“Las rebajas ya no son lo que eran”

Francisco Navarro Tomelloso
Los comerciantes no esperan grandes cosas de este periodo y se muestran pesimistas con el futuro del sector

Los comerciantes no esperan grandes cosas de este periodo y se muestran pesimistas con el futuro del sector

En plena vorágine de rebajas, Lanza ha salido a la calle para conocer las opiniones de los comerciantes. En una fría mañana de invierno siempre es un alivio entrar en una acogedora tienda, sentir la cálida temperatura, el agradable olor y sobre todo esa cercanía de las gentes que la atienden. Para todos sus clientes siempre guardan una palabra agradable, una broma o una risa. Es la esencia del pequeño comercio que sigue teniendo mucho y bueno que ofrecer.

Hemos visitado tres conocidas tiendas de ropa de la ciudad en el segundo día de rebajas, un periodo que ya no levanta las expectativas de años atrás. Esta opinión sostiene Pilar López, de Mamus,  “cuando llegan las rebajas, en las tiendas ya hemos agotado casi todos los cartuchos de promociones y descuentos. Empezamos con el black Friday y en la misma época de Navidad aparecen todo tipo de promociones. Así cuando llega el primer día de rebajas, tampoco lo notamos tanto. Las rebajas ya no son lo que eran”.

Añade López que “lo que vendemos en esta época es ya con un margen muy escaso, a precio de costo o incluso por debajo. Se busca hacer liquidez para invertirlo en la siguiente campaña, porque ganar apenas se gana con un descuento del 40 o el 50 por ciento”.  Pilar López espera que “a partir de febrero las ventas se animen porque tendremos comuniones. El año pasado no hubo y lo notamos mucho. Tal y como se preparan las comuniones ahora, es mucha la gente que se viste para la ocasión”.

No hay que andar demasiado desde Mamus para llegar a “Los Muchachos” la conocida tienda de ropa de Tomelloso que lleva una andadura de más de cincuenta años. Su propietario, Luis González, lamenta ofrecer una visión poco optimista, “pero la cruda realidad es la que es. Hay un exceso de oferta por muchos canales diferentes, uno de ellos internet que es un competidor implacable”. González detecta un cambio de hábitos a la hora de comprar, “ya no se valora esa cercanía, servicio y trato que un pequeño comerciante pueda dar a sus clientes. Todo queda para los grandes y los pequeños lo tenemos cada vez más complicado para salir adelante, nos cuesta un mundo poder pagar a nuestros trabajadores y proveedores. Y siempre tienes encima esa presión de vender lo que adquieres, porque el sobrante es lo que te hace perder”.

Reconoce Luis González que durante la pasada Navidad ha habido movimiento, “porque la gente no deja de regalar, pero quedan lejos aquellos tiempos en los que teníamos que colocar un guardia jurado para poder controlar a la mucha gente que venía. Mi padre, que estuvo muchos años al frente de la tienda, vio pasar algunas crisis, pero no creo que ninguna fuera de las dimensiones que tiene ésta”. González echa de menos para el comercio las ayudas “que sí tienen otros sectores. Nosotros también generamos riqueza, puestos de trabajo y pagamos nuestros impuestos. No estaría demás que se nos ayudara un poco”.

Rosa Moreno, de boutique “Choky” tampoco espera demasiado del periodo de rebajas, “después de muchas semanas de promociones y descuentos, la gente ya solo quiere saldos”. Ella coincide plenamente con las opiniones de otros reportajes que aparecen en este reportaje y propone algunas ideas para que el pequeño comercio pueda avanzar. “La venta on line esta ahí, es el futuro. Sería bueno que se creara una asociación de pequeños comerciantes y montar una página web subvencionada, al menos en parte, donde poder enseñar y vender mejor nuestros artículos. Si no tomamos medidas, el pequeño comercio está abocado a desaparecer”. Rosa Moreno lamenta que “mucha gente todavía no valore el mejor trato y servicio que se ofrece en una tienda. En internet muchas veces los artículos vienen con algún defecto y no puedes reclamar, incluso se dan casos de gente que pide algo, lo paga y luego no le llega”. Finalmente, Moreno también considera muy perjudiciales, “esos viajes a centros comerciales de Madrid que organizan las agencias y empresas de autobuses. Con tantos factores en contra cada vez resulta más complicado mantenerse”.