El dinero derivado de las ganancias de la construcción está en franco retroceso. La omnipresente crisis. Sin embargo hay excepciones, y la ganadería de Antonia Aguado es una de ellas. Si la semana pasada esta vacada nos servía como “escenario” para ilustrar la vuelta de Víctor Puerto, hoy toca tratar más en profundidad la todavía corta trayectoria de esta explotación ganadera toledana.
La ganadería que se anuncia a nombre de Antonia Aguado, esposa del representante de la ganadería Emilio Corrochano, fue comprada a finales de 2007 por una familia toledana que pudo y quiso hacerse con una finca y una ganadería de lidia, ya que son unos apasionados del mundo del toro, aunque puntualizan que prefieren el ambiente del toro en el campo al de la plaza. En aquellas fechas se adquirieron a Paco Medina alrededor de 70 vacas de vientre y un semental, base ésta sobre la que se empezó a trabajar, alcanzando en la actualidad la ganadería cerca de 250 cabezas.
El origen, por tanto, de esta vacada es puro Juan Pedro Domecq, vía El Ventorrillo, que, casualmente, es el nombre de la finca que también se compró y donde pastan sus ejemplares, una extensión de terreno cercana a Los Yébenes (Toledo) en la cual también pastaron las vacas de Paco Medina hasta que éste vendió su ganadería a Fidel San Román hace cinco años aproximadamente.
Con respecto a Paco Medina, la familia Aguado y sus amigos, no dudan en agradecer el apoyo que está suponiendo el contar con la figura de Medina a la hora de realizar los tentaderos y demás labores relacionadas con la cría del ganado de lidia, ya que no esconden su inexperiencia en este campo, y aprecian el tiempo y la dedicación que una persona ocupada como Paco Medina, inmerso en otro pujante proyecto ganadero llamado El Montecillo del que ya dimos cuenta en las páginas taurinas de LANZA el pasado mes de abril.
Según afirma Antonio Bolaños, una de las voces de la familia a la hora de hablar de la ganadería, su intención básica es disfrutar, tener paciencia, aprender, echarle dinero mientras se pueda y, con el tiempo, ver la posibilidad de que sus toros y novillos se lidien en plazas de relumbrón. Y cabría añadir que cuentan con algo tan importante como es una buena base sobre la que trabajar, ya que pocos dudan de la calidad y bravura que con cierta regularidad derrochan los ejemplares que, de un modo u otro, han pasado por las manos de Paco Medina.
Ahí queda por tanto una nueva ilusión materializada en forma de ganadería de lidia, la cual, con el tiempo, podría darnos muchas alegrías. Ojalá así sea.
Visita a la ganadería de Antonia Aguado
Una nueva vacada con base Ventorrillo


















