Después de varios años dando bandazos, la plaza de toros de Ciudad Real vivió una temporada relativamente tranquila, con una feria breve pero alentadora, si bien el que fuera tradicional festejo de Beneficencia no ofreció el realce que antaño tuvo.
Al margen de la capital, la temporada taurina en nuestra provincia no ha tenido grandes hitos, pero sí que ha registrado varios episodios que han ayudado a llenar las alforjas sentimentales de la afición. Quizás el más significativo haya sido el primer paso dado en el 2009 hacia la posible recuperación de lo que debería ser buque insignia de la tauromaquia en la provincia ciudarrealeña, la plaza de toros de la capital. Con la llegada el año pasado de Ruedos Bravos, quienes cumplieron más que dignamente teniendo en cuenta las condiciones de premura de tiempo con las que cogieron la plaza, pero sobre todo con la concesión de la plaza a Maximino Pérez en el 2009, puede que hayamos dado con la horma de nuestro zapato. No obstante, no deberíamos confiarnos. Se trata tan sólo del primer paso, que dista mucho todavía de la consolidación, y más teniendo en cuenta que aún no se ha llegado al tan esperado acuerdo entre Diputación y Ayuntamiento para el traspaso definitivo de la plaza de toros al consistorio capitalino.
Tres indultos
También como positivo podemos considerar el hecho de que durante esta temporada se han indultado tres toros dentro de nuestros límites provinciales. Prendió la mecha Víctor Puerto el 5 de julio en Bolaños de Calatrava, en lo que supuso su única actuación de luces este año. Fue a un toro de Guadalmena, al que faltó calidad en la embestida en la primera fase de la faena, humillación, pero que fue a más y consiguió el honor de ser indultado. El segundo toro que volvió al campo tras ser lidiado en una de nuestras plazas fue un toro de La Dehesilla, propiedad de José Luis Pereda, el 5 de agosto en Pedro Muñoz, de manos de El Fandi, quien repitió logro en Tomelloso el 28 del mismo mes. En esta ocasión fue un toro de Jarrama, de la familia González, el que se ganó el derecho a vivir en la dehesa hasta su muerte natural.
Inicios de temporada
El pistoletazo de salida lo dio, un año más, la plaza de toros de Carrión de Calatrava, que celebró un festival con un cartel de lujo, en el que sobresalió la clase de un gran torero - desigual pero gran torero- de nombre Juan Serrano, de apodo taurino Finito de Córdoba, que a punto estuvo de indultar un novillo de Torreherberos merced a la calidad del trasteo instrumentado aquel 18 de abril.
Siguió otro festival con poco que destacar. En este caso el palenque fue el precioso recinto taurino del santuario de Las Virtudes, con el rejoneador Miguel Ángel Martín a caballo, y Pepe Luis Martín, Canales Rivera, Aníbal Ruiz, Luis Miguel Vázquez y el novillero local Emilio Huertas.
Puertollano celebró tres festejos en el mes de mayo, en el que lo más reseñable se produjo el 2 de mayo con el casi lleno que registró su flamante coso al reclamo, sobre todo, de Cayetano, aunque también de Ponce y Fandi. El día anterior fue el turno de Uceda Leal, que reaparecía tras resultar herido en Madrid, Aníbal Ruiz y Luis Bolívar, que resultó el triunfador del festejo. Y el día 3, corrida de rejones con Pablo Hermoso de Mendoza como principal atractivo.
El 21 de junio el novillero Jesús de Natalia volvió a encerrarse en solitario en la plaza de toros de Ciudad Real. En esta ocasión, a diferencia del 2008, lidió cuatro en lugar de seis novillos. Fueron nobles y tuvieron calidad (destacando el magnífico segundo), de presencia justa, de Luis Algarra, y ante ellos el esforzado torero ciudarrealeño mantuvo un muy aceptable nivel en los dos primeros, desfondándose en los dos últimos.
De nuevo Sánchez Puerto
Sánchez Puerto, manchego de pro, aparece y desaparece con relativa frecuencia. Y no es que él desaparezca por gusto, sino por obligación. Sólo sale a la luz pública cuando él lo cree oportuno y le ofrecen unas condiciones adecuadas. Y en el 2009 tuvimos la suerte de que esas condiciones se dieran. Fue el 5 de julio, en la ya mentada plaza de toros de Bolaños de Calatrava. Ese día se anunciaban toros de distintas ganaderías para Antonio Sánchez Puerto y Víctor Puerto, en una corrida a beneficio de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Ciudad Real, cuyo presidente comparte tierra chica ambos toreros. Aquel día, Antonio volvió a recordar a quienes hiciera falta que no se le ha olvidado TOREAR. Y es que, a pesar de apenas torear vacas en el campo y menos aún toros, el de Cabezarrubias inundó el ruedo bolañego de una torería antigua, clásica, rítmica y sentida. Y lo hizo por una magnífica causa, y siendo la corrida televisada por Castilla-La Mancha Televisión, cadena que, por cierto, consiguió su mayor índice de audiencia en lo que llevábamos de temporada taurina con aquel festejo.
También hubo destellos de su incuestionable calidad en el sexto, sobre todo a pies juntos por el pitón derecho. Se quedó con un buen sabor de boca el magnífico torero ciudarraleño quien, a pesar de su edad, ni viejo ni joven, se mantiene en un estado de forma envidiable, debido en gran parte, sin duda, a su gran pasión: torear. ¡Y de qué manera!
No olvidamos la actuación de su sobrino Víctor, quien, como antes citamos, indultó un toro de Guadalmena aquella tarde, y anuncia su regreso a los ruedos para el 2010.
Beneficencia, y más
El 18 de julio se anunciaron varios festejos mayores en Ciudad Real. Uno de ellos fue una corrida de Beneficencia de tono menor. En ella, ante una corrida bien presentada de Alcurrucén que no terminó de colaborar, destacaron las serias actuaciones tanto de Eugenio de Mora como de Luis Miguel Vázquez, aunque fue Luis Bolívar quien salió a hombros de la plaza.
En Manzanares el mexicano Joselito Adame mojó la oreja a El Juli y Cayetano también el 18 de julio. Y lo hizo ante un buen lote “a modo” de Daniel Ruiz, aunque quien se llevó los piropos de las asistentes fue, por supuesto, Cayetano.
Pedro Muñoz siguió con su reciente costumbre de celebrar una corrida nocturna, con un cartel mediático: Manuel Díaz “El Cordobés”, El Fandi y Rubén Pinar. La corrida, en un tono claramente populista, terminó con todos a hombros y el indulto de El Fandi antes citado.
Socuéllamos fue testigo, el 10 de agosto, de la mejor versión que este año pudimos ver de un torero que no tuvo su mejor año: El Cid. Su lote de toros de Juan Albarrán le dejó plasmar un toreo de mano baja y trazo largo, no exento de estética. Tampoco rayó a mal nivel Miguel Abellán, sobre todo en su primero, mientras que Rivera Ordóñez anduvo por allí.
La plaza de toros de Moral de Calatrava fue el escenario, el 16 de agosto, de una alternativa, la de Leonardo Polo, ante toros de Los Derramaderos. Le acompañaron en tan señalada ocasión Octavio Chacón y López Díaz, en una corrida que no tuvo demasiada enjundia.
Ciudad Real
No estaba –ni está todavía- Ciudad Real en sus mejores años. No obstante, el 2009 ha supuesto una especie de oasis, sobre todo a raíz de que el ayuntamiento tomara las riendas en cuanto a la organización de la feria taurina de la capital, como siempre debió ser. Y para su organización y confección “delegó” en la empresa Maxitoro, compuesta -en el caso de la feria de Ciudad Real- por Maximino Pérez y por Víctor Zabala. El trabajo fue intenso y serio, y los resultados, sin ser para tirar cohetes, inyectaron de ilusión todavía contenida a una afición que se había llevado demasiados palos últimamente.
La feria fue más que digna, con dos corridas de toros y una de rejones en la que los toreros anunciados dieron la cara, sobre todo el primer día en que la corrida de Román Sorando no terminó de colaborar. Tanto Ponce, que cortó un rabo, como El Juli, tiraron para delante de la corrida con responsabilidad de figuras, mientras que Aníbal Ruiz se justificó con su habitual entrega tras resultar arrollado por su primero al recibirlo a porta gayola.
También destacaron Cayetano y, sobre todo, Miguel Ángel Perera, con una faena maciza, repleta de mando y torería sobria, llevando al natural a cámara lenta al segundo de la tarde. La pena fue que sólo pudiera lidiar aquel toro al resultar arrollado por su segundo en un descuido. En esta ocasión la corrida, buena y bien presentada, fue de La Palmosilla, ganadería que ya conocía lo que era triunfar en la capital manchega.
El duelo a caballo entre Hermoso de Mendoza y Diego Ventura se truncó al no acudir el estellés a Ciudad Real por una lesión lumbar. Finalmente sobresalieron las faenas del sustituto Andy Cartagena, la espectacularidad de un Diego Ventura que echó en falta la rivalidad con Hermoso, y el clasicismo de Fermín Bohórquez, con una corrida que sirvió mucho de Felipe Bartolomé.
Almagro y el tramo final
Almagro siempre fue una plaza de gran solera. No en vano su cartel del 25 de agosto ha ofrecido tradicionalmente la mejor combinación del año en nuestra provincia. También pasó este año, con un cartelazo compuesto por Morante de la Puebla –su único paseíllo dentro de nuestros límites después del varios años sin pisar estos lares-, El Cid, y Miguel Ángel Perera. Además, nos consta que su nuevo empresario, José Jesús Cañas, preparó la corrida con aires de evento estelar, y a priori lo era. Sin embargo falló el ingrediente básico: el toro. Y falló en cuanto a juego –aunque ese factor a nadie es achacable- pero también en cuanto a presencia, y esto sí se pudo haber evitado. Los toros de Salvador Domecq “lucieron” unos pitones indecorosos, que minimizaron en gran parte todos los plausibles esmeros invertidos en la preparación de la corrida. Y es que hay que cuidar también la faceta ganadera en su aspecto externo, porque aquellos pitones “cantaron” mucho. Hay que “arreglarlos” menos o mejor. O ya puestos a pedir, que no se arreglen nada.
En Daimiel, Luis Miguel Vázquez toreó al ralentí a un lote casi dócil de Ana Romero, acompañado de El Cid y El Juli. En Alcázar de San Juan Aníbal Ruiz volvía a triunfar con fuerza. Puertollano celebraba el Día de La Provincia con un cartel integrado por Eugenio de Mora, Antón Cortés y Luis Miguel Vázquez. Valdepeñas agrupó las fechas taurinas en su Feria del Vino de septiembre, con dos corridas en las que sobresalió un embalado Daniel Luque y, en menor medida, Miguel Tendero. También hicieron el paseíllo en la Ciudad del Vino el carismático Manuel Díaz “El Cordobés”, Sergio Marín, Juan José Padilla y Rafaelillo, con actuaciones desiguales ante corridas de Osborne y El Serrano. Villarrubia de los Ojos volvió a echar un corridón de toros de Alcurrucén en el que hay que hacer notar tres toros de nota que fueron despachados por José Luis Moreno, Eugenio de Mora y Curro Díaz. Almodóvar decía “adiós” a su plaza portátil con una corrida de toreros mediáticos en la que Finito encandiló a la verónica, y a continuación con la muleta después de dejarse vivo su primer toro y montar un escándalo considerable. Completaron cartel Rivera Ordóñez y El Fandi, quienes se justificaron a su manera. Al día siguiente se puso punto y seguido con la clásica corrida de rejones. La bonita plaza de toros de Piedrabuena fue el escenario de un cartel de fuste que llenó la plaza y en el que lo mejor llegó de la mano de César Jiménez, hubo momentos aislados de cierto gusto de Rivera Ordóñez, y Cayetano sacó -una vez más- raza para no dejarse ganar la partida por sus compañeros de terna. La corrida, de La Palmosilla brindó gran calidad, al igual que ocurriera en el encierro lidiado en Ciudad Real. En Bolaños vivimos un esperpento de corrida de toros –de Hernández Pla-, con un retraso cercano al cuarto de hora, reses raquíticas que estoquearon Alfonso Romero, Serafín Marín y Paco Ureña, y un tractor haciendo la función de las mulillas. Torralba fue testigo de una vibrante faena de Luis Miguel Vázquez ante un enrazado “Alcurrucén”, si bien Curro Díaz igualmente hizo un esfuerzo digno de alabanza con un toro complicado, lo mismo que Luis Bolívar, quien resultó volteado sin consecuencias.
Se cerró temporada el 26 de octubre con una corrida -también de Alcurrucén- en Herencia, festejo en el que sorprendieron las buenas maneras de un torero casi desconocido, de nombre Raúl Velasco, y en el que Luis Miguel Vázquez resultó herido grave. Por su parte, Aníbal Ruiz, echó mano del arrojo cuando sus toros se negaron a embestir por abajo.
Y en el 2010...
Y así llegamos así al final de este muy somero resumen de lo que ha sido parte de la temporada taurina en Ciudad Real en este ya agonizante 2009. Cabe esperar que el 2010, que no será un año fácil, nos depare algunas alegrías y que el balance final pueda ser, dentro de un año, parecido a éste. O notablemente mejor si fuera posible. Y con una petición especial; que en el 2010 podamos volver a disfrutar de festejos taurinos en una de las plazas más bonitas de nuestra provincia, la de Almadén. Tener esa joya inactiva un año más sería una auténtica lástima. Y también en otras plazas que se vieron perjudicadas por la gestión en años pasados del ausente -y sin embargo muy presente- Francisco Romero Leal.
Hasta el año que viene. Los miércoles.
















