asegura que a las personas de Fundación Cadisla «se les nota la ilusión, hacen cosas más normalizadas». De hecho, cuenta Cristina, «los chicos que participan en el Programa CREA, ya están quedando para juntarse después de la actividad. Empiezan a tejer sus redes sociales, forman un grupo de compañeros iguales». En los tres años de Fundación Cadisla «la sociedad recibe mejor al colectivo. El hecho de que realizan trabajos, los va normalizando», nos cuenta Víctor.

Cadisla fabrica y coloca la señalética de espacios naturales

Cadisla fabrica y coloca la señalética de espacios naturales

“No están aquí por su discapacidad sino por las capacidades que pueden desarrollar”

Cristina Marín, siempre «va a dar las gracias a nuestros clientes. Siempre. Estaban con Socialmancha y ahora con Fundación Cadisla. Gracias a ellos se genera empleo». Continúa «dando gracias a la sociedad porque nos estamos haciendo un hueco. Y es que este 2017 ha sido un año especialmente significativo para la Fundación, mucho movimiento, a veces muy agobiante. Este está siendo un año en el que toda esa necesidad de hacernos un nombre, darnos a conocer y demostrar nuestra profesionalidad se está reflejando gracias a la gratitud social y empresarial».  Cristina reitera «lo que mejor me llevo de Cadisla es la gente que confía en nosotros».

Víctor lleva poco tiempo en la Fundación, desde julio, es el encargado de comunicar al exterior las actividades y logros de la entidad «no me esperaba que esto fuese así. Cuando llegué me sorprendió, hay muchos proyectos de distinta forma y es digno de señalar que los clientes están contentos. Y, por supuesto, los chicos, cada vez más integrados».

Y es que, un centro especial de empleo acaba de un plumazo con los anteriores conceptos que existían, los de la compasión hacía “unos pobres chicos que tiene una desgracia”. Cristina dice «que eso no es lo que quiero, incluso no dejo que nuestros trabajadores caigan en la autocompasión. Muchas veces les digo que no están aquí por su discapacidad sino por las capacidades que puedan desarrollar».