J. Y. / ciudad real
Ofrecer las herramientas para enseñar a prevenir las conductas violentas en jóvenes es el objetivo de un curso que se está desarrollando en la capital, organizado por Cruz Roja.
En el curso participan 23 jóvenes voluntarios que van a adquirir los conocimientos básicos y específicos, necesarios para trabajar con los jóvenes -a través de la transmisión de valores equitativos-, con el fin de promocionar actitudes positivas y, así, prevenir conductas violentas de la sociedad.
La integradora social y coordinadora del curso, Leticia Lizcano, explicó a Lanza que con la jornada pretenden que los voluntarios de las oficinas locales impartan, posteriormente, los valores y conocimientos que están conociendo entre los alumnos de los centros escolares.
Lizcano advirtió de que muchos estudiantes de ESO “solucionan sus problemas con violencia”, tanto psíquica como física.
Por ello, con la iniciativa persiguen establecer dinámicas para que los jóvenes “sepan identificar el problema, y sepan resolverlo desmitificando estereotipos y sin llegar a situaciones de violencia”.
En concreto, explicó que en los centros educativos es común entre los grupos de alumnos “ejercer aislamiento o dar algunos golpes” a los más vulnerables.
Por ello, es necesario que los jóvenes identifiquen estas actitudes “violentas” como factor de riesgo y que sepan detectarlo y tratarlas a tiempo, para fomentar un cambio de comportamientos. De hecho, con la transmisión de estos valores se “previenen y corrigen conductas violentas mediante la reflexión del problema”.
“Semejantes”
Desde esta tesitura, Cruz Roja de Ciudad Real lleva varios años desarrollando el programa de prevención de violencia en jóvenes a través de material didáctico como charlas y la proyección de “Semejantes”, un corto realizado hace dos años por Javier López Velasco.
El argumento es de lo más común: David es un chico que estudia en un instituto junto a sus amigos, Laura y Diego. A su clase también asiste otro compañero llamado Juanjo, quien acostumbra a insultar a los demás, y en concreto, en plena clase de Matemáticas, tortura psicológicamente a David.
Y es a través de estas imágenes, en las que dibujan un caso de bullying, cómo sacan a la luz las situaciones violentas entre los más jóvenes, que aunque en una gran mayoría “se da entre los varones, empieza a aumentar el fenómeno entre las chicas”, indicó Lizcano.
Asimismo, Lizcano señaló que dichas conductas “se dan en todas las clases sociales” porque, aunque la educación no sea la misma, la sociedad está “homogeneizada” por los mensajes que las nuevas generaciones reciben de forma convulsiva a través de los medios audiovisuales y, sobre todo, los juegos electrónicos, cargados de grandes dosis de “estrategias” violentas.
En este sentido, la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP) han advertido de que no hay nivel socioeconómico que esté libre de violencia vinculada a los menores. Estas organizaciones de expertos opinan que los jóvenes perciben claramente cómo ha producido un desprestigio de la autoridad de los padres y profesionales que se relacionan habitualmente con ellos.












