Ganadería de El Montecillo
La nueva aventura ganadera de Paco Medina
 
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Escrito por J. C. Sánchez

Hace alrededor de cinco años, Paco Medina saltó a la actualidad taurina por vender muy bien vendida a Fidel San Román su ganadería de El Ventorrillo, aquella vacada que inició su andadura a principios de los noventa con base pura Juan Pedro Domecq, y que llegó a la cima de los criadores de lidia en menos de diez años.
Sin embargo aquellos años pasaron. El esfuerzo de Paco Medina tuvo su recompensa, pero a un precio. Según el mismo ganadero reconoce “Cuando lidiaba en plazas de responsabilidad, que afortunadamente era con frecuencia, me tenía que tomar dos valiums por los nervios que pasaba. Aquello no era saludable, y mi familia también sufría mucho por mí. Por eso cuando Fidel San Román me propuso comprarme la ganadería en unos términos que no podía rechazar, pues la vendí.”
Efectivamente, la vendió, pero bajo unas condiciones. Primero un precio verdaderamente provechoso que le ha permitido comprar dos nuevas fincas, una para la cría del toro de lidia y otra para la cría del caballo de élite, y segundo, quedándose con 90 vacas y varios sementales. Sobre esa base y posteriores compras a otros ganaderos a los que previamente había vendido vacas de El Ventorrillo, ha formado su nuevo proyecto, la ganadería de El Montecillo, que pasta en una preciosa finca muy cerca de Los Yébenes.
Allí ha conseguido reunir una extensión de cerca de quinientas hectáreas en las que, con menos presión, ha vuelto a criar toros de lidia. En la actualidad El Montecillo ronda las doscientas vacas de vientre y los diez sementales, y ha vuelto a poner de actualidad el nombre de Paco Medina.

Indulto en Borox
Como es lógico, empezó lidiando novilladas sin picadores, pero este año se ha decidido a lidiar con los del castoreño, y con éxito. No en vano uno de los utreros lidiados en la primera novillada del certamen Puerta Grande, el 21 de marzo en Borox, fue indultado. Se llama Boquidorado, y ofreció clase y duración a raudales, aunque el ganadero reconoce que también le gustó, tanto o más, el primero de aquella novillada, un ejemplar que exigió mucho por su movilidad y casta. Eso es lo que busca Paco Medina, un toro exigente, encastado, pero que persiga las telas por abajo. Lo consiguió con El Ventorrillo, ganadería que vendió estando en un gran momento, y parece que va camino de conseguirlo también con El Montecillo. Cabe apuntar que en esta novillada también actuó el novillero ciudarealeño Rubén Aparicio.
Pero la nueva vacada no funciona sola. Para sacar adelante gran parte del trabajo cuenta con la ayuda de Ricardo Triviño, novillero en su momento, y mano derecha del ganadero toledano desde hace más de diez años.
Y, claro está, dimos una vuelta a la camada de utreros. Sólo queda la flor y nata. Novillos serios pero de preciosas hechuras. Y sin fundas, lo cual nos sorprende, dada la tendencia actual en la mayoría de las ganaderías punteras a enfundar los pitones de sus toros para evitar accidentes. Sin embargo el propio criador nos comenta “Yo creo que lo de las fundas no es natural. En esta finca hay una zona de monte en la que los toros se limpian mucho los pitones. Casi te diría que se los afilan. Soy consciente de que se corren más riesgos por las peleas etcétera, pero yo prefiero no ponerles fundas.”
En principio la intención de Medina es lidiar alguna novillada más este año, pero vistos los resultados tiene la seguridad de que sus pupilos embestirán también si se lidian dentro de un año en corridas de toros. Por ello ha reservado lo selecto para el 2011, año en el que los toros criados por este inquieto empresario toledano volverán a verse en los ruedos de España y Francia.

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