Los dietarios del año de la crisis

Hoy tenemos en cuenta DiligenciasNegocios pendientes, entregas de sus series de diarios (Salón de Pasos Perdidos) y artículos (Los Desvanes) a cargo de las editoriales Pre-Textos y Comares, respectivamente, que corresponden a las anotaciones hechas durante el año 2008

Hace un mes informamos que las editoriales que publican a Andrés Trapiello pondrían próximamente en circulación diversas obras del autor. Un comentario sobre Ayer no más, su penúltima novela, quiso poner en situación a los lectores, que ya pueden encontrar en las librerías un aluvión de novedades que llevan la firma de este clásico vivo. La primera en salir fue El Rastro, tratado sobre el mercadillo madrileño del mismo nombre que Destino ha reeditado luego varias veces; la última, una edición con la que el mismo sello conmemora el icónico ensayo Las armas y las letras, que cumple veinticinco años. Hoy tenemos en cuenta DiligenciasNegocios pendientes, entregas de sus series de diarios (Salón de Pasos Perdidos) y artículos (Los Desvanes) a cargo de las editoriales Pre-Textos y Comares, respectivamente, que corresponden a las anotaciones hechas durante el año 2008.

En Diligencias, es interesante ver cómo Trapiello vuelve a dejar al descubierto el afán revisionista de algunos sectores, para beneficio de dichos sectores o para el prejuicio de otro. Con todo, y siendo este un tema que el diarista conoce de sobra, le produce pavor encontrarse en la situación de que los herederos de un diplomático aseguren haber prendido fuego a una parte de su correspondencia. Si esto que dice es acerca de un suceso de 2008, será interesante prestar atención a las notas que haya podido tomar en estos tiempos más cercanos y que deberían publicarse dentro de una década, más o menos, en los respectivas continuaciones de su Salón de Pasos Perdidos. ¿Qué pensaría el autor de Las vidas de Miguel de Cervantes o de Al morir don Quijote del afán de aquellos vendedores de humo en asegurar que Cervantes no era alcalaíno sino catalán?

Entre otras anécdotas que figuran en el libro, algunas en pleno debate (la de ciertos desórdenes administrativos que terminan mortificando a los creadores como, en otro orden de cosas, esa seguridad social que dificulta a los autores el cobro de sus legítimos derechos, además de las pensiones procedentes) y otras sujetas al carácter intemporal de la literatura, como las que refieren viajes. Hay sutileza en la narración de un recorrido por la provincia de Pontevedra, y resulta muy entrañable la excursión a una feria ganadera en Extremadura, pero ningún relato de este volumen se puede equiparar a la visita a Cuenca. Al viajero le cuentan el salto al vacío de un joven suicida, y por las noches no puede dejar de mirar los puentes que le tientan, prometiéndole la liberación de esa angustia que no le deja dormir. El calibre de este pasaje puede medirse perfectamente con las pautas de la novela negra.

Negocios pendientes hace de contrapunto complementario a Diligencias. Hay reincidencia en el tema político: aquel 2008 hubo elecciones generales en España, y si en el diario preguntaba el autor a su editor por su voto, aquí es aquel quien describe su experiencia con un fontanero que “ha hecho por nuestras mejoras tanto o más en media hora que lo que muchos políticos harán en cuatro años”. Otra pieza da fe de cómo, hace más de diez años, UPyD ya se oponía a la injusta fórmula d’Hondt: la ciudadanía española pagó con la indiferencia a aquella formación, la primera en denunciar a Pujol o el caso Bankia. Más adelantados a su tiempo: la sala vacía, sin obras, en la vigesimoctava Bienal de São Paulo, que rebaja a tímidas polémicas algunos acontecimientos recientes en el difuso campo del arte contemporáneo; o el chino encargado de traducir Los amigos del crimen perfecto (dicho lema podría irle que ni pintado al traductor).

Es castigador pensar que en algunos aspectos no hemos avanzado: por ejemplo, las redes sociales no estaban en pleno auge cuando Trapiello escribió «El monopolio de los espejos», y ya vemos; pero eso lo compensa la nostalgia hermosa de los textos sobre libros favoritos, sobre los que se revisan y los que no o, en fin, sobre libros a secas, como objetos preciados. Ya me conformaría con que Trapiello no quitase el pie del acelerador, pues al ritmo de cuatro tomos por año se pueden repartir sus lecturas para que alcancen hasta el momento en que salga otro más. Pero creo que hay que adquirirlos para que —además de esperar que esto siga así— sus editoriales Pre-Textos y Comares los agoten y tengan un día consideración con los títulos descatalogados. Trapiello sigue en sus publicaciones el ritmo y la consistencia de sus admirados modelos; sigamos comprando, reseñando, dando vida a esta obra que parece interminable.


Diligencias. Andrés Trapiello. Pre-Textos. Valencia. 2019. 512 páginas. 30 euros.

Negocios pendientes. Andrés Trapiello. Comares. Granada. 2017. 120 páginas. 14 euros.