Belén Rodríguez
Ciudad Real
Vienen de Indiana, del Medio Oeste de Estados Unidos, tienen entre 16 y 17 años y para la mayoría de ellos es su primera vez en Europa, a miles de kilómetros de sus familias y por tanto tiempo: seis semanas. Ciudad Real les ha impactado. Es raro que digan que algo no les gusta, eso sí, prepárense a escuchar algunos tópicos sobre cómo ven el país y a los españoles.
“Yo ya había venido antes como turista. Definiría España en tres palabras: pan, fiesta y siesta”. “España me gusta mucho, veo diferencia sobre todo en las fiestas, en ‘los Estados’ no las hay”, comentan resueltos tanto Aaron como Dylan.
Paige Strobel, Mackenzie Harrington y Regina Solih son otras tres estudiantes que se arrancan a explicarse en un aceptable castellano. El horario es lo más. “Aquí todo pasa más tarde”, dice Paige. Esta joven se declara noctámbula y firmaría por tener allí horarios como los de aquí, “yo siempre me voy a la cama más tarde que el resto. Me quiero quedar aquí”, dice.
El curso al que pondrán fin el próximo 24 de julio ha coincidido con la Europa de fútbol de Polonia y Ucrania. Siguiente impacto. Lo que hasta hace poco era para ellos un deporte incomprensible se ha convertido en un motivo más de fiesta, “no entiendo mucho las reglas, pero me encantan los jugadores”, dice una de las chicas. Lo de que todo un país esté pendiente de un equipo les ha gustado muchísimo y están siguiendo como cualquier aficionado los progresos de La Roja. Muchos incluso se han comprado la camiseta de la selección y saben corear hasta un par de consignas de ánimo.
A otra de las chicas hasta la leche le parece que es mucho mejor aquí que en Estados Unidos, y de las familias que los alojan hablan maravillas, sobre todo que “son muy simpáticos”.
En Indiana ya estudian español, un idioma muy necesario para trabajar en Estados Unidos y cada vez más de moda allí, pero lo de meterse de lleno en el modo de vida de aquí, pasear por la ciudad, hacer lo mismo que hacen otros chicos de su edad -las discotecas están prohibidas- les parece maravilloso. Y aunque el programa es apretado, insisten: “merece la pena”.
Esta semana en su agenda, aparte clases y excursión a Córdoba y Granada el domingo tenían otra cita: ver la final de la ‘Euro’ en la plaza Mayor.
















