El Corral de Comedias de Almagro cumple 390 años

El Corral de Comedias de Almagro cumple 390 años

Albañiles y carpinteros del Corral de las Comedias

Diego Peris Ciudad Real

En 1628 don Leonardo de Oviedo pedía permiso al ayuntamiento de Almagro para construir un corral de las comedias en el Mesón del Toro que ocupaba una parte importante de la plaza de Almagro. Construirá un corredor alto y otro bajo con dieciocho ventanas y media. Al incorporar la casa tienda de su lado acaba teniendo veinticuatro ventanas y media, doce en la planta baja y 12, más una pequeña, en la planta superior. Para ello el ayuntamiento ha impuesto una serie de condiciones sobre precios, derechos de ocupación de algunos espacios, condiciones de construcción… Y Leonardo de Oviedo adquiere el derecho, en exclusiva, de la venta de fruta en su mesón.

El solar del Mesón del Toro lindaba a la izquierda con la tienda de la harina o Casa del peso y por detrás con el mesón del Águila. En su parte posterior el corral llegaba a la calle de las Ánimas, probablemente con salida para el corral y las caballerizas.

Soluciones constructivas

En el Corral de las Comedias de Almagro hay hasta cuatro soluciones constructivas estructurales. En la entrada una breve prolongación del exterior con sus columnas de piedra que se introducen puntualmente en el espacio interior del corral. Un pequeño espacio que marca la transición entre el espacio de la plaza y el interior.

Cuando se construye el corral se realizan dos contratos de madera importantes en la ciudad. En el primer contrato, tres vecinos de Almagro llamados Gregorio de Ulloa, Baltasar Calderón y Francisco Muñoz Cerrillo, convinieron con Juan Calvo, residentes en la ciudad de Alcaraz, que les traería con sus carretas de bueyes de la misma ciudad de Alcaraz o de su comarca lo siguiente: trescientos cincuenta tirantes, treinta y cuatro cuartones, treinta y seis alfaxíes, seis bigas, seis viguetas y otras tres viguetas para zapatas.

En el segundo contrato, los carpinteros Juan Barranco y Juan Molero, vecinos de Almagro, acordaron con Juan López Garrido que comprase madera en Alcaraz o en otras partes por valor de 600 reales (20.400 maravedíes). Debía trasportar la madera en veintiuna carretas, cargando solamente veinticuatro tirantes por carreta y, del mismo modo, doce cuartones por carreta, además, compraría dos entrevigas de veinticinco pies de largo cada una. Se le daba de plazo un mes para entregar toda la carga en Almagro, cobrando por el trasporte 24.982 maravedíes. Las entrevigas de 25 pies medirían 6,96 metros y estarían destinadas a un lugar singular que bien podía ser los dos laterales del escenario que miden 6,15 de altura total desde la base del pavimento actual. Con mucha probabilidad son los contratos de material para la construcción del Corral de Comedias.

Galerías y espacios para la asistencia a los espectáculos

Y a partir de ahí empieza la estructura de madera. En el espacio central, las galerías tienen una solución diferente en la planta baja y en las superiores. La planta baja tiene un ritmo pedido por la solución estructural que deben ejercer. Soportes que deben resistir las galerías superiores de dos metros de ancho del lado derecho y un metro y medio del lado izquierdo. Y sobre esta estructura, encima, los elementos ordenados en un ritmo definido por la presencia de espacios adecuados para los espectadores. Dos estructuras que no coinciden en sus verticales ya que obedecen a planteamientos y criterios diferentes, seis huecos en la planta baja y siete en la planta alta. La prolongación en el lado frente al escenario realiza la función de atado de estas dos estructuras laterales.

Pilares ligeros con vigas horizontales que se repiten en horizontal a 2,60 metros en la planta baja y con alturas más limitadas en la planta primera (1,94) y segunda (2,05). Se crea así un ritmo de secuencias diferenciadas que rompiendo la verticalidad marca la diferencia de los cuerpos de la planta baja y los dos superiores. Pilares que en la planta baja apoyan sobre soportes de piedra de forma troncocónica que se apoyan en una base continua de piedra que separa el pavimento del espacio central de los laterales. Los de la planta baja tienen una sección ligeramente mayor que los de las plantas superiores aunque con muy pequeñas diferencias. Y en su parte superior ménsulas de madera que ensanchan la superficie de apoyo puntual para repartir los esfuerzos de las vigas horizontales superiores.

El espacio de la escena

Aquí la solución es diferente y requiere nuevos planteamientos. Un escenario situado a 1,5 metros de altura respecto del nivel del suelo soportado en su frente por  nueve soportes verticales que dejan ocho paños intermedios y apoyos interiores de piedra que van a soportar el escenario de 5,3 metros de fondo con nueve metros de anchura en su parte posterior y ocho en la delantera. Soportes de madera sobre apoyos de piedra que pueden verse en las imágenes de las obras de rehabilitación de 1955 y 1964.

Y allí en su fondo hay que construir un elemento de doble altura con ocho soportes verticales que dejan un espacio posterior en planta baja y los balcones de la planta superiores. Un reparto ahora con diferente ritmo, con grupos de dos pilares más cercanos que dejan entre cada pareja un hueco de mayores dimensiones que en la planta superior son los balcones. Estos pilares de madera se prolongarán por debajo del tablao de la escena con soportes de piedra.

Una escenografía que permite una imagen de fondo y el movimiento de actores en dos niveles. La necesidad de dejar libre el frente con los dos grandes pilares que soportan la estructura de cubierta del escenario exige arriostrar estos elementos y servir de apoyo para reducir la luz a la viga superior. Y para ello surgen las diagonales en un doble nivel que crean la imagen del frente de la escena en un plano delantero. Probablemente las dos “entrevigas” de 25 pies (unos 7 metros de longitud) serán estos elementos singulares del edificio.

Las zonas detrás de la escena como espacios secundarios que ha  experimentado numerosos cambios tienen estructuras complejas de muros de carga, zonas para la preparación de los actores, decorados etc. Espacios que en su momento permitían la entrada de los animales. Una zona reformada y cambiada para los usos teatrales requeridos.

La recuperación del espacio

Hasta finales del siglo XVIII el Corral mantuvo su actividad y, posteriormente, debido a la Real Orden de Felipe V, en 1749, se dan por acabadas las representaciones en los corrales. Cuando en 1952 se derrumban unas yeserías que cubrían las galerías del primer piso, el gobernador de Ciudad Real, José María del Moral, advertía que debajo de ese derrumbe había elementos arquitectónicos que indicaban que allí estuvo la “casa de las comedias”. El ayuntamiento adquiere el inmueble por 65.000 pesetas y comienzan de nuevo los albañiles la recuperación del Corral. El  29 de mayo de 1954 se inauguró oficialmente el Corral de las Comedias de Almagro, con la representación del auto sacramental de Calderón de la Barca, La Hidalga del Valle. Los albañiles continúan su trabajo y los proyectos de restauración siguen a lo largo de los años hasta la actualidad.