El año 2011 fue, en muchos sentidos, histórico en lo taurino, aunque no siempre para bien. Fue el año en que Manzanares indultó un toro de Núñez del Cuvillo en Sevilla, pero también la temporada que vio cerrarse las puertas –ojalá que sólo sea temporalmente- de la plaza de toros Monumental de Barcelona. Sin embargo al hecho histórico al que queremos hacer referencia en las páginas taurinas de LANZA de los miércoles del día de hoy es la hazaña protagonizada por una joven novillera murciana que responde al nombre de Conchi Ríos, quien fue capaz de cortarle dos orejas a un novillo de José Cruz el 10 de julio pasado en la plaza de toros más importante del mundo.
El hecho en sí de cortar dos orejas en Madrid ya es destacable, pero que el acontecimiento fuera obra de una mujer lo convirtió en algo, como antes hemos citado, histórico. Era la primera vez que una mujer lograba el doble trofeo de un mismo animal en Las Ventas, ya que antes Cristina Sánchez había logrado salir a hombros por la puerta grande venteña, pero fue tras cortar una oreja a cada uno de sus novillos.
No obstante, las dos orejas de Conchi Ríos tuvieron más mérito si cabe puesto que tan sólo catorce días antes de hacer el paseíllo en Las Ventas, en Rieumes (Francia), Conchi recibió dos cornadas en el muslo derecho; una de 10 centímetros, y la otra de 15. La noche del 26 de junio destacó una espectacular foto que se publicó en los medios especializados, en los que se apreciaba perfectamente el pitón del novillo hundido en las carnes de la murciana.
Por todo ello andábamos detrás de compartir un día de campo con Conchi Ríos desde hace tiempo. Y la oportunidad se presentó hace pocas fechas en la ganadería de Hermanos Collado Ruiz/El Cotillo, cerca de la localidad jiennense de Vilches. Allí disfrutamos de un día de tentadero junto a Ríos y a la joven promesa ciudarrealeña Carlos Aranda.
Con este tentadero, Ríos se preparaba para el festejo mixto que tuvo lugar el 21 de enero en Ricote (Murcia), y del que, por cierto, salió triunfadora indiscutible. En la finca El Cotillo se las vio con tres encastadas becerras que pusieron a prueba su valor y disposición, pudiendo concluir que se trata de una torero -o una torera, como se quiera denominar- que luce más frente al novillo que frente a las vacas. Ahí están las pruebas.
Lo cierto que es sería muy recomendable que el escalafón superior contara con una fémina entre sus ocupantes más destacados. Sería una prueba de apertura, y un mérito absolutamente colosal por parte de una torera. O de una torero.
















