J. Y. / Ciudad Real
Una elaboración de calidad y el valor añadido de la materia prima son los ejes sobre los que trabaja el sector vitivinícola de la provincia. Además, apuestan desde hace años por la innovación y la profesionalización para diversificar los productos, con el fin de tener hueco en nuevos mercados internacionales. Las abultadas cifras de cultivo y producción son elocuentes para considerar al sector estratégico en la economía provincial, una circunstancia que ante la caída de consumo interno ha impulsado el comercio exterior. Esta herramienta ha servido a las bodegas y cooperativas ciudarrealeñas a esquivar la crisis, ya que las cuentas de resultados llevan dos ejercicios creciendo en porcentajes de entre el 10 y el 30%. La Unión Europea sigue siendo el principal mercado de las exportaciones, aunque China se está imponiendo como receptor de los vinos provinciales. La diversificación es otra línea de trabajo: además de los vinos tranquilos, emergen con fuerza los mostos y los espumosos. La facturación total del sector en la provincia supera los 300 millones (representa el 1,5% del PIB), la mayor parte en comercialización exterior. Esta cartera se cerrará con 275 millones.
Los vinos de la provincia han aprovechado su potencial, y su comercialización ya dibuja una línea ascendente de crecimiento en la calidad y en la promoción porque se exportan a casi todo el mundo.
Aunque en las últimas décadas se ha avanzado mucho en la competitividad de los vinos ciudarrealeños y castellano-manchegos, el presidente de la Asociación de Empresas Vitivinícolas de Ciudad Real, Alfonso Monsalve, se muestra convencido de que el desarrollo económico de la provincia se incrementará con la puesta en valor del contingente que tiene el sector “con la sintonía” de todos los agentes, desde los productores, hasta los elaboradores, comercializadores y la administración.
“El sector tiene un futuro prometedor si aprovechamos las plusvalías”, es decir, hay que ganar más en los márgenes comerciales, a través del aumento en las ventas exteriores del vino embotellado en un mercado liderado por el granel.
Monsalve considera este tipo de caldos “imprescindibles” (representa el 60 por ciento de la producción mundial y el 80 por ciento en el caso de España), si bien explica que el futuro pasa por aumentar “los beneficios superando la media del 20 por ciento de ventas de botellas acogidas a denominaciones de origen o de vino de mesa”.
“Fuera se vende una tercera parte del volumen total que se exporta, aunque los ingresos suponen sólo una cuarta parte del valor”. Hasta septiembre, en la región se había exportado vino por 419 millones de euros, procedente de ventas de granel (74 por ciento) y envasado (26 por ciento). Pero la rentabilidad no es la misma, advierte Monsalve, pues el precio por litro de embotellado es de 1,32 euros, mientras que el de granel se cotiza a 0,30 euros.
Por ello, defiende que hay que trabajar “codo con codo” con los distribuidores en los mercados más cercanos como el de Madrid, Andalucía occidental y la zona del Mediterráneo, además de contar con la complicidad del sector de la Hostelería para “atraer riqueza y dimensionar” la viticultura, que supone el 1,5 por ciento del PIB.
Don Quijote, reclamo
De cara al exterior, en su opinión, habría que “maridar” la emblemática figura de Don Quijote en la identificación de las marcas, como elemento diferenciador de la calidad de los vinos ciudarrealeños.
No obstante, las exportaciones están salvando los balances de las bodegas de la provincia y al cierre de este año el vino embotellado subirá cerca del 8 por ciento, y el de granel el doble. En facturación, las ventas alcanzarán los 275 millones de euros, de los 500 millones de Castilla-La Mancha; y se comercializarán 650 millones de litros del total regional de 1.250.000 litros.
Balance positivo
En esta defensa del valor añadido para aumentar la cualificación de los vinos lleva trabajando muchos años la DO La Mancha. Su presidente, Gregorio Martín-Zarco indica que el aprovechamiento de todo este potencial está teniendo reflejos positivos en las cuentas de las distintas bodegas y cooperativas asociadas a la organización. “Este año el balance será positivo, porque hemos subido las ventas de vino”, señala a Lanza.
Declara que antes de la campaña “se sacó mucho vino, aunque fuera a precios bajos, lo que hizo bajaran los excedentes”.
No obstante, los datos son expresivos, han registrado alzas del 5 por ciento en las ventas del mercado interior (a pesar de la contracción del consumo nacional) y el año acabará en la DO con la venta de cerca de 100 millones de botellas.
Martín-Zarco también ve las exportaciones como un instrumento oportuno contra la crisis, con Alemania, Inglaterra y Holanda como los principales mercados en la Unión Europea, además de las “campañas fuertes” que se hacen en China y en Estados Unidos. “Tenemos que estar en estos puntos o en países como Japón para que nuestros vinos se conozcan en el exterior”.
Esta DO, con más de 200 bodegas de cuatro provincias (toda la zona sur de Toledo, gran parte de Albacete y la parte del oeste y sur de Cuenca) “está presente con sus vinos en casi todo el mundo”.
Otra línea de negocio que sube “con fuerza” entre las sociedades cooperativas y bodegueras del Consejo es la de los espumosos. “Se está abriendo mercado y han sacado un millón de botellas de gran calidad”.
Y es que este portavoz defiende la diversificación de los productos derivados del vino: mostos, alcohol de uso de boca (para elaborar licores destilados), o espumosos.
Descenso del consumo
Sobre le descenso del consumo de vino en España, a pesar de ser el tercer país productor del mundo, detrás de Italia y Francia, los portavoces consultado coincidieron en decir que ”han habido factores políticos que se deberían haber mantenido al margen del sector”.
Indicaron, en este sentido, que algunas campañas contra el alcoholismo, apuntando al vino como bebida alcohólica, “hicieron mucho daño”.
Por contra “es un producto alimenticio que se puede consumir “de manera moderada como alimento sano y natural dentro de la dieta mediterránea”. Destacaron las opiniones de los especialistas, además, sobre que “forma parte de la cultura y de nuestro modelo de vida” y recordaron que numerosos estudios médico-científicos revelan que las personas que consumen cantidades moderadas y regulares de este típico producto “presentan incidencias muy inferiores en enfermedades, especialmente las cardiovasculares”.

















