El pasado mes de diciembre, la ganadería de Hermanos Collado Ruiz recibía en Puertollano, de manos de su Club Taurino, el galardón que les distinguía como la vacada a la que perteneció el Mejor Toro lidiado en la ciudad minera el año pasado. Fue el uno de mayo. A los toros jiennenses se enfrentaron Enrique Ponce, Víctor Puerto y un Cayetano al que le cayó en suerte el toro premiado.
Según reconocería más tarde el propio Cayetano, aquél fue un toro que le devolvió una moral un tanto maltrecha, y que le ayudó a reencontrarse con el toreo que él siente. Y en verdad que fue una buena faena, propiciada por la excelente clase y bravura del toro de Collado Ruiz, ganadería que ocupa hoy las páginas taurinas de los miércoles de LANZA.
Visita a la finca
En una muy reciente visita a la ganadería de los hermanos Collado Ruiz, cerca de Vilches (Jaén), concretamente el pasado 2 de enero, pudimos disfrutar de una magnífica tarde soleada de invierno. El encargado de enseñarnos las cabezas de ganado que pastan en la finca El Cotillo, nombre del otro hierro de la casa, que forma parte de la Unión de Criadores de Toros de Lidia, fue Agustín, hijo de Juan. Agustín es un joven de 31 años de sonrisa sincera y modales camperos irreprochables, enamorado del campo y del toro de lidia. De otro modo no se podría entender que alguien de su edad no esté pensando en otras cosas. Y sin embargo en su cabeza y en su tiempo, campo y toros son los que más espacio ocupan.
Dos ganaderías
Según la página de la Asociación de Ganaderías de Lidia, a la que pertenece la vacada de Collado Ruiz, éstos ingresan en la Asociación en 1986 por compra de la ganadería de Herederos de Abel Rodríguez Heras. En 1988 compra vacas y sementales a Bernardino Píriz y posteriormente con otras reses de “Cetrina”. En 1990 se aumenta la ganadería con un lote de vacas de Bernardino Píriz, eliminándose todo lo de Abel Rodríguez Heras y Cetrina. En la actualidad la ganadería está formada por reses puras de origen de Bernardino Píriz. La procedencia actual es, por tanto, Bernardino Píriz (Domecq). En el año 2004 cambiaron el diseño del hierro.
No obstante, Agustín se hizo con un hierro propio en el año 2004, conservando la base Jandilla de Collado Ruiz, y anunciándose a nombre de El Cotillo. Además, esta familia ganadera y agrícola se ha sumado a la más que brillante iniciativa de acercar el toro de lidia al público en general, organizando igualmente actividades turísticas taurinas y albergando todo tipo de celebraciones en sus magníficas instalaciones.
Dos fincas
Las reses están repartidas entre dos fincas. En una de ellas, la de El Cotillo, es donde pastan los machos, y la de La Parrilla, en Navas de San Juan, donde se reúnen las vacas de vientre, alcanzando éstas las 190 en la actualidad.
A al año se suelen lidiar alrededor de cinco corridas de toros, tres novilladas con picadores, y dos o tres más de erales. En este apartado Agustín nos recuerda la circunstancia de que en la primera y última novillada del certamen de novilladas de promoción que cada año organiza Canal Sur, es a ellos a quien cabe el privilegio de lidiar en estos lugares, y con resultados más que satisfactorios.
Repasando todos los lotes de machos destaca el cuajo que lucen los toros y novillos en el mes de enero, cuando todavía quedan bastantes meses para que se lidien. Y también la uniformidad en sus hechuras. Y es que, aunque suene a tópico, en pocas ganaderías hemos visto un fenotipo tan marcado. Se trata de toros realmente bien hechos. Cortos de manos, bajos de agujas, y bien puestos de pitones, aunque sin exageraciones ni conformaciones “feas”. Es decir, con longitud de pitón, pero colocados hacia adelante y sin abrirse demasiado para que puedan caber en los vuelos de la muleta, algo que los toreros y sus veedores miran muy mucho a la hora de reseñar toros en el campo.
En esta casa el respeto a la morfología adecuada del toro es irrenunciable. Prefieren lidiar en plazas de segunda o tercera categoría, pero sabiendo lo que llevan y confiando en las posibilidades de embestir de sus novillos y toros. Y con buenos resultados hasta el momento. De hecho, corriendo los tiempos que corren, en los que la norma es que sobren toros en el campo, los collado Ruiz venden todo lo que crían, y a buen precio. De otro modo, los toros se quedan en el campo hasta que llegue alguien que pague el precio que los ganaderos consideran justo. Ni más, ni menos.
Es pronto para saber con certeza donde se lidiarán los utreros y cuatreños tanto de Hermanos Collado Ruiz como de El Cotillo, pero lo que sí es cierto es que por sus prados han pasado ya los veedores de las plazas de Sevilla (dos veces) y de Madrid, donde, a buen seguro, serán lidiadas sendas novilladas de esta familia.
Sementales y estiércol
Resulta llamativo el número de sementales de esta ganadería: 16. Y la explicación estriba en los buenos resultados que dan una alta proporción de los novillos que se tientan. Y porque debe haber una variabilidad genética al alcance para poder paliar déficits de cualquier tipo que pueden aparecer de repente.
Y también resulta relativamente chocante el hecho de que los toros no tengan las hoy populares fundas en los pitones. Según el ganadero, el año pasado sí las pusieron, pero este año están probando, con éxito, otro modo de evitar que los toros se desgasten la punta de los cuernos. La “técnica” consiste en amontonar estiércol, en el que los toros suelen hincar los pitones para rascarse, en lugar de hundirlos en la tierra, con el consiguiente deterioro. Además, en esta casa se suelen correr a los toros dos o tres veces a la semana durante algo más de diez kilómetros, con lo que tras este esfuerzo físico, las fuerzas que quedan no se emplean en peleas.
En suma, la de Collado Ruiz -y El Cotillo,- es una ganadería con los conceptos muy claritos. Y con buenos resultados, que a su vez ayudan a tener esos conceptos tan diáfanos. De lo contrario…


















