La edición de la mañana de Lanza del 20 de noviembre de 1975, salida de los talleres y rotativas del diario esa madrugada, abría su portada informando de la evolución desfavorable de la salud de Franco. El diario daba cuenta del último parte médico -de las 20.30 del día 19- emitido por los doctores que atendían al dictador en el Hospital de La Paz de Madrid.
El fallecimiento de Franco se certificó a las 5.25 horas del 20 de noviembre de hace 50 años. A las 6.12, el ministro de Información y Turismo, León Herrera Esteban, daba la noticia a través de Radio Nacional de España.
El último parte médico incluía el detalle de los diagnósticos clínicos finales: “Enfermedad de Parkinson, cardiopatía isquémica con infarto agudo de miocardio anterosepial y de cara diafragmática. Úlceras digestivas agudas recidivantes con hemorragias masivas reiteradas. Peritonitis bacteriana. Fracaso renal agudo. Tromboflebitis ileo-femoral izquierda. Bronconeumonía bilateral aspirativa. Choque endotóxico. Parada cardiaca”.
La secuencia de acontecimientos impidió que los diarios de la mañana, como Lanza, dieran cabida en sus páginas a la muerte del dictador. Según explicaba a sus lectores el periódico provincial, en la edición del 21 de noviembre, a la hora del anuncio del fallecimiento los ejemplares del diario estaban ya en los primeros correos y se preparaban los paquetes de venta y suscripción. “No sólo de la capital, -puntualizaba la explicación-, sino de Puertollano, Valdepeñas y otras localidades importantes”.
Cuando se transmitió la noticia de la muerte del dictador, los redactores y trabajadores de los talleres de Lanza hacía apenas una hora que se habían marchado a descansar. La crónica del día 21 describía cómo fue el proceso de elaboración de la información que se sirvió a los lectores de la provincia de Ciudad Real.
Rehacer el número o esperar a una edición especial
La redacción se planteó la conveniencia de rehacer el número del día 20, que ya estaba listo y en distribución, “con la sola muerte del Caudillo, cambiando la primera plana, solamente aprovechando lo que ya teníamos preparado de amplia biografía o esperar unas horas para ofrecer a nuestros lectores una edición especial con todas las noticias que se hubieran producido hasta el momento del cierre”.
El periódico se decantó por esta segunda opción. “Pensando precisamente en la ventaja que suponía para el público tener una información mucho más completa de los importantes acontecimientos que la muerte de nuestro Caudillo y su sucesión provocaban hora a hora”. Así se detallaba en la crónica titulada “Lanza, edición especial”, publicada un día después de la muerte del dictador.
La decisión editorial se concretó en una tirada monográfica de 16 páginas. Los periodistas y demás trabajadores del periódico provincial estaban de nuevo en marcha a las nueve de la mañana de aquel jueves de noviembre de hace 50 años, pendientes de los teletipos que la Agencia Efe iba suministrando con informaciones tanto nacionales como del extranjero que recogían las reacciones a la muerte de Franco.
El especial de Lanza estaba listo a media mañana
A las doce y media de la mañana del 20 de noviembre de 1975, Lanza cerraba la edición especial sobre el fallecimiento del dictador, que salió a la calle con un titular a cinco columnas y cuerpo de letra gigante que decía: “Ha muerto Franco”.
A la una del mediodía el periódico se encontraba ya “en los habituales quioscos de venta en la capital y salían cuatro coches para cubrir otras tantas rutas de la provincia, al objeto de ofrecer a los manchegos la información con más peso de los últimos tiempos”.
La portada del monográfico incluía un homenaje al dictador con la publicación de la fotografía que este dedicara a Lanza por su 30 aniversario (cumplido en 1973). El pie de foto que acompañaba a la imagen de un Franco anciano de 80 años rezaba: “Con dolor y rendida admiración, publicamos la fotografía que Franco dedicara a este periódico (…), en el que siempre se mantuvo respeto, lealtad y cariño hacia su persona”. Y añadía: “Es nuestro póstumo homenaje al Caudillo inigualable y el mejor y más grande hombre de nuestra historia”.
La primera plana del periódico anunciaba, además, la declaración de 30 días de luto nacional, así como que el entonces príncipe Juan Carlos juraría como rey dos días después, el 22 de noviembre de 1975. También se destacaban las palabras del dictador: “Perseverad en la unidad, junto al rey de España”, que se incluían en su testamento, leído por el presidente del Gobierno, Carlos Arias Navarro, en el mensaje a la nación, también televisado, que abrió con la popular frase: “Españoles. Franco ha muerto”.
Coincidencia con la muerte de Primo de Rivera
Además del testamento del dictador, el especial de Lanza, incluía información detallada sobre el deceso y el desarrollo de los acontecimientos posteriores: reunión del Consejo de Regencia, jura del Rey, llegada del furgón fúnebre, suspensión de la actividad estudiantil…
Se publicaban, asimismo, las reacciones en el extranjero, varios artículos de opinión que glosaban la figura de Franco y una nota en la que se destacaba la “coincidencia” en la fecha de la muerte con la del dictador y fundador de la Falange, José Antonio Primo de Rivera, “fusilado a las seis de la mañana del día 20 de noviembre [de 1936] en el patio de la Prisión Provincial de Alicante”.
La noticia en Ciudad Real
También había una breve nota sobre cómo había sido recibida “La noticia en Ciudad Real”. Se informaba de que la bandera del Gobierno Civil se encontraba izada a media asta, y de que en este organismo se habían dispuesto pliegos para firmas “que empezaron a rellenarse rápida y masivamente”.
En esta pieza se concretaba que “el vecindario de la capital tuvo confirmación de la muerte del Jefe del Estado” por las salvas de ordenanza disparadas por dos piezas de una batería del Regimiento de Artillería de Información y Localización de la guarnición de Ciudad Real. Las salvas se iniciaron a las 7.30 de la mañana del 20 de noviembre, con cinco disparos. Después, desde esa hora hasta el toque de retreta se disparó una salva cada cuatro horas.
Se anunciaba, asimismo, que los honores proseguirían mientras el dictador estuviera de cuerpo presente, “con disparo de veintiún salvas e igualmente se disparará el mismo número a la salida del cortejo fúnebre con el cadáver del Generalísimo Franco y en el momento del sepelio”.
Esta nota añadía que la muerte del dictador, aunque “esperada dado el grave empeoramiento de su salud”, había causado “el más profundo dolor en nuestra capital y provincia”.
“Franco, una vida ejemplar”
La segunda parte del especial se incluía un cuadernillo de ocho páginas, titulado “Franco, una vida ejemplar”, en el que se recogían los principales datos biográficos del dictador, ilustrados con una serie de 32 fotografías. Una de ellas lo mostraba cazando en La Mancha, “su afición favorita”.
El especial se cerraba con una página dedicada a “Don Juan Carlos de Borbón, rey de España”, en la que también se hacía un recorrido por su biografía. Desde sus primeras entrevistas con el dictador y sus estudios, a su formación militar, universitaria y su preparación como estadista, así como su noviazgo y boda con Sofía de Grecia y sus hijos, poniendo especial hincapié en Felipe. Se concluía con su papel como sucesor en la Jefatura del Estado y, en otra página, se detallaba la última jura de un rey en España, su abuelo Alfonso XIII.
El público arrebató Lanza en sus puntos de venta
El equipo que hacía el periódico provincial hace 50 años vio recompensado el afán puesto en la edición especial sobre la muerte de Franco. La crónica del momento sobre cómo se había gestado afirmaba: “El público premió nuestro esfuerzo arrebatando materialmente los ejemplares de los lugares de venta”.
La demanda del monográfico fue tal que las rotativas el diario provincial tuvieron que lanzar “cinco mil ejemplares más de lo habitual”.
